“Fue una fortuna para el Huila, para Colombia, para la familia porque eso partió la historia de la caficultura en la región, se empezó hablar de antes de los cafés especiales y después, y ese concurso hizo que se partiera en dos la historia” , indicó Óscar Hernández, hijo menor y actual administrador de la finca los Nogales

Por: Paula Daniela Vargas Lombana y Yaridaniela Guerrero Guzmán periodistas de Suregion.com

De la tierra fértil que acogió la semilla de café, entre las majestuosas y verdes montañas de Bruselas, el corregimiento más grande de Colombia, se encuentra la finca “Los Nogales”, ubicada en la vereda El Diamante. La hospitalidad del campesino, el aire fresco, la ruda montaña abrazada por las espesas nubes, comprenden un territorio que guarda entre sus cafetales la historia de la familia Hernández. Cinco generaciones de una familia que en sus raíces sembró el amor por la tierra, el café y la trasmitió hasta el día de hoy.

Hace aproximadamente 80 años, cuando el corregimiento de Bruselas apenas se estaba formando, llegaron Ricardo Hernández y Concepción Castillo desde Nariño, a unas tierras baldías, fértiles y agradecidas con quienes serían sus protectores y marcarían un precedente en la historia del café. Al encontrar este paraíso decidieron conformar su familia y del fruto del amor nacieron ocho hijos, que dedicaron su vida al campo. Entre esos ocho hermanos, uno se destacó llevando a la familia a ser recordada en el mundo del café. 

Ricaurte Hernández, hijo menor de Ricardo Hernández y Concepción Castillo nació en 1952, un campesino que aprendió de la tierra el valor de la generosidad, la humildad y la capacidad de emprender. Su profesión fue siempre la caficultura y su mayor sueño era poder ver en sus hijos el amor por la tierra, con los valores que él aprendió. Ricaurte conoce a su compañera de vida Suldery Arango en el Valle, una mujer emprendedora quien llevaba café en la sangre y con quien construiría un imperio cafetero con el apoyo de sus hijos: Olga Lucia, John Fredy, Liliana, Nancy, Paola, Óscar Fernando, Patricia y Angie Julieth. Su liderazgo en la región lo llevó a ser el presidente de la Junta de acción comunal, en la cual confirmó su compromiso con la comunidad y con su gremio.

Sin embargo, en la década de los noventa, los Hernández decidieron emprender en la ganadería y emigrar al Caquetá; al punto de vender la finca. El negocio de la ganadería no resultó y regresaron a su tierra laboyana, la cual les daría la mayor felicidad de sus vidas.  

Para el año 2005 Colombia revolucionó el mundo del café con la realización del primer concurso “Taza de la Excelencia”, en el que participaron más de 280 lotes, entre ellos la finca Los Nogales -con el liderazgo de Ricaurte Hernández-, la cual obtuvo el primer puesto, pues su café fue catalogado por un grupo de jurados internacionales como el mejor entre todos los grupos de café presentados en la competencia.

“Fue una fortuna para el Huila, para Colombia, para la familia porque eso partió la historia de la caficultura, se empezó hablar de antes de los cafés especiales y después, y ese concurso hizo que se partiera en dos la historia de la caficultura regional”, indicó Óscar Hernández, hijo menor y actual administrador de la finca los Nogales.

Ricaurte Hernández siempre quiso promover el campo desde otras perspectivas, dándole un valor al café especial, promoviendo nuevas formas de tratar el suelo, el mercado y hacer empresa, pasión que trasmitió a sus hijos quienes heredarían esa gran responsabilidad.

El cafetal llora su pérdida

La violencia ha estado presente durante décadas en los campos colombianos y esta historia no es la excepción. El 17 de febrero del año 2013, mientras Ricaurte Hernández se dirigía a la finca los Nogales, grupos armados acabaron con su vida, convirtiéndolo en una víctima más de la interminable violencia que azota al país. El líder cafetero, pionero de la alta calidad del café, símbolo inolvidable de coraje y perseverancia, dejó en la memoria un gran precedente y ejemplo para los miles de campesinos que viven de los cafetales.

Familia y amigos de la familia Hernández ,acompañando la velación de Ricaurte Hernández
Fotografía tomada del diario La Nación.

El golpe para la familia fue acompañado por un país que lloraba su pérdida. Los Hernández decidieron vender la finca luego de aquel trágico suceso, en busca de ofrecerle a la madre un mejor bienestar. Sin embargo, el hijo menor, Óscar Fernando -quien en su momento pertenencia a la Armada Nacional de Colombia- decidió hacerse cargo del gran legado de su padre.

“Para mí, la mejor forma de curar esas heridas fue venirme para la finca, fue continuar con su legado y sentirlo cerca, creer que él está orgulloso de lo que estamos haciendo como familia” , dijo a Suregión Óscar Hernández.

La tercera generación de la familia Hernández

La finca Los Nogales se conviertió en un centro de investigación e innovación donde se produce biotecnología y tecnología para mejorar los sistemas de secado, despulpado y transporte de cultivos, una empresa que se proyecta no solo a generar un café de calidad si no también tecnología que permita seguir revolucionando el mundo del café, como un día lo hizo don Ricardo Hernández.

El espíritu emprendedor de Óscar Fernando Hernández le permitió consolidar junto con su familia una empresa con responsabilidad social y compromiso con el medio ambiente, que busca sensibilizar al mundo del campo para implementar nuevas técnicas que fortalezcan la vida del cafetero y de los suelos. “Tomé la decisión de hacer una empresa, pero siempre pensé en que esto tenía que ser rentable, que diera empleo digno, que tuviera nivel profesional, impulsar a las personas a seguir estudiando y ofrecerles una buena remuneración”.

A la izquierda , Óscar Hernández ,actual administrador de la Finca Los Nogales, hijo de Ricaurte Hernández , acompañado de un visitante.
Fotografía tomada de archivo de la familia Hernández

Las mujeres Hernández revolucionan el rol de la mujer en el campo

En el mundo del campo la mujer ha sido un pilar importante en la caficultura y con el pasar de los años se han ganado más espacios, pues han demostrado su liderazgo y empoderamiento. Es el caso de Angie Hernández, ingeniera industrial, encargada del laboratorio de la empresa familiar, su rol de científica la ha llevado a experimentar y mejorar los sistemas de fermentación. Con solo solo 24 años de edad ella es un pilar importante de esta empresa.

“Las mujeres hemos demostrado que somos muy capaces, cada día tomamos roles más importantes dentro del gremio… El mundo del café es inmenso y verlo desde un microscopio es algo increíble” , expresó Angie Hernández. Por su parte, Olga Hernández, la mayor de los hermanos hoy en día es una mujer líder, representante en la Federación de Cafeteros, se destaca por su trabajo comunitario y el rescate de los derechos del campesino en el territorio.


Mariana Díaz ganadora del primer puesto del concurso de catación Ricaurte Hernandez.
Fotografía: tomada del medio de comunicación digital Entreredes.

La última generación de los Hernández fue representada por Mariana Díaz Muñoz, nieta de Ricaurte Hernández, con solo 8 años representó su finca en el concurso de catación realizado en el marco del cumpleaños número 72 de Bruselas, y obtuvo el primer puesto. Mariana sigue el legado generacional de su familia en el mundo del café.

“El campo se está quedando sin quien lo cultive y sin jóvenes, estos niños son el futuro de la caficultura y tienen que llegar con un nuevo chip de estudiar en la universidad y volver al campo, para realizar una caficultura investigativa, innovadora y científica. Es muy importante el relevo generacional para que esta caficultura perdure por muchos años más”, afirmó Aníbal Díaz, padre de Mariana Díaz y socio de la finca Los Nogales.

La finca los Nogales, con el liderazgo de unos hermanos emprendedores, le da una nueva perspectiva al mundo del campo, acercándolo a la innovación, la ciencia y la tecnología, la preocupación por preservar el medio ambiente y realizar técnicas responsables en los suelos. Fortaleciendo además lo que significa la familia en el campo, han afianzado el tejido social en su comunidad y han llevado el nombre de su padre siempre, como un homenaje constante al legado que le dejó al mundo del café.


Óscar Hernández y Aníbal Díaz, en el laboratorio de gestión de calidad finca Los Nogales ubicada en el corregimiento de Bruselas.
Fotografía tomada: Archivo personal de la familia Hernández