Por: Sonia Margarita Bedoya Vega, periodista de Suregion
Hoy quedan los vestigios como testigos silenciosos de aquel sistema técnico e innovador – para su época- para el beneficio del café. Fue uno de los primeros secaderos en enramada de dos pisos, con amplios salones al estilo caney del siglo XIX. Esta edificación fue construida por don Leonidas Lara – administrador de la Hacienda de Laboyos en los últimos lustros del siglo XIX, cuando en la hacienda Bruselas (que hacía parte de la hacienda Laboyos) se sembraran las primeras semillas de café de variedad arábigo. Esta construcción ubicada en la vereda Santafé. Con algunas partes ya desaparecidas, estaba dotada de una enorme hornilla que producía el calor, lo que convertía el amplio salón en un verdadero silo donde se secaba el producto al punto de “seco de trilla”. Por otro lado, contó con una rueda Pelton o turbina hidráulica ya corroída por la humedad, la cual generaba energía para mover motores y alimentar las bombillas que iluminaban la casona. En la actualidad es una obra que guarda mucha historia, pues este fue el primer sistema de trasformación de café en la región y el segundo en el país, cuyos vestigios aún perviven en el corregimiento de Bruselas, y están a punto de caer en el olvido por el descuido y el paso de los años.
El cultivo de café en el corregimiento de Bruselas se da a finales del siglo XIX, cuando la hacienda Laboyos fue propiedad del general José Hilario López. Dentro de este gran latifundio, a una parcela se le denominó la hacienda Bruselas. En este lugar, el general designó como administrador a su hijo Ricaurte López, quien dirigió la siembra de las primeras semillas de café de variedad arábigo. En consecuencia, los hacendados mandaron al señor Leonidas Lara , a quien apodaban El viejo, para que construyera un novedoso despulpado y secado de café. Eran tiempos en los cuales la economía del café se expandía por todo el país. La casona colonial fue edificada con material de madera redonda y aserrada, techos de teja de barro, pisos en madera, ladrillo pisado y bejucos de amarres. Contó con dos plantas, en el primer piso se ubicó un amplio zaguán que rodeaba sus fachadas, tres dormitorios, área de sala cocina y comedor. A demás, un amplio salón oscuro en donde se almacenaba el café despulpado y se realizaban los procesos de fermentación. El segundo piso se dividió en dos partes. Al lado izquierdo, la tolva de café en la que se hacia el despulpado con agua acanalada por una turbina Pelton desde el río Guachicos; del otro lado, se encontraba el salón de recolección de café seco. Por último, pero no menos importante, el techo elaborado en teja de barro y el espacio de lo que en aquellos tiempos denominaban entrepiso o tumbado, se encontraba el novedoso secado, donde el café mojado se colgaba en centenares de mochilas elaboradas con cabuya y se esperaba hasta veinte días para que se secara el grano, gracias al calor que producía la hornilla. Luego, el café era desmontado al primer piso por medio de los sacos mencionados anteriormente.

Este tipo de secadero funcionó por un lapso de cincuenta o sesenta años, debido a que el mercado del café decayó, y la hacienda se convirtió en una especie de ingenio panelero. También fue nicho familiar del médico Manuel Castro Tovar, muy recordado por el pueblo laboyano, quien en un determinado tiempo se interesó por estas tierras cafeteras y por esta magnífica construcción, y adquirió el terreno y la casona. Fernando Castro Polonia, un hombre alto, apuesto, con ojos azules como dos bolas de cristal, reconocido por la misma profesión que su padre, confesó que aquí junto a su hermano Roberto vivió sus mejores momentos de niñez y juventud, apoyaron a su padre con la industria del café, la panela, el Caney e infinidad de productos que lograron cosechar.
Fernando Castro recuerda a sus amigos de infancia y a sus vecinos, a su primera novia que lo visitaba a escondidas en los salones grandes donde despulpaban el café; allí vivieron el amor en sus máximas expresiones. También reitera esos momentos de unión familiar en los diciembres, cuando decoraban esa casa como un altar y hacían grandes comelonas comunitarias. También hacían reuniones de carácter político y social, e inclusive Manuel Castro Tovar, su padre, adecuó uno de los cuartos de la casona para atender a pacientes que lo necesitaran de carácter urgente en materia de salud.
Con la obligada parcelación del latifundio que el médico Manuel Castro Tovar tuvo que acatar por disposición de la Caja Agraria, el proceso de la hacienda pierde sus funciones anteriores y con el paso de los años la propiedad cae en un total abandono. Con tristeza Fernando Castro recuerda el día en que partieron hacia Pitalito, su padre decidió dedicarse al ejercicio de la medicina y a la política, y para ejercer sus labores en tales ámbitos debía estar radicado en la cabecera municipal de Pitalito. El doctor Castro tenía que superarse y para ello debía salir del campo, por lo que este predio fue vendido. La casona de habitación fue demolida y en su sitio construyeron una casa actual de habitación para los nuevos propietarios de dicha parcela, quienes aún la conservan sin velar por su restauración o mantenimiento. La rueda Pelton se encuentra inmóvil, ya no produce energía, solo se ve la guadua amarrada con el bejuco pelados, el segundo piso con sus puertas de madera está deteriorado por los gorgojos y a gran hornilla ha sido remplazada por un tendedero de ropa junto a una pila de leña. A veces, la idea de la demolición de la antigua casona es considerada por sus propietarios actuales.

Llegar a este maravilloso lugar en pleno 2021 y verlo de esta manera produce un sinsabor. Luego de que esta propiedad ha hecho parte del desarrollo económico de la región y ha sido escenario de vivencias memorables de personajes históricos de la región y de sus trabajadores y pobladores. Esta antigua casona podría hacer parte del paisaje cultural cafetero colombiano declarado por la UNESCO como patrimonio de la humanidad y ,de paso, podría incluirse en la ruta turística del Huila, reconociendo de este modo la caficultura de la región.