Por: Valentino Rodríguez, periodista Suregión

Ya los rumores traerían la notica sobre un grupo de jóvenes rebeldes, inquietos y llenos de ímpetu que llevarían a cabo la segunda versión de un “evento” que trascendería sobre la simplicidad de lo que normalmente se entiende por su nombre. Un colectivo denominado Dialogando, conformado por un equipo de trabajo que en su mayoría no supera los 27 años de edad, un “parche” de amigos que le apostó a dar visibilidad a la escena musical alternativa a través de este “Telón 2.0” y que rindió homenaje a la cultura, al arte y la expresión estética, en una mezcla de fervores resplandecientes. Más de un centenar de jóvenes pudieron gozar esa noche al ritmo de las pocas estrellas y seductoras “polas”.

Ni aquella lluvia de vientos feroces que aconteció luego de las cuatro de la tarde en la ciudad de Neiva pudo detener el ímpetu y el ritmo de los ciclistas que los promotores del “Telón 2.0” convocaron para reunirse en el centro de convenciones José Eustasio Rivera, a fin de hacer de la bicicleta un medio de transporte alternativo para desplazarse hasta el municipio que fue la cuna del autor de Tierra de Promisión.

El “Telón” en su primera versión fue un evento que logró reunir a músicos, artistas visuales, colectivos independientes y jóvenes de la ciudad de Neiva y el municipio de Rivera en un mismo sitio, lo cual dio suficientes motivos para no dar marcha atrás a lo que sería esta segunda versión. Esto llevó a sus promotores a pensarse y replantearse nuevas formas de convivencia que permitieran dar lugar a un espacio que reuniera distintas formas de expresión. En esta ocasión, en aras de que el epicentro del “Telón 2.0” fuese de nuevo Rivera, se contó con el apoyo de Ana María Arbeláez, administradora de la casa campestre Villa Gabriela, ubicada a 2 km aproximadamente del centro del municipio, la cual abrió sus puertas y ofreció sus instalaciones para el certamen, como una forma para continuar resistiendo a la poca presencia gubernamental en materia de apertura de escenarios de interlocución cultural.

El joven artista Andrés Felipe Salcedo, integrante del Colectivo Dialogando, dio a conocer a Suregión que el “Telón” hace parte del renacer de una serie de convicciones y exploraciones en torno al mundo de la música, el florecer de un vínculo fuerte de experiencias musicales alrededor de lo artístico y estético, y por supuesto, un reencuentro con la gente, lo expresivo y la incomodidad. Pero un “incomodar” que a su ver, trasciende sobre lo banal y lo rudimentario, lo que de alguna manera busca dejar esquirlas de creatividad en las motivaciones del público joven. Felipe concibe aquel “incomodar” como la capacidad para desestabilizar las zonas de confort de una ciudad estancada en la comodidad placentera de la rutina diaria, a través del controversial mundo del arte.

Así pues, cuatro artistas lograron seducir a un público que venía atraída por expectativas del pasado Telón. En un mismo escenario se dieron cita los músicos Felipe Dussán y Juan Polanía, residentes de la exploración musical y de la fascinación por la introspección, la naturaleza, el dejarse “ir y volver”, la reflexión sobre el pasado, las tensiones y las coyunturas sociales, permitiendo con sus repertorios un reencuentro con las sensibilidades conmensuradas e inconscientes del quehacer individual del ser humano, una apología al goce natural y pacífico inexplorado, una invitación a la contemplación de aquellas nubes que “ayer fueron, y que hoy son otras”. Así mismo, el escenario fue compartido e inmortalizado por Laura Rojas y Nataly Godoy (integrantes de Dúo Musa), provenientes de un espíritu feminista que convocó una forma particular de resistir a través de la música, de constituir un sentido profético en torno al rol de la mujer en la sociedad del siglo XXI, una reivindicación a la lucha y el optimismo por la igualdad, la equidad y el respeto.

Por otro lado, Suregión sostuvo una plácida conversación con Juan Carlos Soto, estudiante de derecho de la Universidad Surcolombiana (diseñador de Dialogando y del flayer del Telón 2.0) el cual expresó que en esta segunda ocasión buscó entrelazar una forma particular de dar sentido y coherencia a un concepto de arte para el diseño del flyer (a diferencia del primero que fue muy figurativo), el uso del collage como técnica y herramienta le permitió articular diversas imágenes y figuras en torno a una idea general que al final se imprimió y se rodó como hoja frágil por el viento hacia todas las direcciones de la ciudad de Neiva y el municipio de Rivera. Así pues, Juan Carlos se dispuso a mostrar y evocar una figura estética cargada de simbolismo y expresionismo, una figura que logra recoger escenarios, personajes y objetos que para sorpresa de todos, comprenderían esta segunda versión.

Para Alejandro Ospina, integrante de Dialogando y estudiante de Comunicación Social y Periodismo, “el telón surge de una motivación individual de todos y de cada uno de los que conforman el colectivo”, pero también de una motivación en busca brindar espacios de difusión a la música alternativa en vivo y el reconocimiento de artistas locales. Entre risas, Alejandro manifiesta que el fin de este evento no fue lucrativo, por ello la entrada se consagró desde un primer momento “gratuita y de libre acceso”, es más, considera hacer parte de un equipo de trabajo extrovertido que hace de todo, “pero nunca plata”. Es consciente de que “la peor gestión es la que no se realiza”, por ello, asegura que para el proceso creativo, las amistades y las relaciones sociales fueron fundamentales para dar vida y significado a esta segunda versión.

De esta manera, los linderos de autogestión por los que el “Telón 2.0” cruzó los llevó a tocar puertas y tomar el “trueque alternativo” o intercambio de servicios con empresas como Chibchili, Café Arte, Villa Gabriela, Tienda Musical el Clarión, Panadería La Exquisita y la Librería la Madriguera, lo que les permitió lograr aquella autonomía artística y la autodeterminación que buscaban a la hora de coordinar con total libertad las actividades del día. De igual forma, amigos cercanos “al parche” de Dialogando, vieron que sería una opción interesante el poder recaudar recursos a través de la rifa de un cuadro con el retrato del músico John Lennon, pintado por el joven artista Mauricio Arcila.

Un recital de poesía en intermediaciones del evento buscó homenajear textos de los maestros Jose Eustasio Rivera como “En un bloque saliente” y de Miguel Hernández como “Sentado sobre los muertos” y “Elegía primera”, este último dedicado a otro grande de las letras como García Lorca.  Así mismo, Javier Soto, -a cargo de la Librería La Madriguera-, concedió tres de los libros de su colección a través de tres acertijos que hacían alusión a la vida histórica del departamento del Huila.

“La majestuosidad de nuestro territorio nos lleva a pensar y a cuestionar nuestro papel en él, hace varios siglos, un español nos bañó con un nombre que no nos representaba, siglos después, otro hombre, al que barrieron de un sotanazo, dijo que éramos una tierra, cuál tierra, quién era ese hombre”.

Por último, aparte de la buena música y de una atrayente exposición fotográfica en escala de grises y color, la venta y circulación de libros de autores como Dostoievski, F. Savater, Shakespeare, y otros, se supo dar un sentido acogedor a aquella noche majestuosa en torno al mundo de la música y las letras. De igual modo, una exposición a cargo del artista Nicolás Losada Sánchez dio un giro inesperado pero interesante a lo que sería esta segunda versión del Telón, lo que llevó a un buen número del público a sentirse atraído y transgredido por a las cinco esculturas elaboradas con alambre y porcelanicrón que Nicolás, a partir de su necesidad de expresar y perturbar la visión normalizada y común, decidió optar por un estilo denominado “surrealismo oscuro”, el cual representa al individuo como un ser miserable, indefenso, lleno de penurias y de cargas mentales.