El retorno a clases presenciales en la I.E.M. José Eustasio Rivera del Municipio de Pitalito con el inicio del plan piloto de alternancia, le ha permitido observar a padres de familia, docentes y estudiantes el estado actual de abandono de las obras de ampliación y remodelación del colegio, que podría convertirse en un monumento a la negligencia. El inicio de la construcción de este colegio data de febrero de 2019 y la suspensión del contrato tuvo lugar en Mayo del mismo año. El argumento principal con el cual se justificó este hecho se relacionó con las fallas que se presentaban en las columnas y otros aspectos de la construcción, así como con el incumplimiento y retraso por parte del grupo Monta Engil (empresa responsable en ese momento de ejecutar el contrato de obra). La suspensión de la obra ya completó dos años y aún no hay señales de que se vaya a retomar la construcción.
Por: Sonia Margarita Bedoya, Periodista de Suregión
El Ministerio de Educación, a través del Fondo de Financiamiento para la Infraestructura Educativa (Ffie), durante el año de 2019 implementó el Plan Nacional de Infraestructura Educativa en diferentes regiones del país. Una de las instituciones beneficiadas con dicho plan fue el colegio José Eustasio Rivera, del municipio de Pitalito. Sin embargo, la construcción de este mega – colegio se encuentra paralizada, según la Ministra de Educación María Victoria Angulo, por incumplimiento en las fases de construcción por parte del consorcio “Monta Engil”, el cual abandonó el proceso, no solo de esta institución sino de muchas otras a nivel departamental y nacional.

Para Jorge Eider Caicedo, docente y rector de la Institución Educativa Municipal José Eustasio Rivera, ha sido una tarea conjunta el elevar voz de protesta para que esta obra se lleve a cabo en forma adecuada.
En su criterio, la obra consiste en la remodelación y fortalecimiento de infraestructura de la Institución Educativa. De este modo, cuando se finalice la obra, esta constaría de 16 aulas, 4 aulas especializadas, de química, física, ciencias naturales, informática e idiomas, bloque administrativo, una biblioteca, salón comedor, área de atención a padres, polideportivo con cubierta, parqueo, diseño de encerramiento y 25 baterías sanitarias, lo que permitiría el ejecutar la jornada única en la institución.
¿Qué ocurrió?
Por otro lado, Fernando Suaza, como presidente de la Junta de Acción Local y padre de familia, se ha puesto a la tarea de gestionar, junto con el corregidor Hugo Montenegro y la institución educativa, el envío de cartas al Ministerio de Educación para conseguir la reactivación de la obra, y que pueda terminarse en el menor tiempo posible, antes de que de verdad se convierta en una construcción abandonada con muchos gastos y sin beneficios para la comunidad.
Por consiguiente, la Alcaldía de Pitalito y la Secretaría de Educación Municipal se pusieron a la tarea desde inicios del 2020 de gestionar y presionar, con el apoyo del Ministerio de Educación Nacional, a la empresa contratista Monta Engil para que devolviera el lote en el que se encuentra el colegio José Eustasio Rivera, ya que, a pesar de que el terreno y la sede siempre han sido propiedad del municipio de Pitalito, la cuestionada organización no quería entregar la obra, pues no se habían finiquitado detalles sobre la entrega de este contrato.

Por otro lado, se dio a conocer que el Fondo Financiero de Infraestructura Educativa notificó la entregó nuevamente del lote al municipio, por lo que en Agosto de 2020 se designó al consorcio SERCO EXP para la construcción del colegio. Igualmente, se asignó al Consorcio Ecovías SAS y Alfa Grupo Consultores e Interventores SAS la tarea de realizar la interventoría, puesto que al parecer no se podría construir sobre lo que al parecer está mal hecho.
Inversiones
Según lo indican líderes del corregimiento de Bruselas, al comienzo esta construcción demandó una inversión de 6.809.487.325 millones de pesos, de los cuales 3 mil millones fueron aportados por el municipio de Pitalito y 3.800 millones fueron aportados por el FFIE (Fondo Financiero de Infraestructura Educativa). Doña Leidy Diana Burbano expresó que: “Las personas que se encargan de contratar deberían tener más responsabilidad con el hecho de que las empresas sean responsables, que cumplan y entreguen las obras, porque el estar esa obra así, hasta desmoraliza los estudiantes, es el caso de mi hija que quería graduarse en el nuevo colegio y al parecer no lo va a poder hacer”.
Al parecer el dinero se encuentra en el FFIE, no se ha gastado más de lo que está construido, según expresa el concejal Jairo Muñoz. El método de pago a estas constructoras se está dando mediante entregas realizadas. Es decir, estos contratos fueron estructurados mediante hitos y solo se cancela cuando este hito pasa a la realidad. Por lo que aclara que el problema no es acerca del dinero, el problema radica en que se incumplió el cronograma de actividades y no se respondió por las obligaciones planeadas.

En primera instancia se ha conseguido recuperar el lote donde se encuentra ubicado el colegio. Segundo, ya se dio el paso de seleccionar a la nueva empresa constructora y la empresa interventora que le darían continuidad y finalización a la obra. Sin embargo, le corresponde a la interventoría definir cómo se llevará a cabo la continuación de la obra, si será necesario demoler lo construido o partir de allí para seguir adelante con la obra. Esto ayudaría para que el ambiente escolar mejore, expresa Anderson Rojas, puesto que en la actualidad los jóvenes deben conectarse entre aulas mediante un túnel, lo que para él es una burla a la comunidad estudiantil.
En la actualidad se espera que la obra se retome a finales de septiembre del año en curso, y que sea entregada y finalizada en los próximos 11 meses. La comunidad espera que culmine la construcción, el rector aspira a que la jornada única dentro de su institución sea una realidad y los estudiantes esperan poder disfrutar de las nuevas instalaciones de la Institución, una de las mejores a nivel educativo , con más de 1200 estudiantes y con laboratorio de café, el producto insignia del corregimiento de Bruselas.
