El artista laboyano Julián Vasquez, quien desde pequeño descubrió su talento para las artes, especialmente la pintura, halló en cada una de sus obras la magia de la creatividad y sus técnicas particulares para destacarse a través de las pinturas en tinta de café.

Por: Kerly Rojas y Karla Gómez, periodistas de Suregion

Julián Vásquez nació en Pitalito, Huila, el 23 de Julio de 1991, como integrante de una familia huilense. Sus años escolares los cursó en los colegios de este municipio. Al graduarse de bachiller, estudió pedagogía infantil durante seis meses, pero al darse cuenta de sus capacidades para la pintura decide dedicarse a tiempo completo al arte y deja a un lado sus estudios universitarios.

Primera pintura con tinta de café de Julián Vásquez

Vásquez tenía 19 años cuando se enfocó rotundamente en la pintura, buscó en lo que le apasionaba un refugio para su futuro. Empezó a participar de talleres con maestros laboyanos, que le enseñaron algunas de las bases empíricas para llevar a cabo las admirables obras que hoy por hoy van asociadas con su nombre.

Comenzó practicando las pinturas en acrílico, a sus 24 años y con un poco más de experiencia inició sus procesos de elaboración con el óleo. Ya para el año 2017 Julián Vásquez se da cuenta de que podía resaltar una de las insignias más características que tiene Colombia, a través de sus pinturas: hace su primera obra con tinta de café cien por ciento colombiano, y gana el concurso para hacer la imagen de las fiestas folclóricas de Pitalito en el mismo año, gracias a la técnica y el concepto del dibujo.

Esto dio a conocer su nombre, sus capacidades para crear y deslumbrar a través del lienzo. Vázquez determina una de las opciones que hoy en día le han marcado su vida, y es representar a través de estas pinturas algunos personajes que han sido y son influyentes tanto para su propia vida, como para la vida de la sociedad. Entre esos personajes están: Pirry, Shakira, Vicente Fernández, J Balvin, Suso el Paspi, Leonel Messi.

La tinta de café con la que Julián realiza sus obras, tiene un proceso que inicia sacando el extracto de café o espresso, después se condensa al aire o al sereno volviéndola más espesa, y finalmente se le agrega un ingrediente especial para que la pintura dure. Es una técnica que con el tiempo ha ido mejorando.

Archivo fotográfico de Julián Vásquez

El café que usa para su técnica lo produce un familiar de su esposa, una caficultora cabeza de hogar y campeona en taza de excelencia. Entonces podría decirse que estamos trabajando con el mejor café del mundo, sostiene Vásquez.

Su primera exposición la realizó en la apertura e inauguración del centro cultural Héctor Polania Sánchez, en la que fue nombrado el joven artista revelación de Pitalito 2017, lo cual le abrió las puertas para mostrar su arte y su talento.

Archivo fotográfico de Julián Vásquez

Esto le permitió viajar a Ecuador a realizar una exposición latinoamericana, después tuvo una gira por México, la cual duró seis meses en los que expuso en diferentes ciudades. Al finalizar la gira, , se le presentó la gran oportunidad de visitar a Vicente Fernández y entregarle una obra a base de tinta de café que había elaborado para él. » Vicente me abrió las puertas de su rancho, pero ante todo me abrió las puertas al mundo, pues por el simple hecho de haber estado con él, la gente cree en mi trabajo y en mi potencial, afirma Vásquez.

Julián Vasquez recuerda con gran emoción el momento en que decidió dedicarse a la pintura, porque después de eso para él todo ha sido magia, esfuerzo y dedicación. Destaca que sentarse a expresar lo que siente es una terapia que libera su alma. «En mi vida yo no vivía para pintar, sino que pintaba para vivir», asegura el pintor laboyano.

La academia de arte es un proyecto que Vásquez siempre había anhelado, el cual nació a raíz de la necesidad que había en Pitalito, ya que no tenía los espacios o las personas que se dedicaran a abrir oportunidades a este arte. «Es un lugar en el que le enseñan a niños, jóvenes y adultos, no a ser artistas profesionales, pero si las técnicas que con el paso del tiempo su creador aprendió. Es un un proyecto dedicado a soñar, a entregar lo poco o mucho que sé a mis estudiantes, y por medio de esa herramienta, que ellos aprendan a soñar», reflexiona Julián Vásquez. Hasta el momento la academia ha formado entre 20 y 30 jóvenes y adultos, los cuales en el momento están viviendo de la pintura.

Obras realizadas por Julián Vásquez

Otra de las necesidades que Vásquez advirtió en Pitalito, era que no había espacios para mostrar los nuevos artistas. Entonces soñaba con crear una galería de arte, la cual tenía que ser autosostenible. A raíz de lo anterior, decidió hacer una fusión entre café y galería, lo que dio como resultado a Gualú, un lugar en el que se ofrece el servicio de cafetería, comidas rápidas, exposición y escuela de arte.

El nombre Gualú nació de la composición Gua, de guayaba, que es la fruta preferida de su hija, además de ser la fruta insignia de Pitalito, y Lu, de Luna, que es el nombre de su adorada hija; es un espacio lleno de arte, amor y mucho esfuerzo.

Archivo fotográfico de Julián Vásquez

En la galería de arte de este bello sitio, se han expuesto obras de artistas mexicanos, peruanos, ecuatorianos, un europeo, artistas emergentes, alumnos y en general, es un espacio para todo tipo de artistas, que aman el arte de la misma forma que su fundador.

Este chico, que desde joven decidió emprender en el mundo del arte como sustento de vida, hoy se siente dichoso y orgulloso de usar las diferentes técnicas, además de emplear el café colombiano como tinta para sus obras, presentando el arte al mundo entero y dando a conocer no solo sus brillantes capacidades sino también las que desarrolla su país.