La crisis en el programa de Biología Aplicada era solo la punta del iceberg de un problema de desfinanciamiento que asfixia a la Universidad Surcolombiana y que en el inicio de este semestre académico, ha sido mucho más evidente en diversos estamentos y procesos que se adelantan en la institución de educación superior pública en el departamento del Huila.

Los estudiantes tildan de «inoperante» el actual modelo de contratación y a la Ley 30, ya que actualmente no suplen sus necesidades en formación, investigación y proyección social. Mientras la comunidad académica esperaba una adecuada resolución a este conflicto, que no solo define el futuro del semestre 2026-1 sino que pone a prueba la capacidad de la USCO para mantener sus estándares de acreditación.

Proveedores realizan entrega de insumos y reactivos en el almacén de la universidad Surcolombiana

Ciencia en el tablero

Para Karol Liceth Olaya, estudiante de Biología aplicada que se encuentra actualmente terminando su proyecto de grado, la situación es crítica para quienes vienen atrás:

«Con este paro, nosotros como estudiantes del programa decimos: estamos cansados, cansados de no tener los reactivos necesarios para desarrollar las prácticas. Y aunque yo ya estoy pronto a irme de la universidad, quiero que mis compañeros tengan laboratorios de calidad. Quiero que mis compañeros puedan disfrutar de las prácticas que yo tristemente no pude disfrutar, y que esas prácticas los llenen más de ganas, de energía, para ser unos buenos profesionales».

Estudiantes denuncian una problemática sostenida desde 2025.

Fallas estructurales y administrativas

El jefe del programa de Biología Aplicada, Edgar Andrés Bernal Castro, señaló que el problema no es coyuntural, sino histórico. Según el docente, la crisis responde a dos factores: el desfinanciamiento estructural de la universidad pública (bajo el modelo de la Ley 30 de 1992) y la «excesiva tramitología administrativa» que retrasa la compra de materiales.

«Esto no es un problema de ahora, es un problema que lleva muchos años», afirmó Bernal, añadiendo que la falta de reactivos obliga a aplazar evaluaciones y afecta la formación científica.

La problemática quedó registrada oficialmente el miércoles 4 de febrero de 2026, durante la asamblea llevada a cabo por parte del Consejo Estudiantil de Biología Aplicada, consignada en el Acta 002 de 2026. En el documento, se advierte que no hubo contratación de insumos durante el periodo 2025-2 y que los trámites para 2026-1 presentan retrasos críticos.

La situación ha resonado en otros programas académicos

Asamblea convocada por estudiantes y docentes de la licenciatura en ciencias sociales.

Robinson Piñeros Lizarazo, docente de la licenciatura en ciencias sociales, argumentó: «vemos una movilización estudiantil que busca poner en agenda unas necesidades que viven en sus programas, que pueden ser intensas en diferentes programas, como la necesidad de docentes. Lo que vemos en biología aplicada es también el resultado de la apertura de programas que en su momento no fueron bien planeados en el sentido de proyectar los docentes y financieramente los recursos».

Estudiantes entonan arengas en las ágoras de la universidad Surcolombiana.

En ese mismo sentido Piñeros advirtió que, «la universidad ha venido parcialmente cumpliendo con la apertura de los semestres, pero incumpliendo en estos 5, 6, 8 años con las dotaciones, con docentes, lo cual lleva continuamente a paros para reivindicar esas necesidades. Y esto pasa en biología aplicada, ya ha pasado y pasa en Sociales, pasa en Antropología, que son de los programas más nuevos. Y que, digamos que, en este momento es importante que la universidad retome ese debate y, digamos, trate de cumplir con esa planeación académica en áreas de cumplir con estándares de calidad y una formación pertinente en el marco, pues también, del ingreso de nuevos estudiantes y demás».

La respuesta de las directivas: Incumplimiento de contratistas y nuevos recursos

Ante la parálisis académica, la administración de la Universidad Surcolombiana precisó que la carencia de materiales no se debe a una falta de gestión reciente, sino a fallas en la ejecución de los contratos existentes. Según la institución, el proceso para adquirir reactivos inició hace un año con una inversión proyectada de 171.000 millones de pesos para el periodo 2025-1. No obstante, la administración denunció que la empresa contratada solo habría cumplido con la entrega del 60% de los insumos pactados hasta la fecha que los estudiante habrían deicidio realizar el cese de actividades.

El rector de la USCO, Rubén Valbuena, en su momento anuncio un ultimátum de 11 días, ya cumplidos, para que el proveedor completara el 100% de las entregas. Además, anunció una inyección adicional de 500 millones de pesos para este 2026, destinados específicamente a fortalecer los laboratorios y procesos formativos de las facultades afectadas.

Acuerdos que levantaron el paro

Tras haber realizado dos días de cese de actividades en la sede central, el diálogo entre directivos y delegaciones estudiantiles permitió el levantamiento del bloqueo el pasado 11 de febrero. Entre los compromisos fijados en el Consejo Académico destacan:

Vigilancia estricta: Se realizará un seguimiento al contratista con fecha límite al 21 de febrero para verificar el cumplimiento total.

Veeduría estudiantil: Se crearán comités de veedores en cada facultad para supervisar las entregas y participar en la reestructuración de los porcentajes de inversión de los nuevos recursos.

Reforma en la selección: La universidad reanudará los análisis de mercado por facultad para que sean estas las que orienten la elección de futuros proveedores, buscando evitar nuevos retrasos por ineficiencia administrativa.

La situación en el programa de Biología Aplicada pone de manifiesto los desafíos que enfrenta la Universidad Surcolombiana en materia de planeación académica y suficiencia presupuestal. La convergencia entre el modelo de desfinanciamiento estructural de la educación pública y los procesos de tramitología administrativa interna ha generado un escenario de desabastecimiento que, según los sectores académicos, afecta la calidad de la formación técnica y científica.