D’Guadua tiene como objetivo principal cambiar el consumo de plástico por envases biodegradables reduciendo el daño medio ambiental, por medio de la producción de envases, hechos a base de la “hoja caulinar” de la guadua, más comúnmente llamada “Capacho”.

Por: Paula Daniela Vargas Lombana y Yaridaniela Guerrero Guzmán periodistas de Suregion  

La bella melodía compuesta por el maestro Jorge Villamil Cordovez e interpretada -entre otros músicos- por el dueto conformado por Rodrigo Silva y Álvaro Villalba, hace un homenaje a los guaduales. Plantas representativas de la región que hoy por hoy lloran, porque como dice su canción, “los guaduales también tienen alma” y sienten como los están  cambiando por grandes construcciones, que cada vez acaban más con la armonía en el ambiente y el imponente verde que nos brindan.

D`Guadua creó una empresa de envases que tardan semanas en descomponerse. Logró así un producto amigable con el medio ambiente, innovador y sostenible para la comunidad que lo desee adoptar para su economía. Sus propietarios buscan una evolución de la conciencia para que la sociedad cambie el plástico y envases de un solo uso, por un producto ecológico que disminuya la contaminación ambiental y se sensibilice ante el grave daño que causa al ecosistema. Pues estos residuos terminan en el lecho marino, juntando más de 12 millones de toneladas de plásticos que llegan cada año.


Proceso de acopio en la producción de los platos biodegradables.

Proceso de moldeado y troquelado para la producción de los platos.

Proceso de acopio en la producción de los platos biodegradables.

 “Los guaduales también se han visto alegres”, dice la canción y es tal vez por su servicio al ecosistema. Pues almacenan más de treinta mil litros de agua en una hectárea y cuando llega la sequía generosamente liberan agua. Además, cuidan como fiel protector los cauces de los ríos. Además, por mucho tiempo han sido el acero vegetal, pues se utilizan para construcciones arquitectónicas. También cuidan los campos, pues son grandes generadores de biomasa, la cual funciona como fuente de alimento para el suelo.

Considerando la gran importancia que tiene el rescate de esta planta para el ecosistema, el Médico veterinario zootecnista, Juan Pablo Ruiz Sabogal y Oscar Humberto Ramírez Castro, Medico y ambientalista, motivados por infundir y generar un cambio a partir de ideas innovadoras y sostenibles que permitan aportar a la protección del medio ambiente , decidieron organizarse y crear un emprendimiento llamado D’Guadua. Este tiene como objetivo principal “cambiar el consumo de plástico por envases biodegradables reduciendo el daño medio ambiental”. Con esta convicción llega dicha iniciativa a la región, por medio de la producción de platos hechos a base de la “hoja caulinar” de la guadua, más comúnmente llamada “Capacho”.

Plato a base de capacho, fotografía del catálogo D’Guadua tomada por Andrés Daniel Medina.

Proyectos con sensibilización social por el ambiente

En Colombia la preocupación por el daño ambiental que causan los plásticos viene despertando la conciencia de las personas, y no pocas le están apostando a proyectos que generen un cambio inmediato.

Más fibra, menos plástico”, es una campaña que lideró la Gobernación de Boyacá, con el propósito de concientizar a la población sobre la reducción de la bolsa plástica y la urgencia de volver a sanas tradiciones como el uso del canasto. La directora de Greenpeace Colombia Silvia Gómez, alertó sobre la magnitud de lo que el plástico representa en términos de contaminación: “cada minuto llega al mar el equivalente a un camión de desechos plásticos, y en ese mismo tiempo se comercializan en el mundo un millón de botellas plásticas”, según el diario La República.

Según la ONU, “el sector privado debe innovar, adoptando modelos comerciales que reduzcan el impacto de sus productos en las partes finales de la cadena de suministro”. Es por esto que es tan importante este proyecto, pues al producir estos platos biodegradables se espera disminuir notablemente el consumo de plásticos en la región y darle una opción económica y saludable que beneficie al comercio y al medio ambiente, pues su proyección es tener: “el envase biodegradable más económico del mercado”, como lo expresó el equipo de trabajo D`Guadua.

Fotografía del catalogo D’Guadua tomada por Andrés Daniel Medina

El proyecto, además de la producción de platos biodegradables a base de la hoja de guadua, busca integrar a los agricultores y guadueros Sur Huilenses para la producción y comercialización de “Capacho”, realizando jornadas de capacitación en los diferentes municipios y zonas veredales. Esto con el fin de compartir sus ideas innovadoras y ser vistos como agentes de cambio con el medio ambiente, y de este modo establecer una empresa que genere empleo que beneficie al sector rural.

El municipio de Isnos, al sur del departamento del Huila, fue elegido para iniciar esta maratón ambiental con sensibilización, capacitación y producción del producto. En todos los corregimientos del municipio se ha visto una gran acogida a la iniciativa por parte de la población y acompañamiento de la administración.

El proyecto después de articular y consolidar la red de guadueros, seguirá incursionando en nuevos modelos, siempre apostándole a la innovación”, indicó Juan Pablo Ruiz, Médico veterinario.

En épocas de crisis para el medio ambiente, estos proyectos dan esperanza al mundo. Según indicó el último informe de cambio climático de la ONU, “se advierte que el calentamiento global está por salirse de control». “El lema y a invitación que hace D’Guaduas es a la producción y al consumo responsable. Este aporte permitiría darle un respiro al planeta de todos los millones de plásticos que se producen cada día”, indicó Juan Pablo Ruiz, líder del proyecto. La idea ha recibido el premio a mejor propuesta de innovación en la V Feria de Emprendimiento e Innovación 2019 y en el Concurso Ideapolis de la Universidad del Rosario, como la idea que transforma tu ciudad 2021.

Por ahora, escucharemos llorar nuevamente los guaduales y no solo será un homenaje por parte de la música de Jorge Villamil y del dueto Silva y Villalba, sino también por los ambientalistas que luchan por preservar los ecosistemas y rescatar los guaduales que estos míticos músicos huilense escucharon llorar y danzar entre los verdes valles.