Guadalupe Salcedo

En la segunda parte de la serie sobre las Guerrillas Liberales del Llano, el historiador huilense Pablo Emilio Escobar Polanía relata la vida y la circunstancias que llevaron a Guadalupe Salcedo a comandar las guerrillas liberales del Llano, y tras varios años de duros enfrentamientos con las tropas del gobierno conservador, a desmovilizarse durante el mandato del General Rojas Pinilla. El 6 de Junio de 1957, Salcedo cayó abatido por la Policía en el sur de Bogotá, pese a su condición de desmovilizado, en una historia que actualmente se repite con los cerca de trescientos desmovilizados de las Farc que han sido asesinados a mansalva después de la firma del Acuerdo de Paz con esa guerrilla en 2016.

Por: Pablo Emilio Escobar Polanía *

El proceso electoral que condujo a la presidencia de la República de Colombia a Laureano Eleuterio Gómez Castro, el 7 de agosto de 1950, constituyó el preludio de la tragedia política y social que enfrentaría el país durante su mandato.

El Partido Liberal, que formó parte del gobierno conservador desde el 10 de abril  de 1948 hasta el 19 de mayo de 1949, contra el criterio del presidente Ospina Pérez impuso  sus mayorías en el Congreso de la República  y adelantó las elecciones presidenciales para el 27 de noviembre de 1949. El gobierno se sintió retado: amenazó con cerrar el Congreso y  efectivamente  lo clausuró el 9 de noviembre; decretó el Estado de Sitio que había levantado en diciembre anterior; nombró alcaldes y gobernadores militares,  y cercenó las libertades ciudadanas.

En este enrarecido contexto, el 28 de octubre de 1949, argumentando  persecución a muerte contra sus militantes  y ausencia de garantías  electorales,  el Partido Liberal retiró a Darío Echandía Olaya de la contienda presidencial, ordenó la abstención a su militancia, y  declaró “que la farsa electoral del 27 de noviembre, no concede a nadie el derecho a ejercer el poder a título válido, ni tampoco a ser obedecido o acatado por un pueblo libre”. 

Sin que se promulgara una declaración oficial, el Partido Liberal dio por hecho que se debía sabotear la elección presidencial y propiciar una salida militar, confiando en la neutralidad constitucional de las Fuerzas Armadas.

La opción de boicotear las elecciones cobró fuerza en el centro del país, teniendo como antecedente que desde finales de 1947 en el sur del Tolima ya se organizaba la resistencia armada; y que, desde abril de 1948,  fuerzas liberales insurgentes operaban en Territorio Vázquez al mando de Saúl Fajardo, al tiempo que Rafael Rangel combatía en el Magdalena Medio Santandereano; y en el Meta subsistía parte de la guerrilla con la que Eliseo Velázquez tomó Puerto López, aunque éste, ahora, estaba presoCon estos antecedentes,  desde el 25 de noviembre de 1949 se producen levantamientos armados en varias partes del país.

En Urrao (Antioquia) como reacción al asalto y quema de la Casa Liberal, el empresario transportador  Juan de Jesús Franco Yepes se levanta en armas al frente de un grupo de liberales. En el Meta, el capitán de la Fuerza Aérea Alfredo Silva,  al sublevarse  contra el gobierno el 25 de noviembre, se toma la base aérea de Apiay, y, en la noche, con dos tenientes al mando de los rebeldes ocupan el centro de Villavicencio para luego pasar a liberar a los presos del Penal de Acacias. Mientras tanto, otro capitán rebelde toma por asalto la población de Cumaral en proximidades de Villavicencio y, en la misma tarde,  Eliseo Velázquez comandando una guerrilla intenta tomar a Puerto López, objetivo que solo alcanzaría el 5 de diciembre cuando sus combatientes atacan a Puerto López, Remolino y Cabuyaro.  La idea de una revolución coordinada se generalizó y penetró hasta en las mentes menos extremistas de la sociedad y del gobierno.

Uno de los presos liberados en Acacias,  fue José Guadalupe Salcedo Unda, nacido en 1924 en Tame –Arauca-, pero criado  en Guariamena –Casanare-, de filiación liberal y  ocupación vaquero, quien purgaba condena por abigeato. Libre en tan convulsionada circunstancia nacional, conforma un pequeño grupo que, por la violencia e intrepidez de sus acciones,  le permitió dominar el bajo Llano.

Guadalupe Salcedo, Jefe Supremo de las guerrillas liberales de Los Llanos

Hacia agosto de 1950, Guadalupe Salcedo se une a la guerrilla que está estructurando  Eduardo Franco Isaza, líder de un grupo de sogamoceños amigos del difunto parlamentario Gustavo “El Chato” Jiménez. De este comando se independizará a mediados de 1951 para darle vida propia a su guerrilla. Después de septiembre de 1952, cuando Eduardo Franco viaje a la frontera con Venezuela, Guadalupe volverá a encontrarse con los sogamoceños –“El Pote” Carlos Rodríguez, Minuto” Rosendo Colmenares y Carlos su hermanoAlejandro “Magno” Chaparro y su hermano, entre otros-  cuando junto al “Tuerto” Berardo Giraldo  dirigirán  el Comando Mochacá. 

En la vida guerrillera de Guadalupe, su condición de llanero “de manga a media pierna y pata al suelo”, al lado  de combatientes de extracción social media de origen cundi-boyacense, se tradujo en una gran influencia sobre la población llanera,  básica para conquistar su apoyo “a la revolución”. Así, aunque su propia guerrilla nunca tuvo el tamaño ni el número de armas de combate de otras, el cariño y respeto que le tenían los llaneros, unidas a su sencillez y fraternidad,  a su  temeridad y don de mando sobre las tropas,  lo hicieron irremplazable  en el combate y en el cuerpo de dirección guerrillera.

Además, el carácter reflexivo y conciliador, la  autoridad militar y  el poco interés por las jinetas,  desde el principio de “la revolución” mostraron a  Guadalupe Salcedo como el árbitro autorizado para dirimir las contradicciones entre los  jefes cuando estos “conferenciaban”. Su opinión era esperada y respetada en todas las guerrillas y por todos los jefes.

Desde el pacto liberal-conservador del 6 de octubre de 1951, a partir del cual las guerrillas del Llano se sintieron traicionados por la Dirección Nacional Liberal,  e ignoradas por el gobierno conservador, Guadalupe Salcedo, a despecho de Eduardo Fonseca Galán, quien lo consideraba un hombre ignorante y badulaque,  apoyó la idea de  buscar la unidad nacional de las guerrillas, así como la  reglamentación de la estructura guerrillera y su relación con la población, hasta darle un mando unificado.  Ahora Guadalupe tenía claro que ya no solo se luchaba para defender la vida,  sino que el objetivo era el poder político para el pueblo.

La  evolución política de su pensamiento quedó reflejada con su  participación en la Conferencia Guerrillera de septiembre de 1952, en la cual se aprobó la Primera Ley del Llano, y meses después, en junio de 1953, en el Congreso  de La Perdida, que promulgó la Constitución de las Fuerzas Guerrilleras y, donde José Guadalupe Salcedo Unda fue ascendido a Jefe Supremo de las Guerrillas del Llano, reconocido por las mayorías rebeldes. La guerrilla de los hermanos Fonseca, que llevaban la representación de los hermanos Calderón, se retiraron del Congreso antes de concluir. Dumar Aljure, el gran ausente del Congreso Guerrillero de La Perdida,   reconoció la Jefatura Suprema de Guadalupe Salcedo.

Según Eduardo Fonseca Galán, de los cuarenta combates más importantes que libraron las guerrillas del Llano,   Guadalupe Salcedo dirigió los combates de Maní, San Pedro de Arimena, Orocué y El Turpial. Al frente del Comando  Mochacá, el combate de Rechíniga, dos asaltos a Tame y uno a Palenque. Como miembro de este comando, “El Tuerto” Berardo asaltó a Cupiagua.

El combate del Turpial, lo protagonizó una Comisión de cincuenta hombres al mando de los tenientes guerrilleros Zambrano y Hoyos, que Guadalupe Salcedo envió a  San Martín, el 12 de julio de 1952. La misión era castigar una banda conservadora que atropellaba a liberales sanmartineños, evitando confrontar al ejército. Cuando la avanzada  guerrillera cruzó  el rio Meta y se  disponía a tomar posiciones cubriendo a las otras canoas que cruzaban,  observaron que las casas contiguas a la carretera paralela al río eran incendiadas por unidades del ejército que se movían en camiones. El Loco” Marcelino, ex soldado del Batallón Colombia que desertó para no ser enviado a Corea, enfurecido por lo que observaban, se declaró en desacato y cuando el primer camión se aproximó, abrió fuego con su  fusil ametrallador,  obligando a sus cinco compañeros a atacar. Al llegar el segundo camión al sitio del improvisado ataque, del primero no quedaba nadie vivo. La misma avanzada atacó el segundo camión y sólo contra el tercero y el cuarto atacaron los guerrilleros que fueron ganando la orilla. Eduardo Fonseca, al comentar el ataque, anota que fue un imprevisto sin la dirección de Guadalupe; pero destaca que, mientras la guerrilla perdió a uno de sus tenientes, el ejército tuvo noventa y seis bajas, incluidos dos tenientes. La guerrilla capturó siete fusiles ametrallador, ochenta y  nueve fusiles, dos pistolas y más de veinte mil cartuchos para fusil. Fue el más demoledor golpe que la guerrilla del Llano propinó al ejército.

El 15 de septiembre de 1953, en Monterrey,  el Comandante en Jefe Guadalupe Salcedo, enterado del cruce de cartas que, desde junio 23, sostenían los hermanos Fonseca  con el nuevo gobierno para la desmovilización de sus hombres y la entrega de las armas , tras breve negociación desmovilizó sus tropas guerrilleras y entregó las armas al gobierno  del general Rojas Pinilla. Según Eduardo Fonseca en su libro Los combatientes del Llano,  Guadalupe desmovilizó 350 hombres; mientras que según Russel W.  Ramsey, en Guerrilleros y Soldados, sólo  256 rebeldes se entregaron y desarmaron.

El 6 de junio de 1957,   según testimonio del entonces fiscal del caso, doctor  Eduardo Umaña Luna, citado por Alfredo Molano en su columna de El Espectador, la Policía asesinó a Guadalupe Salcedo cerca de la estación de bomberos del sur de Bogotá.

Abril 24 de 2020.

*Historiador y Miembro correspondiente de la Academia Huilense de Historia.

BIBLIOGRAFIA 

FRANCO Isaza, Eduardo. Las guerrillas del Llano. Círculo de Lectores, 1986

FONSECA Galán, Eduardo. Los combatientes del Llano 1949-1953. Universidad Inca de Colombia. Bogotá D. C. 1987

CASAS Aguilar, Justo. Tulio Bautista  Alma de la Resistencia Popular en el Llano (1949-1952). UPTC. Tunja, Boyacá. 1989

CASAS Aguilar, Justo. La Violencia en los llanos orientales (Comando Hermanos Bautista) ecoe. Bogotá. 1986

ACUÑA Rodríguez, Olga Yanet. Bandolerismo político en Boyacá (Colombia) 1930-1953. Revista Virajes. Volumen 16 No. 2. Universidad de Caldas. Manizales.

RAMSEY, Russel W. Guerrilleros y Soldados. Ediciones Tercer Mundo 1981

MOLANO Bravo, Alfredo. Guadalupe Salcedo Unda, General del Llano. El Espectador, 10 de junio de 2012.

Suregión lo invita a leer la primera parte de esta serie sobre los jefes de las guerrillas del Llano, en el siguiente enlace:

Don Tulio

El historiador huilense Pablo Emilio Escobar Polanía.

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