Por: Sonia Margarita Bedoya Vega, periodista de Suregión.com
Como buen madrugador, a las 4 de la mañana inicia su día, se levanta, toma sus jeans anchos como de los años 90, sus botas kondor y su camibuso. Sobre sí coloca una ruana para prevenir el frío abrumador de la madrugada y una gorra negra con el nombre “Salomón café”. No pasa por alto los los protocolos de bioseguridad para evitar que el producto especial se contamine. Activa la planta que le permite tostar un buen café a altas temperaturas, hace el proceso de trillado o empaca el café, todo depende de lo que haya quedado por hacer el día anterior. Salomón Artunduaga es un hijo del campo, líder por naturaleza y empresario, hombre de contextura baja, de ojos oscuros y tez trigueña, que le apuesta a la juventud por un mejor futuro.
Procedencia
Salomón Artunduaga es hijo de Julio Cesar Artunduaga, un campesino huilense de ascendencia caucana, quien a su turno fue hijo de un colono y terrateniente llamado Quintín Artunduaga, quien poseía aproximadamente 7000 hectáreas de tierra colindantes con el corregimiento de Criollo, propiedad que comprendía alrededor de 10 veredas que en su gran mayoría estaban sembradas en café. Es decir, que el gusto por la caficultura y el trabajo del campo provienen de su familia paterna, pues Salomón siempre salía con su padre a cultivar el campo, a aprender sobre el frijol y el maíz, sobre la siembra de café en su productividad a baja escala, por lo que estima muchoel gran vínculo afectivo que lo unió con su progenitor. Por otro lado, don Julio Cesar también se dedicaba en gran parte a la explotación e industrialización de maderas finas; mientras que su esposa, Elvia Imbachí, de procedencia caqueteña, se dedicaba a las labores del hogar, a cuidar de sus 14 hermanos, uno de los cuales ya falleció. “Tengo dos fechas de nacimiento”, dice don Salomón con un gesto divertido, la primera dicha se la dieron sus padres y fue el 12 de diciembre de 1967, y la segunda la estableció la cédula que indica que nació el 12 de enero de 1968.

Cabe resaltar que el 12 de diciembre también nació Mateo Artunduaga, el tercero de sus 4 hijos de sangre, puesto que tiene dos que son de crianza. Salo, como suelen llamarlo sus amigos, después de que sale de la torrefactora a las 7 de la mañana se dirige a la amplia barra de su tienda, donde ha ubicado pequeñas artesanías, relacionadas con máquinas de café, la iglesia del corregimiento en madera, las reconocidas chivas de arcilla, la variedad de fermento del grano, como su mismo producto especial, los cuales son un muestrario para quienes visitan la tienda. Con el frio bruselense se prepara un buen café Salomón que acompaña de ricos bizcochos de achira y ricos dulces de café, los cuales denominó “las delicias del Bonny”, tan pulpitos como la arena del mar. A esa hora le pide un tamal a la vecina del parque, la que trabaja en el restaurante Coma Rico, aunque muchas veces va por él en su bicicleta, aquella que no pudo tener cuando niño.
Luego de desayunar en su lugar de trabajo, más grande que un salón de fiestas, enciende el televisor de 45 pulgadas situado al frente de la barra, donde se ubica el tendero, allí coloca la música colombiana de la década de los noventa, que tanto le gusta, como “Café de Colombia” por Lucho Arroyo u otras canciones que van acorde a la razón de ser de su tienda típica y cultural. Al fondo de ese televisor se encuentran expuestos sobre la pared, imágenes de su finca cafetera, como la Cascada del Bonny y los cafetales de la vereda La Hacienda.. Al otro costado de la tienda, se aprecia un mural sobre la vida del campo. Las puertas del café tienen colores cálidos y vivos que llaman la atención, como los propios de una finca del eje cafetero. Ya podrán conocer a Salomón, en cada rincón ha colocado costales de café, máquinas de café, materas con plantas de café, incluso hasta una cicla ecológica con licuadora, en la cual se realizan bebidas a base de café y, como si fuera poco, construyó un Stand tradicional en forma de cabaña con árboles de café.

Gustos originales e inicios de liderazgo
Muchos se han de preguntar ¿Por qué la tienda se adecúo de esa manera?
Salomón ha sido un amante de la caficultura, teniendo en cuenta que esta es la economía más grande que tiene la región, además de que su padre lo motivara a continuar con ella. Tanto, que después de estar 7 años en el ejército, su padre le pidió a Salomón, que es uno de sus hijos mayores, que regresara y contribuyera al direccionamiento de sus demás hermanos, puesto que habían tomado rumbos diferentes, menos el de trabajar. Fue así como regresó a los predios de su padre e inició su carrera cafetera en la vereda La Hacienda. Antes había terminado sus estudios de primaria en la escuela Víctor Manuel Meneses y sus estudios secundarios en el colegio José Eustasio Rivera, del corregimiento de Bruselas, y complementó esos estudios básicos y secundarios con una estudios técnicos en agricultura de precisión.
Después, a sus 25 años, inició su vida pública y de liderazgo comunitario. Ha sido presidente de la Junta de Acción Comunal de la vereda la Hacienda, inspector de Policía entre 1989 y 1992. Por consiguiente, Salomón, con su parlamento más enganchador que paisa vendiendo mecato, se ha ganado el cariño de la mayoría de la gente, como también algunos comentarios desobligantes que no han de faltar. Sin embargo, ha logrado muchas cosas de las cuales se siente muy orgulloso.
Hizo presencia en un reality show denominado Expedición Robinson que coordinó el canal Caracol en el año 2003, gestionó en el 2004 un proyecto de cooperación nacional que benefició alrededor de 1.500 caficultores laboyanos, en el año 2005 y gracias a su posición como líder cafetero, llevó la representación del gremio de Pitalito en la feria mundial de la ESCAT en Estados Unidos. En el año 2007 fue electo como representante del Comité de Cafeteros de Pitalito. Entre 2010 y 2014 fue representante del Comité Departamental de Cafeteros del Huila y en el mismo año 2010 participó de modo destacado en la fundación de la feria del café para Pitalito, denominada actualmente “Feria del empresario cafetero”. También hizo parte del Comité Técnico del SENA.
Actualmente, Salomón Artunduaga Imbachí es el representante del grupo asociativo familiar “Café Especial Salomón”, con lo cual consolidó la tienda denominada de la misma forma. Muy llamativa y fortificada de cultura, por ejemplo, cuando se ingresa la puerta principal está adecuada como un portón de hacienda con sus lámparas hechas en botellas recicladas de vino, ¡Muy bellas por cierto!, que contribuyen al cuidado del medio ambiente. Al fondo, está Salo con su gorra, su delantal azul, acompañado por un niño o niña que está aprendiendo el proceso de barra en la tienda. No podría faltar su saludo acogedor en la barra ¡Hola compañero, hola compañera, bienvenidos! Estar ahí, se siente como en casa, como cuando se llega a la finca de los abuelos. Además, al observar en lo alto de la tienda, ha ubicado los juegos tradicionales de la región bruselense, como el carro en balineras y el carrito de guadua, los cuales fueron usados para traer agua del rio Guachicos. Por otro lado, en el medio del salón, se encuentra el trompo más grande, puesto que cuando estaba joven, uno de los juegos de entretenimiento de Salomón Artunduaga fue el trompo. Tanto le gustaba que en el año 2002 decidió fundar un evento denominado “Torneo departamental de trompo”, el cual es denominado hoy como “Los Juegos Tradicionales” e incluye otros juegos además del trompo. En este sentido, el evento cultural se ha convertido en referente regional al punto de tener el respaldo de un Acuerdo Municipal. Se está en la búsqueda de alcanzar un Acuerdo Departamental que lo consolide en todo el Huila.

Los jóvenes no dan ni voto ni plata.
El recorrido cafetero y el liderazgo de Salomón Artunduaga le ha permitido viajar a Brasil, Estados unidos, Argentina y Rusia. Dentro de su país, ha conocido las ciudades de Bogotá, Medellín, Santa marta, Cartagena y el eje cafetero. Una ciudad que le encantaría conocer es Leticia, por su cultura y naturalidad. Esta experiencia de vida, de trayecto y de conocimiento la quiere compartir con los jóvenes, porque si para él fue difícil manejar el café en sus inicios al recorrer el camino se dio cuenta que es un oficio y vocación que los jóvenes pueden aprender y hacer de ello algo productivo.
Es por esto que fundó en 2015 el proyecto denominado “Relevo generacional” , el cual inicialmente no tuvo eco. Sin embargo, como todo líder, golpeó puertas hasta que en Bogotá, en expo especiales de Colombia, el canal Caracol decidió hacer un documental sobre el proyecto anteriormente mencionado, con lo cual obtuvo un eco amplio y fue escuchado. Allí los niños y jóvenes comienzan a tener otra visión del campo, de forma empresarial, puesto que para Salomón es muy duro ver y escuchar a los jóvenes bruselenses decir que se van de la vereda porque no hay oportunidades, porque el campo es muy duro y aunque él no lo desmiente, cree y considera que el café es una central de emprendimiento. Es decir, que los campesinos solo están haciendo una parte de las ramas de trabajo, y para que esto sea rentable, les hace ver a los jóvenes como es el proceso y así tengan un futuro con el campo, sin tener que marcharse de su lugar de origen.
Ser campesino es un privilegio y es por esto que Salomón Artunduaga Imbachí, a sus 53 años, hoy disfruta en su tienda fundada en el año 2019 de sus recuerdos por los recorridos que le ha brindado la vida, desde ser un campesino a convertirse en un líder empresarial que no se involucra con las causas por politiquería, lo hace por amor a su tierra y un sentido de pertenecía que le hace vibrar el corazón. Tal es el caso, cuando decidió convocar y hacer actividades para instalar el letrero de “YO AMO BRUSELAS”, o cuando decidió buscar ayuda para la construcción de la casa de Betty Yaneth Rojas y sus 4 hijos que vivían en situación de vulnerabilidad.
Ver a niños, jóvenes, universitarios, empresarios, amigos y familiares deleitarse con un rico café y cambiar su pensamiento frente al campo bruselense fue su mayor sueño y hasta el día de hoy, lo está cumpliendo.