Por: Dana Catalina García Trujillo, Estudiante de Comunicación Social y Periodismo
Un ecosistema dura años en regenerarse. El impacto ambiental que hoy atraviesa el mundo no es un chiste, aunque para algunos parezca serlo cuando se les advierte de lo que implica. Construir un estadio en un terreno que destruiría por completo un ecosistema hídrico y el hábitat de miles de especies es, como mínimo, una muestra de falta de compromiso con el medio ambiente. Tal es el caso, de la vil propuesta que presenta Felipe Olave, empresario que con narrativas de “progreso”, “recuperar turismo” e “innovar” planea construir sobre una Isla en el Magdalena, en la ciudad de Neiva, el tan aclamado estadio que años atrás colapsó por mala gestión de recursos para las modificaciones que requería en su infraestructura.
La situación se ha puesto sobre la agenda del día. Las redes han sido testigos de cómo esto ha fomentado una división masiva en la comunidad. Por un lado, están quienes argumentan que “es hora de que Neiva se modernice”, mientras que, por el otro lado, están aquellos que rechazan la idea de construir sobre un recurso tan vital para la existencia.
Pero, lo que está claro, es que existen terrenos en los cuales se puede construir de manera más amigable con el medio ambiente, el cual hoy pasa factura en sus temperaturas elevadas, cambios climáticos repentinos e incendios. Ya que, no es la primera vez que la naturaleza nos advierte, consiste en hacer memoria, puesto que hace poco más de un año estuvo la coyuntura de la activación de múltiples incendios forestales en varios municipios del Huila, afectando de manera directa a comunidades, recursos e impactando en el territorio.
En la ciudad de Neiva, tras el colapso de una parte de la infraestructura del Estadio Guillermo Plazas Alcid, este se ha prestado como estrategia política de quienes pretenden llegar al poder. Un ejemplo no muy lejano, fue la del actual gobernador Rodrigo Villalba, que con la frase casi que de cajón ganó en las urnas: “recuperemos el estadio de Neiva” y, que a mi parecer, es un discurso muy similar al que comparte Olave, exponiendo populismos, para conseguir lo que quieren y financiar sus intereses.
Es cierto, que si bien, la ciudadanía necesita un estadio, ¿no es más viable reconstruir e invertir esos 50,000 millones en lo que un día desmoronó por mala gestión? Puesto que, como lo afirman científicos y ambientalistas con una lista de argumentos interminables, es un proyecto inviable por su ubicación y el posible impacto ambiental que tendría. Propongo entonces que se abra un debate con argumentos sólidos sobre si es necesario arrasar con el hábitat de miles de especies a cambio de un “progreso” que solo refleja la sed insaciable de intereses políticos y una vez más de unas minorías.
