En las zonas azules de Pitalito Huila, trabajan personas con limitaciones físicas y adultos mayores, que acogieron está oportunidad de empleo para poder generar ingresos y sentirse útiles en sociedad. Sin embargo, en ocasiones son vulnerados por la misma comunidad que aparentemente no reconocen su importante labor.

Las personas encargadas de este proyecto se caracterizan por tener una condición especial: ser adulto mayor, tener una discapacidad física y pertenecer a la Asociación de Personas con Discapacidad de Pitalito y el Sur del Huila (Asodispi). Esta organización congrega personas en condición de discapacidad, brindándoles acompañamientos necesarios dependiendo de sus limitaciones.

¿En qué año inició el proyecto?

Las Zonas Azules es un proyecto de organización territorial, llevado a cabo en el gobierno de Pedro Martín Silva durante el periodo 2012-2015, por instituciones del municipio, como la Alcaldía, Asodispi y el Instituto de Tránsito y Transporte (Intra) dónde promueven espacios públicos de parqueaderos en lugares específicos del centro poblado del Pitalito. El programa beneficia personas vulnerables, que administra estos espacios como funcionarios encargados de las respectivas zonas, que permite el estacionamiento de vehículos, sin el riesgo de adquirir ningún comparendo por su uso.

Los responsables de estas zonas miran esté proyecto como una oportunidad en la que pueden generar ingresos para sus familias siendo útiles en sociedad. De acuerdo con José Norbey Joaquín, encargado de zonas azules, señala que “este trabajito nos da la oportunidad de sentirnos útiles y conseguir dinero para las cosas diarias.” Así mismo, promueven una movilidad adecuada en el sector generando beneficios en la población opita con un estacionamiento seguro, libre de comparendos y donde no serán objeto de hurto.

Problemas

Las Zonas Azules presentan ciertas dificultades tales como la falta de reconocimiento a la labor prestada por los funcionarios, escasa compañía de los agentes de tránsito frente a los vehículos que obstaculizan el lugar todo el día, discriminación y violencia que se atribuye por parte de algunos ciudadanos; este flagelo se da por la desinformación que existe en la ciudadanía sobre la labor ejercida por los discapacitados en estas zonas.

No obstante, un caso en particular es la que vive la señora María González, empleada de un establecimiento comercial de la calle 7, donde afirma “no me gusta pagarles por cuidar una moto, a la que yo cuido todo el día desde mi lugar de trabajo. Además, es un espacio público y esos señores son groseros”.

El director del Intra Edgar Daniel Reyes, tras la pregunta realizada  ¿Cuál es el acompañamiento que ejecuta la institución de transito con los encargados de las zonas Azules? afirma que “en las zonas azules nosotros solo hacemos el control para que la gente no se parque por fuera de las zonas”,  a pesar de que los espacios están siendo diariamente ocupados por los dueños y empleados de los locales comerciales durante toda su jornada laboral, o como plantea Sigifredo ‘él Paisita’, encargado de zonas azules “uno les pide una moneda y le dicen que si uno compró la calle, y puso parqueadero para uno”.

¿Qué dice él paisita?

Estos lugares son atendidos por ciudadanos que han sido previamente seleccionadas por Asodispi, y ubicadas en lugares delimitados por la Institución de Tránsito y Transporte, dónde portan implementos de identificación como un buzo, cachucha, chaleco, carnet y silbato, con el fin de brindar un espacio en el que puedan generar ingresos. Por ende, se percibe una apatía por la comunidad frente al intercambio monetario con el encargado de estos lugares, ya que cuida los vehículos en los espacios público del municipio.

Puesto que no se ha llevado acabó una campaña adecuada para que la comunidad entienda el trabajo que estas personas ofrecen a diario, como encargarse de cuidar el vehículo del ciudadano que lo deja en las zonas reglamentarias, facilitándole al Laboyano el cuidado de su medio de transporte por un tiempo máximo de dos horas el cual debe ser gratificado por un valor del servicio de $500 pesos por moto y $1.000 por carro, aunque, esté valor planteado en el proyecto no se cumple en la actualidad.  Por esta razón, los responsables de zonas azules le dicen al cliente que el valor es voluntario.

Zonas azules Pitalito

Ocasionalmente los trabajadores y comerciantes del sector dejan sus vehículos en estos lugares sin retribuir el servicio, cómo señala Albeiro Gómez Figueroa, que lleva 4 años trabajando como encargado de la Zona Azul ubicada en la calle séptima de Pitalito, brindando un servicio de cuidado y seguridad en su lugar de trabajo. A pesar de la indiferencia del ciudadano frente al servicio que brindan, o desde el punto de vista de don Albeiro “muchas veces llega gente y se estaciona todo el día y no le colabora a uno, no sacan $1.000 o $2.000. Ya que, como dicen ellos que esto no es obligatorio que uno tiene que estar trabajando, pero sí le llega a pasar algo al carro o a la moto y ahí si le brincan a uno, que para eso está cuidando, se les pagan, no son conscientes”.