Estamos en un constante aprendizaje desde nuestra emergencia en la Tierra, por lo anterior, es preciso destacar la importancia de la música Reggae (desde la década de los sesenta del siglo anterior) como herramienta para superar la ignorancia que enferma a la sociedad, tanto en el campo de lo artístico (la música) como en lo que corresponde al contexto histórico (la esclavitud); y para apoderarnos del mensaje que Robert Nesta Marley, o simplemente ‘Bob Marley’, dejó a las próximas generaciones: el de liberar el alma del yugo de la ignorancia
Por: Cristian Williams, periodista Suregión
La música Reggae, patrimonio intangible de la humanidad según la UNESCO, es una “amalgama de antiguos ritos musicales jamaiquinos y de otros orígenes muy diversos (caribeños, norteamericanos y latinoamericanos), originada a través de un grupo de marginados que vivían en la parte occidental de la ciudad de Kingston”, y un legado que nos dejó Bob Marley a las siguientes generaciones. A éste se lo transfirió su legítimo precursor, Toots Hibbert, que junto a su banda The Maytals, fue el primero en dar identidad al género con “Do the Reggae” en 1966: “tengo una visión, que realmente me encanta, que realmente quieres con todo tu corazón. Quiero hacer Reggae con usted. Ven a bailar conmigo, a hacer la danza” (fragmento de «Do The Reggae», escrita por Hibbert).
Más allá de lo anterior, la música jamaiquina consolidó una luz de esperanza en los distintos pueblos azotados por la esclavitud. A través de la implementación de la institución de la esclavitud, se sentó una base con la que se solidificó el sistema de plantación, generando éxito económico y prosperidad, pero solo para los dueños de los terrenos, más no para quienes trabajaban la tierra que eran en su mayoría esclavos africanos. Esta dinámica determinó la estructura social y política de la isla, y definió las condiciones de vida de la época durante muchos años.
En cuanto al icónico Robert Nesta Marley (Bob Marley), éste nació el 6 de febrero de 1945, fruto de la unión entre Norval Marley y Cedella Booker, en Nile Miles, pueblo actualmente convertido en sitio de interés turístico alrededor de lo que representa la imagen de Marley. Y no es para menos, la brillantez del visionario descendiente de esclavos africanos, no solo le permitió componer y cantar canciones con mensajes de ímpetu en contra del adoctrinamiento, también dejó espacio para la inspiración y el aprecio hacia las mujeres que hicieron parte de su vida, y como no, para el territorio y el buen vivir a través del respeto por las bellezas que ofrece la naturaleza.
“Predicador no me diga que el Cielo está bajo la Tierra, yo sé que usted no sabe el valor que tiene la vida. No todo lo que brilla es oro, y la mitad de la historia jamás fue contada. Y ahora que ves la luz solo pelea por tus derechos”. (fragmento de Get Up, Stand Up; Bob Marley y Peter Tosh; álbum The Wailers Burnin; 1973)».
Junto a los mensajes de Marley, un punto de quiebre fundamental para la generación de conciencia, es el movimiento Rastafari, asentado con mayor imponencia justo después de que saltara a la fama la banda ‘The Wailers’. Este movimiento vio la luz en la década de los treinta, con el pueblo jamaiquino cansado de ser colonia inglesa. “El movimiento Rastafari surge de una lectura afrocentrista de la biblia, donde Etiopía y Egipto toman relevancia como civilizaciones ancestrales que se debían reivindicar pues presentaban una historia que de cierta forma contradecía la historia colonial que presenta al negro como un ser no pensante y salvaje”, sostiene la investigadora Alanís Guerrero.
Además de algunos patrones de comportamiento que deben adquirir con respecto a su vestuario, dieta, su apariencia física (Dreadlocks) y la adoración al emperador Haile Selassie, considerado redentor y Dios de la africanidad, aquellos que son adeptos del movimiento rasta, realizan sus rituales de adoración mediante el uso del cannabis con un sentido arraigado en lo cultural, en aras de percibir la planta como una manera de limpiar las impurezas del alma y por ende del corazón, con un profundo respeto por las tradiciones ancestrales de su isla.
Retomando la relación de la música Reggae, la cultura Rasta, la emancipación y la figura de íconos como Peter Tosh, Bunny Wailer y los anteriormente mencionados, para los rastafaris o adeptos al mismo, el consumo de marihuana no tiene ninguna relación con la interpretación que desde este lado del mundo se le da, la cual tiende a relacionarse con el narcotráfico. Ni Tosh, ni Wailer, ni Hibbert, y mucho menos Robert Nesta Marley, representan ni representarán vagancia u ociosidad. Estos, deben ser tomados como adelantados a su época o como profetas visionarios que predijeron un mundo donde el Reggae si se quiere ante tanta guerra, pueda llegar a ser la cura ideal para las almas esclavizadas.
“Hasta que la filosofía que hace a una raza superior y a otra inferior, sea finalmente y permanentemente desacreditada y abandonada, en todas partes habrá guerra; yo digo guerra. Eso hasta que ya no existan ciudadanos de primera y segunda clase en cualquier nación. Hasta que el color de la piel de un hombre no sea más importante que el color de sus ojos, yo digo guerra”. (Fragmento de War; Bob Marley; albúm Rastaman Vibration; 1976).

Portada: La W Radio