Por: Angie Claros, periodista Suregión
The International Ecotourism Society (TIES) define al ecoturismo como un viaje responsable a las áreas naturales para conservar el medio ambiente y mejorar el bienestar de las personas locales. El Huila ha logrado que muchos de sus parajes se conviertan en destinos de interés para viajeros internacionales.
El Huila es una región que a lo largo de su historia ha enfocado su actividad económica en cultivos y sectores como el cacao, el café, el arroz, la ganadería, entre otras. En los últimos 5 años, debido a la necesidad de innovación en estrategias que potencien la economía municipal y estimulen áreas productivas desatendidas, se han ensanchado las concepciones convencionales del turismo. En respuesta a tendencias mundiales que propugnan por una resignificación de la relación de los ciudadanos con las riquezas ambientales, la ruralidad es asumida como un escenario poseedor de un acervo cultural, que además del valor paisajístico, también atesora legados merecedores de ser apreciados desde una nueva perspectiva.
Por esta razón se creó la Ley General de Turismo, Ley 300 de 1996, en la cual se reconoce al turismo y sus diferentes modalidades, como el etnoturismo, el turismo metropolitano y el ecoturismo, como actividades prioritarias para el desarrollo económico del país. Gracias a la gran variedad de fauna y flora que posee la nación, esta ley tiene como objetivo una política que promueve la competitividad y sostenibilidad del sector para el desarrollo de actividades que promuevan las prácticas de protección a la biodiversidad de la región.
El el siguiente audio, el señor Nicolás Restrepo, profesional de ecosistemas estratégicos de la CAM, explica algunas de las ventajas del ecoturismo en el Huila.
La Organización Mundial de Turismo (OMT) manifiesta que el ecoturismo ha devuelto la vida a muchos pueblos olvidados y abandonados por la migración del campo a la ciudad. Por esta razón zonas rurales que le apuestan al ecoturismo se han visto favorecidas con el aumento de sus ingresos y las familias que se dedican a este sector enseñan a sus turistas las diferentes actividades que se pueden realizar dependiendo del lugar y disponibilidad de los visitantes. Algunas de estas actividades son la agricultura ecológica, avistamientos y paseos guiados por las zonas, entre otras.
Esta estrategia económica ha influido en las comunidades de todo el territorio nacional y ha permitido rescatar las tradiciones locales que se creían olvidadas como antiguas recetas de cocina, viejos senderos, mitos y leyendas y juegos tradicionales. Así lo asegura la Asamblea General de las Naciones Unidas, pues la mayoría de los lugares ecoturísticos están conformados por familias que quieren hacer de sus fincas un entorno propicio para el diálogo y la apreciación histórica. Además, algunos de ellos han contado con el apoyo de instituciones como la CAM (Corporación Autónoma Regional del Alto Magdalena), las cuales capacitan a las personas sobre los protocolos requeridos en las fincas para sus visitantes y les proporcionan uniformes, equipos audiovisuales y demás elementos que hacen parte del equipamiento necesario.

Sin embargo, la pandemia del coronavirus en el mundo afectó severamente a varios sectores de la economía como el comercio mayorista y minorista, la industria manufacturera, las actividades inmobiliarias, los hoteles y restaurantes. Uno de estos sectores es el ecoturismo. Desde que empezaron a regir las medidas oficiales de cuarentena y distanciamiento social para hacer frente a la propagación del virus, la disminución de turistas y viajeros fue ostensible y la desaceleración del sector afectó a familias y comunidades rurales.
Un ejemplo de esta problemática fue la que se vivió a mediados del año 2020. Las personas que trabajan en este sector, en la zona norte del departamento del Huila, específicamente en el municipio de Villavieja, que tiene como sitio ecoturístico el desierto de la Tatacoa, y cuya economía depende totalmente del turismo, padecieron las afectaciones de la crisis de salubridad planetaria. Faiver Martínez Perdomo, guía turístico, quien cuenta con una empresa familiar dedicada al Ecoturismo en esta zona, relata que fueron momentos preocupantes por la situación que se pasó, pues siempre tenían un aforo de personas tanto internacionales como nacionales en los periodos vacacionales de mitad y final de año, y con motivo de la pandemia, su empresa quedó al borde la quiebra.
Las ayudas ofrecidas por el gobierno nacional para contrarrestar esta problemática fueron insuficientes en cuanto que no llegaron a las pequeñas empresas como la de Faiver Martínez y otros microempresarios que se dedican al ecoturismo. Por su parte la Gobernación del Huila y la Secretaría de Cultura y Turismo realizaron entre los días 18 y 21 de agosto del 2020 un encuentro con los principales representantes de los actores en turismo en el departamento, con el objetivo de buscar estrategias que permitieran reactivar el sector turístico en la región, ya que esta es una de las principales fuentes de economía del departament. El encuentro entre los representantes del turismo y la Secretaría de Cultura y Turismo fue denominado “Diálogos Turísticos Empresariales”, el cual hizo parte del proyecto Destino Huila con el cual la gobernación pretende darle cumplimiento a lo estipulado en el plan de desarrollo territorial.
Destino Huila es el proyecto con el cual la gobernación pretende incentivar el turismo en la región por medio de varios programas estipulados en el Plan de Desarrollo Departamental, Huila Crece, uno de ellos es Huila Renace con Turismo Rural y Agroturismo, que busca mediante estrategias de formación de propietarios de fincas, crear recorridos ecoturísticos en los municipios, promocionar los destinos y los productos turísticos rurales, y la capacitación de los participantes en cada lugar para la prestación de un servicio de calidad.
En los últimos meses se ha evidenciado que estas estrategias de formación y capacitación han tenido resultados, pues últimamente se han ido construyendo más lugares ecoturísticos en el departamento, como la Montaña mano del gigante, en Gigante; el Bosque de pinos en Tarqui; el parque de las Cruces en Maito; el salto del Mortiño en Isnos, entre otros lugares. Por sus recorridos con senderismo, actividades al aire libre y por sus bellos paisajes, característicos del campo huilense, este sector tiene el potencial para proyectar un crecimiento sostenido y prolongado, que con una infraestructura eficiente, oxigene la economía regional y acreciente el interés cultural y científico por explorar el Huila.