
Por: Luis Fernando Pacheco Gutiérrez*
A pocas horas del cierre de urnas se hace evidente el ascenso al poder de la Coalición de Izquierda Radical, mejor conocida como Syriza -con un 38% aproximadamente de los escaños del parlamento-, cuyo principal líder es el carismático y joven político Alexis Tsipras.
La campaña de Syriza, cuya contraparte es el Partido Conservador Nueva Democracia (actualmente en ejercicio del Gobierno) ha sido enfática en rechazar las medidas de austeridad impuestas por la Unión Europea tras la crisis económica de 2009 que sumió a Grecia en una grave crisis social con cifras de desempleo que superan el 30%, endeudamiento fiscal (en su mayoría a socios de la Unión) y que ha lanzado a los griegos a las calles a pedir una real defensa del Gobierno en medio de una crisis que solo halla precedentes en el periodo pre-democrático.
El desalentador panorama que ha calado en los ánimos de los votantes se refleja en las elevadas cifras de suicidios (algunos de ellos de artistas o académicos reconocidos) cuya muerte ha sido intencionalmente una firme voz de protesta contra una crisis que pudo preverse décadas atrás, pero que no ha hallado soluciones en las medidas diseñadas desde el seno de la Unión (específicamente desde Berlín, donde Merkel representa la líder innegable del modelo europeísta actual.
A modo de ejemplo, podemos ver la intervención de una ciudadana griega en un reciente programa de análisis político cuya sentida voz de protesta es una buena representación del sentir de la mayoría del pueblo griego. (Ver video: Una mujer en Grecia deja sin palabras a un grupo de políticos en televisión).
Grecia y la UE: las alternativas.
Los órganos de Gobierno de la UE y especialmente los líderes del modelo –Alemania y Francia- han sido excesivamente cautelosos con el triunfo premonitorio de Syrizas, y a su vez han defendido que el memorando de políticas fiscales diseñado tras la crisis es innegociable, bajo el argumento que los peores tiempos han pasado (posición que también es defendida por el Partido de Gobierno, Nueva Democracia que perdería la contienda electoral).
Así las cosas, ¿Cuáles son las opciones de Syriza ya en el poder? Evidentemente hay tres: en primer lugar, renegociar con Bruselas y Estrasburgo, sedes del poder político y económico de la Unión y obtener unas nuevas condiciones; sin lugar a dudas, sería el escenario más positivo para Tsipras y la Coalición, pero probablemente el más improbable por cuanto el poder de negociación de Grecia entra disminuido y representa poco para el complejo engranaje de la Unión Europea. Así que por más poder político interno y apoyo popular del que goce Tsipras, una negociación con la UE que apunte a mitigar las políticas de austeridad impuestas es altamente improbable y el coste político para el gobierno sería alto.
El segundo escenario puede ser el más aterrador para todos, la salida de Grecia de la Zona Euro e incluso de la misma Unión, un escenario que se valora desde que empezó la crisis y que si bien alcanza en primer lugar a Grecia no se descarta en otros países como España o Portugal donde los vientos de la crisis tampoco amainan y donde (al igual que Italia) los cambios de gobierno fueron necesarios para acordar nuevas políticas o reformar las anteriores. La Canciller alemana Ángela Merkel ha insistido en que este escenario no es el idóneo y que los valores de la Europa unificada deben prevalecer sobre cualquier crisis temporal, pero el discurso de Berlín no necesariamente coincide con ambientes políticos nacionales caldeados donde los partidos radicales de izquierda y de derecha han encontrado eco en los movimientos antieuropeístas que proclaman el fracaso del modelo de integración.
El escenario de una salida de la UE resulta más hipotético, por cuanto curiosamente los mismos griegos no están seguros, según múltiples analistas. El regreso al dracma o el sobrellevar una crisis económica y el cobro de los múltiples acreedores (la mayoría de ellos, miembros de la Unión) no parecen ser escenarios óptimos para la sociedad griega.
Finalmente la tercera opción, es probablemente la que los líderes de la UE esperan, que las amenazas eventuales de la Coalición de Izquierdas ante su incapacidad de negociar los memorandos de austeridad con Bruselas y su prudencia frente al suicidio que implican retirarse de la UE opten por un discurso de confrontación pero sin acciones que lo evidencien. Es decir que el panorama continuaría tal y como está y Grecia debería seguir ajustándose a los lineamientos de la Unión, lo que indudablemte se traduciría en un suicidio político para el movimiento.
Con el triunfo de Syriza se abre un panorama de inquietudes para el futuro europeo, no precisamente por el mismo debate ideológico de derecha e izquierda, sino porque se consolidan otro tipo de movimientos cuyo grado de europeísmo no es tan claro: es el caso del Movimiento Nacionalista de Marine Le Pen en la Francia post-Charlie, el PODEMOS de izquierda en España o la permanente rotación de fuerzas políticas en la inestable Italia que se prepara para la sucesión del Presidente Napolitano.
El factor clave, sin lugar a dudas será el poder de negociación del nuevo Gobierno y el margen de ponderación entre la grave situación interna griega y la idea de la Europa unificada aunque ello tenga difíciles precios por pagar.

Imagen: Resultados parciales escrutinios en Grecia (Min. Interior).
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El Prof. Luis Fernando Pacheco es Abogado de la Universidad Surcolombiana, Especialista en Desarrollo Personal y Familiar de la Universidad de La Sabana; candidato a Magister en Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de La Plata. Actualmente se desempeña como Jefe del Programa de Ciencia Política de la Universidad Surcolombiana y docente adscrito al área de América Latina.