«La navidad en el Huila sabe a natilla de arroz y maíz, tamales tolimenses y asados de cerdo y res, endulzado diciembre con el típicos dulce de papaya y brevas”.
Por Paula Daniela Vargas Lombana y Yaridaniela Guerrero Guzmán periodistas de Suregion
Desde los 7 años ya sabía prender la estufa y poner el agua para preparar la comida, han pasado 31 años y aun ama esa tradición de unir la familia, entorno a un plato de comida. Carmen Carvajal lleva 31 años en la Galería Minorista de Pitalito, de lunes a viernes deleita a sus clientes con sus platos de comida., El día sábado se dedica a vender mercado, en el módulo C puesto 164. Una sonrisa de oreja a oreja y una voz potente que atrapan mientras ofrece la papaya lista para preparar el dulce de noche buena acompañado de las brevas, y si usted no conoce la receta Carmen desde noviembre tiene preparado el dulce para no dejar a sus clientes sin este plato típico del Huila.
“El dulce de noche buena se preparaba en todas las casas, y entre vecinos intercambiábamos platos como gesto de amistad, si llegaba visita se servía su plato de dulce de papaya, con brevas, queso fresco y roquitas de maíz caramelizadas” Edith Vargas consejera de cultura del municipio de Pitalito. La cocina tradicional cuenta a través del humo del fogón de leña que se extiende en el cielo, la memoria de un pueblo que habla con sus cultivos y las manos que cocinan lo que siembran.

Cuando llega diciembre la radio suena con los éxitos de Pastor López, las casas se adornan con las luces de colores, las abuelas desempolvan el arbolito y el pesebre para preparar la llegada del niño adorado en el pesebre, sin embargo, solo hay una cosa que une a los vecinos, amigos y familiares que en las ocupaciones del año no sintieron la nostalgia de la ausencia por los que ya no están y de los momentos que no se repetirán, el compartir un plato de comida.
En el Huila la natilla no era de caja, “Nosotros preparamos la natilla con arroz molido porque somos una región arrocera, y con leche de vaca porque la leche de bolsa deja aguada la natilla, cuenta Carmen Carvajal. Aunque con el pasar de los años las practicas culinarias han cambiado y en las nuevas generaciones se ha perdido el gusto por la cocina, la señora Carmen asegura que la cocina tradicional no se puede perder con el tiempo, y que ella tiene una labor grande en preservar este patrimonio del territorio.
La fiesta se vivía alrededor del pesebre, entonando los gozos con entusiasmo para no perder la posibilidad de ganar una galleta navideña y una copa de vino al final del novenario. Los niños en una carrera para llegar a la siguiente novena e iniciar de nuevo el novenario entre villancicos. Las mujeres protagonizaban el momento de ponerle la sazón a la comida “En mi casa somos 5 hermanas, en el momento de preparar la comida de navidad, cada una tenía una actividad diferente, una pelaba la zanahoria, otra la papa, el ahogado, y mi mamá preparaba las carnes de pollo, res y cerdo.” Comenta Carmen mientras revisa los higuillos expuestos en su puesto de verduras.
Comprender el territorio es fortalecer la identidad a través de lo que identifica la región, el fogón de leña, el mesón y las manos que tejieron historia con sus recetas son un patrimonio, el cual se debe valorar y respetar. Carmen Asegura que la tradición de la comida se está perdiendo, el amor por la cocina, nuestros hijos deben aprender a cocinar, tenemos muchos productos de nuestra región para transformar.
La navidad en el Huila sabe a natilla de arroz y maíz, tamales tolimenses y asados de cerdo y res, endulzado diciembre con el típicos dulce de papaya y brevas, recetas que se le deben a las manos de las abuelas que tejieron en sus hijas la tradición de la cocina y amor por el campo y sus productos.