Por: Juan Guillermo Osorio

Julián Andrés Murcia es estudiante de último semestre de psicología. Desde que fue admitido en la Universidad Surcolombiana Ha tenido que vivenciar la falta de adecuaciones en la planta física para personas con discapacidad, situación que primero afrontó en la Facultad de Salud y que siguió experimentando en la sede central de la Universidad cuando fue trasladada su carrera.

La silla automática en la que se moviliza últimamente, comprada con recursos familiares, le es de gran utilidad para recorridos extensos, pero todavía es una limitante a la hora de acceder a recintos del Alma Máter que sólo cuentan con escaleras (Bloque de Economía y Administración, Bloque de Artes y Biblioteca), pues el acceso a la totalidad de estos edificios le ha sido casi imposible. Además la falta de baños adecuados para personas en su condición de discapacidad lastimosamente en la USCO aún no existen.

Su experiencia lo ha llevado a encaminar el interés de que se realicen las adecuaciones necesarias que faciliten la movilidad y desarrollo de la comunidad discapacitada en la Universidad Surcolombiana, presentando así en el año 2012 un derecho de petición ante la administración del centro de estudios con el único objetivo de que el Alma Máter demuestre ser un espacio incluyente.

Y aunque la institución, para aquel entonces, contaba con algunas rampas, Julián era claro al señalar que no representaban una solución por la forma como estaban construidas, pues tenían una inclinación muy alta y no contaban con barandas que garantizarán la seguridad de las personas que en silla de ruedas hicieran uso de ellas.

El proceso de adecuación de la USCO

En el Decreto 1660 de Junio de 2003 (ver documento) que establece las disposiciones en cuanto a accesibilidad a los espacios de uso público de personas con movilidad reducida, exige que la rampa tenga una inclinación que permita que el sujeto pueda transitar por si solo sin necesidad de alguien que lo asista.

Ante las exigencias a través de acciones legales (Derechos de petición y tutelas) la Universidad ha respondido con la construcción de nuevas rampas en todas las sedes que posibilitan una adecuada movilidad de las personas en dicha condición física.

Julián, no cesa en su objetivo de que la ciudad y las instituciones públicas se conviertan en espacios donde realmente no exista la incapacidad infraestructural.

A Andrés Se le puede ver en el Alma Mater gran parte del día. Regularmente va a la biblioteca Central Rafael Cortes Murcia, pero no puede llevar su interés de disfrutar la lectura de un libro más allá del primer piso, como si lo puede hacer cualquier estudiante que no requiera una rampa para su desplazamiento.

La biblioteca no cuenta con inmobiliarios para personas con discapacidad, entre ellos mesas con características especiales: de menor tamaño que se ajusten a la altura de la silla de ruedas.

Ante lo cual presentó un derecho de petición que permitió que se aprobara el presupuesto para la instalación de ascensores en la biblioteca, el edifico de artes y el edificio de la Facultad de economía. Obras que generan un costo adicional por no haber sido contempladas en los diseños iniciales de los edificios.

En el segundo semestre del año 2013, el Consejo Superior de la Universidad Surcolombiana aprobó la inversión de $ 4.172.000.000 millones en obras entre ellas la terminación del cine café y los tres ascensores. De los cinco meses estipulados para la terminación y entrega de las adecuaciones ya sòlo quedan cerca de tres meses.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En cuanto a las rampas, que no se presentaron en el plan de inversiones al Consejo Superior, ya están terminadas. La adecuación de estos espacios fue realizada por medio de servicios generales Según manifestó Hernando Gutiérrez Hoyos, representante de los profesores ante el Consejo Superior de la USCO. (Escuchar audio)

De igual manera en la universidad se están brindando espacios para la inclusión con la Fundación Sigamos Adelante brindando empleo a personas con discapacidad física. En el edificio de la facultad de economía se encuentran dos fotocopiadoras manejadas por personas en condición de discapacidad. Estos convenios son una oportunidad para que estas personas tengan ingresos económicos por medio de un empleo digno.

El futuro psicólogo solo espera que el próximo año se apruebe el presupuesto para concluir las obras, él piensa emprender un proceso de veeduría para asegurarse de que estos recursos sean destinados adecuadamente. Además considera que históricamente en la universidad las obras se demoran bastante tiempo para ser entregadas.

Con procesos como el que empezó a liderar Julian, queda en evidencia que la Universidad debe estar re adecuándose, no solamente en materia de infraestructura, sino a nivel de sus modelos pedagógicos, dichos modelos deben promover una educación incluyente que ponga fin a las limitaciones que estas personas experimentan a la hora de acceder al conocimiento.

Ante tal panorama, surge en la comunidad universitaria un interrogante, el cual Carlos Martínez Gonzales, actual Jefe de la Oficina de Planeación acepto responder: ¿son eficientes los procesos de planeación en la Universidad Surcolombana en materia de acondicionamiento de los espacios para personas con discapacidad? (Ver vídeo)

 

 Radiografía del caso