La visita de Obama a Cuba posiciona dos relatos centrales. Uno que desde la promesa del arribo de cruceros, ferris, vuelos, internet, empresas, vaticina la caída de la revolución cubana; y otro que entiende el recibimiento de los hermanos Castro a Obama como una especie de nuevo y contundente triunfo de la revolución a tan solo 90 millas de los Estados Unidos de América. Pero, ¿en realidad qué sucede? La versión de expertos nos permite el siguiente análisis.

De todas las imágenes que a nivel mundial los reporteros gráficos han puesto a transitar a través de internet, la del azulado avión presidencial de Estados Unidos -comprada por Reuters a un Freelance- es la que mejor simboliza el arribo del Presidente afroamericano de los Estados Unidos Barack Obama casi sesenta y siete años después del triunfo de la revolución cubana. Una serie de autos clásicos apostados hacen juego con las líneas rítmicas de una cotidiana calle cubana, mientras las líneas de electricidad parecen acoger al Air Force One por los alerones.

Maravillosa la foto de la llegada del Air Force One a La Habana 88 años después de la última visita de un presidente norteamericano. Lástima que Reuters no nos diga quién es el autor.

Posted by Ruido Photo on lunes, 21 de marzo de 2016

En un ambiente de dialogo directo, según analistas a nivel mundial, ha transcurrido el encuentro entre el mandatario Castro y Obama. Las grandes conclusiones que han dejado entrever dan cuenta de la permanencia de clásicos debates entre los dos países, por un lado la necesidad del fin del bloqueo a Cuba, el respeto al régimen político y sus políticas, la crítica de la falta de libertades y el tránsito a la democracia por parte de Estados Unidos.

Con todo y las diferencias se conoce que la cooperación económica ya es un hecho en el campo de la agricultura y el presidente Obama persiste en su llamado al Congreso a levantar el bloqueo a la Isla. Además del anuncio de nuevas interacciones en el campo de la salud, la educación y las comunicaciones.

Más allá de los relatos absolutista

Para el profesor del Programa de Ciencia Política de la Universidad Surcolombiana, Luis Fernando Pacheco, el análisis polarizado que se está haciendo de la visita de Obama a Cuba tiene una falla en común, “son relatos de guerra fría”.

Se trata de dos versiones absolutistas. El primero es denominado por el profesor Pacheco como un relato “fukuyamista”, haciendo referencia a la postura de Francis Fukuyama sobre el fin de la historia y el triunfo del capitalismo después de la caída del muro de Berlín y la disolución de la Unión Soviética. “Este discurso está encarnado en quienes ven como un triunfo la ida de Obama a la isla: el desmoronamiento de Cuba como bastión socialista desde la revolución del 59. Pregona que finalmente los vencieron”, explica Pacheco. El otro relato precisa que Obama tuvo que dar el brazo a torcer, que el bloqueo no funcionó.

Estas posturas es posible evidenciarlas a continuación en los planteamientos de dos analistas internacionales entrevistados por Telesur el día 21 de marzo y un analista nacional entrevistado por Suregión:

Yendo más allá de las posturas polarizadas que han sido tendencia en los últimos días, el profesor Luis Fernando Pachecho entrevé que la visita de Obama a la isla caribeña es más un triunfo personal. “Obama ha sido un presidente que rompió esquemas, que dio la vuelta de tuerca y significó un cambio pero perdió todas las grandes batallas que emprendió: inmigración, salud; deja un congreso republicano, es decir el parlamento no te terminó creyendo”, explica el abogado de la Surcolombiana.

También precisa el analista Pacheco que aunque no es cierto que haya una Cuba vencedora, una verdad parcialmente cierta es que  América Latina sí aisló a Estados Unidos. “La gran derrota de Obama, no es la visita a Cuba, sino una cumbre iberoamericana donde invitan a Cuba rompiendo la cláusula democrática de la OEA.  Es decir los canales institucionales con los que Estados Unidos buscó en plena guerra fría  manejar su patio trasero le fallaron por incompetencia y falta de visión. Es un Obama disminuido que va a dar el brazo a torcer”, afirma.

Aun así la el principal problema que más genera incertidumbre política en Cuba, en opinión del profesor Pacheco, es que el tránsito a un tema democrático que muchos ven como probable, por lo menos en 5 o 10 años, les llega en un momento incomodo; «si le hubiera llegado hacia 2006 sería el momento ideal con Chávez en el poder y un eje de izquierda haciendo una presión solidaria contra Estados Unidos. Pero llega en un momento de absoluto descredito político», asegura.

Lo que viene en una Cuba diferente, – que no será la Cuba de Fidel, “sino no estarían hablando de liberalización, pero tampoco va a hacer una Cuba capitalista”, según explica el académico de la USCO- , es un modelo similar al que tenían los países latinoamericanos a finales de los noventa y principios del 2000. El reto entonces será “readaptarse a un contexto latinoamericano donde sus socios estratégicos están en crisis, en un sálvese quien pueda”. Con un posible bloque finalizado Cuba necesitará “acercarse a una región en la cual curiosamente siempre ha sido importante, preponderante, pero no está insertada. Necesita demostrar que la teoría de que el mercado no se maneja solo y el Estado debe intervenir, no significa corrupción”, enfatiza el profesor Pacheco.

Al final de cuentas el bloqueo continúa siendo una realidad que ante la actual contienda electoral norteamericana no parece cambiar en el corto plazo. Desde su análisis el profesor Pacheco perfila un nuevo gobierno que no implementará grandes cambios en la política internacional hacia América Latina y el Caribe.

La visita de Obama a Cuba resalta temas en los cuales continúan estando en desacuerdo los dos gobiernos: la forma de gobierno (el llamado de Estados Unidos a la democracia, aunque Obama reconoce la legitimidad de las decisiones del pueblo cubano) y los derechos humanos, asociado a críticas por presuntos presos políticos y limitación de las libertades. Mientras tanto el asunto económico no concentra un gran debate.

Fotografía principal: Reuters – Telesur