El dulce de guayaba se ha caracterizado por ser un producto insignia de Colombia, y el departamento de Santander ha sido uno de los territorios pioneros en la elaboración y expansión del bocadillo veleño. El municipio de Pitalito incursionó en la producción del bocadillo gracias a la llegada de la fábrica La Piñata, hace 62 años, la cual tuvo gran reconocimiento desde su nacimiento por la calidad de su producto y la buena comercialización, lo cual le permitió generar numerosos empleos
Por: Karla Gómez y Kerly Rojas, periodistas de Suregión
El dulce de guayaba o bocadillo veleño, como también se le conoce, según Cecilia Restrepo, se originó en Velez y Barbosa, dos municipios ubicados al sur del departamento de Santander, al nororiente de Colombia. El tradicional bocadillo veleño cuenta con la mayor y mejor producción en este departamento, y se le reconoce a nivel nacional e internacional como un producto de excelente calidad y con denominación de origen. Desde 1870 se inició la industria casera en torno a la elaboración del dulce de guayaba para consumo familiar, en especial en Vélez y Moniquirá, municipios en los cuales se asentaban este tipo de fábricas artesanales.
“En los inicios del siglo XX, cuando comienza la construcción del tramo del Ferrocarril de Oriente, que comunicaba a Chiquinquirá y Barbosa, el bocadillo se convirtió en alimento esencial para los trabajadores, porque se consideraba fundamental para reponer fuerzas y era llamado “suela”. Se le dio el apelativo de “veleño” porque la zona comprendía la provincia de Ricaurte, laderas de Tunja y Villa de Leyva, y era la región más importante debido al mercado que era frecuentado por muchas personas de los alrededores”, según la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC).
Hoy en día hay más de 80 fábricas dedicadas a la producción del bocadillo veleño y más de 500 familias en Colombia que procesan y comercializan la hoja de bijao que envuelve el producto que sale al mercado. Las hojas de bijao también tienen un proceso que vincula a varias generaciones, pues los los niños también aprenden este oficio que comparten con sus familiares y vecinos.
Producción del bocadillo veleño
Los momentos de la producción del bocadillo veleño comienzan con la adecuada selección y el lavado de la fruta. Luego, se separan y retiran las semillas de la pulpa para obtener una pasta acuosa, proceso que se realiza con máquinas despulpadoras en las que se presiona la fruta contra un tamiz o malla perforada. Enseguida, se procede a la evaporación del agua presente en la pulpa de la guayaba, y se extienden varias capas de jalea caliente sobre un molde. El enfriamiento del bocadillo se realiza en un lapso entre 24 y 30 horas, después del cual se realiza el corte y empaque del bocadillo.

Fuente: página de la empresa Bócatello Santander
Así como el departamento de Santander se distingue por su amplia producción y calidad de bocadillo veleño, en Pitalito, municipio del departamento del Huila, hace 62 años incursionó la fábrica de bocadillo La Piñata, la cual reconocida a nivel nacional por ser la primera compañía dedicada a este ramo en la región.
Fábrica de guayaba La Piñata
“La fábrica fue fundada en 1953 por mi padre Pedro Nel Sierra, él era un antioqueño nacido en Girardota, quién dio vida a esta empresa primero en Palmira donde nació y la extendió a Pitalito donde se convirtió en la primera compañía de comercio de la región”, comentó Carlos Sierra, segundo hijo de don Pedro Nel.

Fotografía de archivo familiar. Don Pedro Nel y señora, fundadores de La Piñata
Don Pedro Nel tenía 28 años cuando abrió las puertas de su fábrica en el sector Las Pesebreras, de Palmira, Valle del Cauca. Realizó un crédito bancario con el que le alcanzó para adquirir equipos, comprar la fruta, procesarla, empacarla y abrirle el mercado. No fue un inicio fácil, pero gracias a su disciplina empezó a tener buenos resultados. Sus familiares y amigos más cercanos hicieron parte de la planta de trabajadores que requería la empresa.
Con el tiempo logró tener una pequeña flota de camionetas que repartían en Palmira, varios municipios del Valle y poco a poco a otras regiones. La fruta reina y materia prima de sus productos era la guayaba, pero tenía un producto estrella que era el bocadillo de guayaba en diferentes presentaciones: la mermelada, el espejuelo, los bocadillos combinados y la lonja de guayaba.

Fotografía de archivo familiar. Camiones distribuidores del dulce de guayaba de La Piñata
En 1960 se sitúa la primera sede de La Piñata en Pitalito, ubicada en la calle 10ª, junto a la casa familiar de la familia Ordoñez, que años después sirvió como sede a la Electrificadora del Huila. En ese lugar duró diez años mientras la empresa crecía y el mercado nacional se ampliaba con la sede de Palmira y con la nueva sede en Pitalito.
En 1970, sobre la carrera sexta en el barrio Sucre, don Pedro Nel construyó unos depósitos amplios y modernos en los que se mantuvo la empresa durante un tiempo. Después, en 1972, realizó otras construcciones en el corregimiento de Guacacallo donde instaló su fábrica y donde actualmente se mantiene. La Piñata se convirtió en un emporio comercial que generaba empleos y producía bocadillos de excelente calidad, su empresa tuvo un amplio crecimiento y no era local o regional, sino que su mercado se extendió a cinco departamentos a nivel Nacional.

Fotografía de archivo familiar. Inauguración de la fábrica La Piñata en Guacacallo
La buena calidad de la guayaba y su abundante producción hicieron que la empresa de don Pedro Nel creciera y fuera un ejemplo para la región. Empresarios, dirigentes políticos y los laboyanos en general admiraban la disciplina, el trabajo y la calidad de los productos de La Piñata, tanto así que la convirtieron en el mejor embajador del Valle de Laboyos. Quince años después, en 1987, don Pedro Nel cierra la sede de Palmira y concentra toda la actividad de la empresa en Pitalito.

Fotografía de archivo familiar. Antiguos trabajadores de La Piñata
“Cuando tenía como 8 años, nos encantaba ir a recoger las guayabas de la finca y de los potreros de los vecinos, nuestro afán era ir a venderlas a La Piñata para que nos pagaran y poder tener dinero. Mi papá nos regalaba las guayabas que cada semana recogíamos”, recuerda Yolima, habitante de Guacacallo.
Algo que identifica esta distinguida empresa en Pitalito es el diseño y el logo de sus empaques, que aún conservan y que se volvió una marca reconocida como: Productos La Piñata, cada dulce un manjar. Sus provocativos bocadillos con empaques en tonos cafés, ocres y amarillos, son hoy un viaje al pasado y una señal de identidad para los laboyanos.

Fuente: Nota «Guacacallo Turístico»
Después de 51 años, La Piñata se despide de su fundador
Don Pedro Nel Sierra murió en el 2004, a los 79 años de edad, en su amado Pitalito. Fue una persona visionaria y llena de tenacidad para sacar sus proyectos adelante. Hoy la fábrica de La Piñata sigue funcionando bajo la conducción de sus herederos, en una época muy diferente a la de don Pedro Nel, pero ahí está, en medio de ese hermoso paisaje rodeado de cachingos, guaduales y guayabales, los mismos que años atrás enamoraron a su fundador, donde levantó a su familia y que le permitieron crear su empresa, una de las primeras empresas que tuvo el Valle de Laboyos, motivo de orgullo para los habitantes del sur del Huila que recuerdan estas historias con el dulce sabor de la guayaba.