Recientemente el escritor y músico huilense Juan Guillermo Soto publicó su libro El ensayo es el concierto, obra ganadora de la beca “Publicación de obra inédita, Programa Nacional de Estímulos 2023, del Ministerio de Cultura de Colombia”. A continuación, una breve reseña escrita «con el cariño en el corazón y la crítica en el ojo (y el oído)».
Por: William Andrés Sánchez.
¿Por qué «ver» se ha impuesto sobre «escuchar» como acto humano en la elaboración y descubrimiento del mundo? ¿Por qué Dios se limitó a ver que sus creaciones eran buenas y no escuchó todos los ruidos que hacían desde el interior? ¿Por qué el Punto de Vista significa ubicarse en el vasto espacio con respecto a cualquier objeto, concebir la vida y la muerte -y cualquier otro tema menor- y otros fenómenos vitales mientras que el punto de escucha difícilmente es una expresión marginal en manuales técnicos de sonido?
Leyendo (oh, tiranía de la visión) los ensayos de Juan Guillermo Soto me lanzaba esas preguntas, innecesarias si se evocan razones de la biología evolutiva pero ineludibles si vivimos la experiencia directa de la música y la comparamos con la lectura o la contemplación. Juan Guillermo le apunta a eso, a declarar las tensiones y correspondencias entre la palabra escrita y el sonido percibido, a escuchar y presentar la música que halló entre líneas de obras como «Pedro Páramo», «Altazor» (gloria y fracaso de lo que se puede decir) y un poema de Aurelio Arturo (el poeta colombiano con mejor oído, digo yo), a denunciar la cultura de la imitación que impide el florecimiento de lo poético en Neiva… Ideas provocadoras, otras verdaderamente audaces, unas pocas apresuradas como de tanteo en un jam argumentativo.

No es sólo el músico que reflexiona y escribe, sino también el lector devoto de Carlos Castaneda y Pascal Quignard y, sobre todo, el oyente, aunque él también le rinda honores a la primacía de Ver/Mirar como verbo de trascendencia y origen y destino de toda creación.
Soy un testigo privilegiado de su obra, pues así como cuando me envió por WhatsApp versiones inacabadas de las canciones de Lucía, su EP antes de sonar en plataformas en el 2021, Juan Guillermo me entregó este libro recién salido de la imprenta, justo el día que salí hacia Cuba. Allá en las marejadas de sones y sabores, el daiquirí, la impasibilidad de Varadero y un poco de literatura disidente apenas hojeé las primeras páginas.
Estos primeros días del año, en la segura rutina de casa, lo he abordado con el cariño en el corazón y la crítica en el ojo (y el oído), que debe ser la actitud a la hora de apreciar lo que crean los amigos. Así como ha ocurrido con su obra musical, una de las manifestaciones más imprevistas y naturales de la angosta cultura alternativa en el Huila, hallo en «El Ensayo es el Concierto» esa disposición a seguir desobedeciendo modelos, aquí con el juego en el tono, cierta oralidad bien matizada que saca los argumentos de los repositorios de tesis para llevarlos a los diálogos de andén, la atomización del Yo lógico poseedor de la razón en varios, alter egos y personajes reales. Un ensayo de muchas voces, una polifonía en papel, mejor dicho.
Aunque a lo mejor vaya en contra de la apuesta que Juan Guillermo quiso para el título, espero como lector que después del Ensayo venga el Concierto… de muchos nuevos ensayos.