Con la publicación de la semblanza de Dumar Aljure, finaliza la serie sobre líderes de las guerrillas liberales del Llano, escritas por el historiador huilense Pablo Emilio Escobar Polanía. Con anterioridad se publicaron las semblanzas de Don Tulio y de Guadalupe Salcedo, que el lector podrá leer en Suregión. Cuando la Comisión de la Verdad dirigida por el padre Francisco de Roux, prepara su informe sobre el conflicto armado colombiano en las últimas décadas, es oportuno pasar revista a los antecedentes históricos de esa guerra, que empalman con el levantamiento de los guerrilleros liberales en los Llanos Orientales.
Por: Pablo Emilio Escobar Polanía*
Con el ascenso de Mariano Ospina Pérez a la presidencia en 1946, se desencadena una persecución a muerte contra la población liberal en varias regiones del país. Como reacción, al finalizar 1947, se organizaron grupos de resistencia en Chaparral, Tolima. Y después del crimen de Jorge Eliécer Gaitán, el 9 de abril de 1948, surgen otras expresiones de resistencia armada en Barrancabermeja (Santander), al mando del capitán sublevado Rafael Rangel, mientras que en Yacopí (Cundinamarca) se levanta en armas contra el gobierno el sargento de la Guardia de Cundinamarca, Saúl Fajardo.
En mayo de 1949 los liberales se retiran del gobierno conservador alegando falta de garantías para el partido. Pretendiendo anticiparse a un mayor recorte de garantías políticas, el Congreso de la República, de mayoría liberal, anticipa para el 27 de noviembre las elecciones presidenciales. Ospina Pérez cierra el Congreso y el candidato liberal Darío Echandía, renuncia a su aspiración presidencial, despejando el camino a Laureano Eleuterio Gómez Castro, candidato conservador. Ante la inminente elección de Gómez Castro como presidente, y sus previsibles consecuencias, diversos sectores liberales preparan levantamientos insurreccionales a partir de ese momento en varias regiones del país.
El 25 de noviembre de 1949, el capitán de la Fuerza Aérea Alfredo Silva, se sublevó; tomó militarmente la base aérea de Apia, entró a Villavicencio en compañía de dos tenientes del ejército y liberó a los presos del Penal de Acacias. Bajo ese influjo, Dumar Aljure Moncaleano, cabo del ejército nacional, comandante del puesto militar acantonado en Barranca de Upía, se declaró en rebelión y desertó el 12 de febrero de 1950, e inició su vida insurgente coordinando operaciones ofensivas contra el ejército y las bandas chulavitas, primero junto a los hermanos Parra (Luis Alberto, Domingo, Eduardo y Álvaro) y más tarde al lado de los hermanos Bautista (Tulio, Manuel, Pablo, Roberto y Rubén), la guerrilla mejor estructurada, mejor armada y la más numerosa en todos los Llanos.

Dumar Aljure, hijo de un comerciante libanés, nació en Girardot (Cundinamarca) el 18 de septiembre de 1928, y allí cursó sus pocos años de estudio. En 1945 fue condenado a 45 días de arresto por el delito de hurto, y más tarde a 8 meses de cárcel por la misma causa. En 1949 se alistó en el ejército.
Operando bajo el mando de Tulio Bautista, en vísperas del asalto a la población de Sevilla, Dumar se reencontró con Eulogio Fonseca Galán, ex suboficial de infantería recién retirado del ejército, quien más tarde será uno de los jefes de la guerrilla de los hermanos Fonseca. Con los Bautista y los Fonseca, durante los 46 meses de existencia de las guerrillas de los Llanos, mantendría permanente colaboración para atacar a las fuerzas del régimen conservador, pero manteniendo siempre el mando sobre su propia estructura guerrillera.
Tal vez por su formación militar, a Dumar Aljure le fue más fácil y necesario propiciar el entendimiento y la colaboración entre los jefes con miras a conseguir la unidad de mando entre las guerrillas liberales. Por esa razón, se aproximaría mejor a Eduardo Franco Isaza, jefe guerrillero sogamoceño comerciante en sal y ganados, quien ejerció notable influencia política sobre los diversos comandos pese a su escasa fuerza militar propia, y también confraternizaría con José Guadalupe Salcedo Unda, el único jefe llanero nato y el más destacado militarmente, pese a comandar solamente una pequeña guerrilla.
Bajo la coordinación de Tulio Bautista, Aljure destacó como insurgente participando en el asalto a Sevilla y más tarde en la insólita toma a Páez. Luego, bajo el mando de Guadalupe Salcedo combatió en Maní, San Pedro de Arimena y Orocué. Como parte del comando de “El Tuerto” Berardo Giraldo, combatió en Cupiagua y al lado de los hermanos Fonseca en el combate de Agua Azul.
En el anecdotario guerrillero de su libro, Eduardo Fonseca escribió: “Dumar Aljure, cercado a una distancia no mayor a treinta metros por más de cien soldados y después de haber perdido la mayoría de sus hombres, se lanzó sobre la sorpresiva tropa disparando sus revólveres, logrando huir ileso con tres guerrilleros más”. Después de esta hazaña Eduardo Franco Isaza, en su libro Las Guerrillas del Llano, lo llamaría El Valiente.
El 9 de septiembre de 1953, en Tauramena, tras intercambio epistolar iniciado el 23 de junio entre el comando de los hermanos Fonseca y el ejército nacional, los guerrilleros dirigidos por Eduardo Fonseca y Carlos Roa, entregaron las armas. Días después del desarme de las tropas de Guadalupe Salcedo, desmovilizadas en Monterrey el 15 de septiembre, la guerrilla al mando de Dumar Aljure depuso sus armas en la Hacienda Cantaclaro, pero él mismo nunca se reincorporó.
Al finalizar 1953, la guerrilla sobreviviente de Dumar Aljure avanza hacia el sur de la sierra de la Macarena, haciéndose fuertes en las vegas del rio Guayabero. Desde allí, en 1954 en busca de provisiones y pertrechos, trepan la cordillera e intentan infructuosamente la toma de la población conservadora de Santana, en el municipio de Colombia, Huila. En ese año el Tribunal de Neiva condenó a Dumar Aljure a 24 años de cárcel como responsable del crimen de 13 personas, en hechos acaecidos en el municipio de Colombia, Huila.
En 1956, superados numérica y militarmente por la Columna de Marcha al mando del mayor Richard, que copó la región de Guayabero, las tropas de Aljure vuelven hacia el oriente y se internan en las riberas del rio Ariari, donde a imitación de lo que proyectaban los comunistas en El Pato y Guayabero, organizarían un movimiento agrario.
El 5 de abril de 1968, en un operativo del ejército nacional, que inició destruyendo su humilde vivienda ubicada en Rincón de Bolívar (Granada-Meta), cayó asesinado, junto a su esposa Ana Felisa y sus dos hijas, uno de los más legendarios jefes de las guerrillas del Llano; según Eduardo Fonseca, por orden de su amigo, el presidente Carlos Lleras Restrepo.
Januario Valero, alias Oscar Reyes, subalterno de Dumar Aljure, quien en 1955 logró avanzar hasta El Pato (Caquetá), fue cooptado por la guerrilla comunista al mando del mayor Richard, llegando más tarde a formar parte de las nacientes FARC.
Abril 22 de 2020.
*Miembro Correspondiente de la Academia Huilense de Historia
BIBLIOGRAFIA
FRANCO Isaza, Eduardo. Las guerrillas del Llano. Círculo de Lectores, 1986
FONSECA Galán, Eduardo. Los combatientes del Llano 1949-1953. Universidad Inca de Colombia. Bogotá D. C. 1987
CASAS Aguilar, Justo. Tulio Bautista Alma de la Resistencia Popular en el Llano (1949-1952). UPTC. Tunja, Boyacá. 1989
ESCOBAR Polania, Pablo Emilio. La colonización armada en El Pato. Génesis, Rutas y Protagonistas. Fundación Social Utrahuilca, Neiva, Huila, 2019.
ACUÑA Rodríguez, Olga Yanet. Bandolerismo político en Boyacá (Colombia) 1930-1953. Revista Virajes. Volumen 16 No. 2. Universidad de Caldas. Manizales.
MOLANO Bravo, Alfredo. Guadalupe Salcedo Unda, General del Llano. El Espectador, 10 de junio de 2012.
Para leer los otros textos de Pablo Emilio Escobar Polania sobre las guerrillas liberales de los Llanos, Suregión lo invita a dar link en los siguientes enlaces: