El acuerdo entre representantes de las antiguas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (FARC-EP) y el gobierno de Juan Manuel Santos, en 2016, le dio paso al Sistema Integral Para La Paz, al cual pertenece la Comisión Para El Esclarecimiento De La Verdad, La Convivencia y La No Repetición, que tiene el objetivo de documentar el contexto histórico sobre la guerra, tal como lo revela el informe llamado “Hay futuro si hay verdad”, que se presentó a la sociedad colombiana en junio de 2022, en cumplimiento de las tareas encomendadas a la Comisión de la Verdad, que lideró eficazmente el Padre Francisco de Roux.  La tarea de divulgar el contenido de ese Informe y propiciar conversaciones plurales sobre sus recomendaciones y contenidos, debe ser un compromiso permanente de medios y ciudadanos en Colombia

Por: Cristian Williams, Periodista Suregión

La Comisión Para El Esclarecimiento De La Verdad, La Convivencia y La No Repetición actuó hasta el año 2022, como una entidad autónoma e independiente del gobierno de turno, de carácter constitucional y perteneciente al Estado, que surgió tras lo que fueron los diálogos en La Habana entre representantes del gobierno de Juan Manuel Santos y las FARC- EP, la cual hizo parte de lo que se conoce como Sistema Integral de Paz. A este sistema lo complementan la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD) y la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), envidas que continúan operando en la actualidad.

El trabajo investigativo de La Comisión De La Verdad, está reunido en un conjunto de trece documentos que dan cuenta de los principales hitos de violencia que marcaron a la sociedad colombiana en las últimas décadas, lo  cual ofrece una visión más clara del génesis del Conflicto Político Social y Armado en Colombia, con el propósito de hacer un llamamiento al diálogo y la reconstrucción de una visión de país, a través de la lectura de un informe de dominio público que inicia con el libro titulado “Convocatoria a la Paz Grande”, y finaliza su recorrido con el texto llamado “Anexos”, el cual resume y soporta la tarea realizada por los comisionados partícipes de la investigación, luego de haber escuchado a más de 30.000 personas afectadas por el conflicto armado, informe que por sí mismo “constituye una medida de reparación del derecho a la verdad individual y colectiva de las víctimas del conflicto armado en Colombia”.

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Perfiles de los miembro de la Comisión de la Verdad

María Ángela Salazar Murillo (Q.E.P.D), fue conciliadora y defensora de los derechos de las mujeres. Esta activista nacida en 1954, oriunda de Tadó, Chocó, centró gran parte de su trabajo social en la defensa de los derechos humanos, el cual inició con la alfabetización de los trabajadores, niños y niñas de los campamentos de las fincas bananeras. María Ángela falleció en Apartadó, Antioquia, el 20 de agosto del 2020. Alfredo De La Cruz Molano Bravo (QEPD), por su parte, fue un escritor y periodista, nacido en Bogotá el pasado 3 de mayo de 1944, que le apostó a la paz a través de su profesionalismo, el mismo que le valió para ser comisionado y aportarle a esclarecer la verdad. Molano Bravo falleció el 31 de octubre de 2019 dejando un legado convertido en realidad. 

Tanto María Angela Salazar como Alfredo Molano fueron parte fundamental para materializar el informe de la Comisión

Francisco José De Roux Rengifo, sacerdote jesuita, filósofo, economista, y presidente de la Comisión De La Verdad. Nació un 5 de julio de 1943 en Cali. Ha sido subdirector e investigador del Centro de Investigación y Educación Popular (CINEP), y provincial de la Compañía de Jesús en Colombia. Fundador de la Corporación Desarrollo y Paz del Magdalena Medio y, del primer laboratorio de paz de Colombia. De acuerdo a la página oficial de la Comisión, el padre De Roux “Realizó estudios en filosofía, teología y economía en universidades colombianas; fue estudiante investigador en el London School off Economics, y obtuvo un Doctorado en Economía en la Universidad de París – Sorbona. Igualmente, en 2016 recibió el doctorado honoris causa del Consejo Superior de la Universidad Nacional de Colombia”. 

Francisco de Roux presentó el informe ante la opinión pública en Junio de 2022/ Imagen Comisión de la Verdad

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La parte femenina de la comisión la componen Alejandra Miller, quien además de ser economista y líder feminista en Colombia, ahora funge como Directora de la Agencia de Reincorporación y Normalización (ARN); docente universitaria, integrante de la Ruta Pacífica de Mujeres, y estuvo como secretaria de gobierno en el Cauca; Lucia Victoria Gonzáles Duque, arquitecta y asesora de la Oficina del Alto Comisionado Para la Paz; María Patricia Tobón Yagarí, quien es abogada y activista defensora de los derechos de Indígenas;  Martha Ruiz Naranjo, por su parte, es periodista graduada de la Universidad de Antioquia, además de haber sido comisionada, también fue parte de la Fundación Para La Libertad De Prensa (FLIP). 

Alejandro Valencia Villa, es un abogado con más de 30 años defendiendo los Derechos Humanos. Según la página oficial de la Comisión De La Verdad, Valencia Villa fue miembro del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos por el caso de Ayotzinapa, México, Perito ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), además de haber sido profesor en la Academia de Derechos Humanos y Derecho Humanitario de América University en Washington, Estados Unidos. Saúl Alonso Franco, es investigador en salud pública y medicina social y en violencia y salud de la Universidad Nacional y la Universidad San Carlos en Bogotá, Colombia, consultor externo de la UNESCO y de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas Para Los Refugiados en Colombia (ACNUR)Carlos Guillermo Ospina y Carlos Martín Beristain completan la lista de comisionados; el primero, militar retirado, renunció a ser comisionado en mayo de 2022, luego de estar cerca de cuatro años como representante de los militares víctimas del conflicto; mientras que Martín Beristain, es un médico y psicólogo español que ha participado en varias comisiones de la verdad en distintos países del mundo. Un ejemplo de su labor como comisionado es lo hecho en Guatemala con el informe ‘Guatemala Nunca Más’, el cual recopila sucesos de violencia alrededor del conflicto armado en el país centroamericano. 

«Hay futuro si hay verdad»

El primero de los trece documentos que conforman este informe se titula “Convocatoria a la Paz Grande”, el cual plasma una invitación constante a desaprender y desvirtuar el uso de la violencia como base de reconstrucción de sociedades hostiles, a dejar atrás el irrespeto por la diversidad cultural y la dejación de las armas en aras de consolidar diálogos bilaterales. De igual manera, nos aporta elementos para orientarnos a partir de la comprensión de la génesis del conflicto y los fenómenos que este ocasionó: Desplazamiento Forzado, Secuestro, desapariciones extrajudiciales y corrupción de las instituciones del Estado a través de los dineros del narcotráfico. 

El segundo tomo del Informe, “Hallazgos y Recomendaciones”, explica que la importancia de este documento radica en dar vos de aliento a las personas afectadas, puesto que más allá de “educar” en historia, es vital que exista un mensaje puntual de apoyo a quienes se han visto perjudicados por la guerra. Aunado a lo anterior, este documento deja ver que los menores de edad están dentro de los más dañados junto a las mujeres, las personas de los colectivos LGTBIQ+ y los colectivos y/o asociaciones indígenas. A propósito de la violación de Derechos Humanos, “No Matarás” (tercer documento), como el primer mandamiento de la democracia colombiana, es un compilación de relatos históricos sobre el conflicto a partir de la dirección de la comisionada Marta Ruiz. Este tercer tomo, se divide en: “Antecedentes Históricos”, “De la Paz Política a La Guerra Insurgente”, “La Búsqueda de la Democracia y la guerra sucia”, La ilusión de un nuevo país y la guerra por el territorio”, y, por último “De La Guerra Total a la Paz inconclusa”. 

La cuarta entrega de este informe, es el tomo titulado “Colombia Adentro”, una compilación de experiencias relacionadas con el conflicto, divididas de acuerdo a distintas zonas del país: Las historias son contadas desde la Región Centro, Orinoquia, Caribe, Antioquia, Magdalena Medio, Eje Cafetero, Nariño y Sur del Cauca, Valle del Cauca y Norte del Cauca. Antes de adentrarse en cada región, esta sección cuenta con un ensayo a manera de introducción para poder abordar con mayor precisión los siguientes documentos haciendo más estrecho el limite con lo ignorado. A propósito de limites, el quinto tomo, titulado “Hasta la guerra tiene limites”, una edición especial pero agudo sobre los actos de violación en contra de los Derechos Humanos  que han encaminado a perpetuar la violencia, la violación y el abuso sexual ha sido uno de los peores, situación que gran parte de los seres indefensos como mujeres, niños, niñas y adolescentes han sufrido, con el fin de alcanzar el objetivo de “responder a las preguntas de quién hizo qué a quién, cuándo, cómo, quiénes y por qué”. 

El sexto tomo, titulado “Mi cuerpo es la verdad”, cuya directora fue la comisionada Alejandra Miller, está dividido en dos secciones: La primera, Mujeres, Voces que defienden y cuidan la vida expone el resultado de los relatos de las más de diez mil mujeres escuchadas por la comisión, las cuales fueron victimas del conflicto a través de la instrumentalización de sus cuerpos y la vulneración de estos como territorio; la segunda sección quedó titulada como «La verdad es arcoíris», y “retrata la enorme deuda política que Colombia tiene como Estado y sociedad con las personas LGBTIQ+. Han pasado décadas de desprotección, impunidad y aprobación social ante las violencias cometidas contra aquellas que fueron señaladas injustamente de «pecadoras», «enfermas» y «criminales» porque les gustaba alguien de su mismo género o porque pasaron de ser «él» a ser «ella» o viceversa”.

“Sufrir la guerra y rehacer la vida”, y, “Resistir no es aguantar”, son el séptimo y octavo tomo del Informe de la Comisión de la Verdad. El primero intenta ubicar al lector en el sentir de los afectados alrededor del impacto psicosocial que les ha generado el conflicto, la resiliencia de los colectivos sociales y del contrapoder formado. En general, el tomo número siete transmite de qué manera han lidiado los colombianos con la guerra, basados en sus contextos; en el octavo tomo del informe “varios de los testimonios recogidos en este volumen cuestionan de manera directa a los actores armados, al Estado y a la sociedad sobre su responsabilidad en la deshumanización y la violencia desproporcionada sufrida por los pueblos étnicos como consecuencia del conflicto armado”. 

El tomo nueve del informe es “La Colombia Fuera de Colombia”, el cual tuvo como director a Carlos Martin Beristain y recorre un amplio conjunto de experiencias a través del exilio internacional al que han sido sometidos distintos actores de la vida política y social del país. Tiene 548 páginas que comprenden un total de diez partes . Con respecto a la situación de exilio que muchas personas vivieron, el caso del genocidio de la Unión Patriota (UP) ha sido uno de los más atroces que ha dejado la guerra y por el cual se está condenando al Estado. “El baile rojo” como fue denominado, correspondió al exterminio de un partido político fundado bajo el amparo del proceso de paz entre el gobierno de Belisario Betancur y las FARC-EP. 

En el ‘Baile Rojo’ o genocidio de la Unión Patriótica fue responsabilizada el Estado Colombiano / Imagen: Pacifista

El décimo tomo del informe, titulado “No es un mal menor”, tuvo como directora a la comisionada Diana Ruiz, y nos enfoca en el rol que tuvieron los niños y niñas en el conflicto armado. El libro recorre en un total de 338 páginas, un contexto histórico cuya narrativa se centra en la situación de penumbra que la población infantil ha vivido en el conflicto del País. Secuestros, violaciones, asesinatos, e incluso reclutamiento forzado, los mayores males que se desglosan en este texto. La primera parte consta de una serie de narrativas desde las voces de los afectados, luego recorre anécdotas de los hijos e hijas de excombatientes, una tercera parte el contexto escolar y la irrupción de la guerra en las aulas, y por ultimo recoge todo lo correspondiente a la resistencia de los menores al reclutamiento y la participación en el combate. 

“Cuando los pájaros no cantaban”, undécimo tomo del informe, se basa en una enriquecida narrativa sobre el conflicto estampadas en un total de 680 páginas; empieza con una introducción general sobre las voces de la guerra y le da paso a las distintas historias donde la guerra se entrometió de manera abrupta. Se divide en tres partes: La primera ‘El libro de las anticipaciones’, una segunda titulada ‘El libro de las devastaciones y la vida’, y una parte final llamada ‘El libro del porvenir’. Alejandro Castillejo Cuellar (director del tomo), resume que, este tomo es “un volumen de relatos que giran en torno a esa cotidianidad, un volumen que en cierta medida es visagra si se quiere, porque está justo en la mitad de todo el informe final entre los grandes relatos históricos y los temas específicos que tienen algunos de los capítulos concretos del informe».

El tomo doce del informe da cuenta de tres constancias: La primera corresponde a un anuncio del comisionado Alejandro Castillejo, aseverando los criterios para mencionar nombres propios, además de aclaraciones sobre la investigación; la segunda es de Francisco De Roux, presidente de la comisión. En esta constancia, De Roux interviene para hacer tres aclaraciones puntuales en las cuales menciona a la iglesia católica y hacer apuntes desde el aspecto personal para con el conflicto armado. La constancia final la hace Marta Ruiz, quien hizo apuntes sobre el manejo y los criterios que tuvo la comisión en aras de desarrollar investigaciones claras con respecto a los hechos de violencia alrededor del conflicto armado. El último tomo por su parte es el que condensa los anexos; estos, así como las aclaraciones, sirven de herramientas de confrontación y aclaración al lector sobre información de los diez tomos anteriores. 

Consulte aquí el informe completo: https://www.comisiondelaverdad.co/hay-futuro-si-hay-verdad

En general, independiente del rol que se tenga, la Comisión De La Verdad, busca que a partir de este Informe titulado ‘Hay futuro si hay verdad’, que los ciudadanos se sitúen en una realidad que tal vez no les ha tocado en forma directa, pero la cual ha afectado el trasegar sociopolítico de este país, y es la de la guerra; sin embargo, para comprender los alcances ilimitados de esta no basta con la lectura de este informe, hace falta un compromiso total desde todas las posturas para la no repetición, la reparación, la puesta en marcha y ejecución de manera efectiva de los planes de gobierno que se acordaron en La Habana en 2016, para que estos acuerdos no sean efímeros y no se siga perpetuando la lucha armada como resultado de una fallida democracia, por lo que resulta ser más que un deber que, desde nuestras actividades u oficios, le aportemos un granito de arena a la construcción de verdad y a la recomposición de un país que lleva la carga histórica de aceptar, ignorar, patrocinar e incluso adular, todos los actos que se cometieron en contra de los derechos humanos, y que de esta manera se aclimate un verdadero posacuerdo de paz.

Imagen destacada: Portal web El Cronista

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