La creciente escasez de agua y energía en el país y la progresiva contaminación del aire nos llevan a preguntarnos: ¿cuánto estamos derrochando los colombianos de estos vitales servicios que tomamos de la naturaleza? ¿Cuál es la contaminación que estamos infringiendo al aire? ¿Qué medidas están tomando las autoridades competentes?
De acuerdo con el Ministerio de Vivienda los colombianos pasaron de desperdiciar 12 millones de metros cúbicos de agua a 144.000 en el último año. Julio César Aguilera, director de la Comisión de Regulación de Agua, sostiene que se continúa derrochando el 85 por ciento de agua en los acueductos del país. Frente a la problemática han venido las sanciones, ascendieron en 2015 a los 6.000 millones de pesos.
Pero si hablamos de la energía que se pierde en Colombia, el panorama no es distinto, según la Unidad de Planeación Minero Energética UPME, en Colombia, se desperdician 498 gigavatios hora al mes por uso inútil de aparatos eléctricos. El Gobierno ha dicho que aplicará sanciones a las personas y empresas que no ahorren energía eléctrica.
La contaminación de aire tampoco arroja cifras alentadoras. En el país el principal impacto se debe al uso de combustibles fósiles; la participación del transporte en la contaminación del aire es de un 86%, según el Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial que actualmente realiza actividades destinadas a contar con información y herramientas para la formulación de la Política de Prevención y Control de la Contaminación del Aire.
Situación en Neiva
En la ciudad de Neiva el panorama del agua potable no mejora, según EPN, no toda el agua que se capta termina en los cerca de 89 mil hogares neivanos. “Se captan mensualmente más de cuatro millones de metros cúbicos de agua, sin embargo, solo se factura un millón 403 mil metros; uno de cada cuatro metros cúbicos se pierde por fugas, y trece por ciento del agua termina en derivaciones clandestinas”, indica la entidad.
Respecto al derroche de energía en la capital opita el Ministerio de Minas y Energía, debido al fenómeno del niño incrementará en el recibo de la energía, si la población neivana no colabora con el ahorro. Por el lado de la contaminación del aire en Neiva, la Secretaria del Medio Ambiente ha realizado registros a fábricas para comprobar si tienen el permiso reglamentario de emisiones atmosféricas, los operativos han sido realizados en cumplimiento a lo estipulado en la Resolución 617 de 1997 expedida por el Ministerio del Medio Ambiente con el fin de reducir los niveles de contaminación atmosférica.
¿Si el Estado contamina el Estado paga?
El profesor Titular Facultad de Derecho de la Universidad Externado de Colombia, Juan Carlos Henao, se ha encargado de analizar la hipótesis que plantea qué ocurre cuando el Estado, en desarrollo de una actividad propia, produce un daño ambiental; argumentando que en estos eventos en nada se diferencia la responsabilidad del Estado con aquella de los particulares, en la medida en que es su propia actividad la cuestionada.
“Creemos que la regla «el que contamina paga» adquiere todo su significado para justificar, de manera objetiva, la indemnización por parte del Estado (…) si el Estado en el desarrollo de una actividad propia contamina el medio ambiente o produce en general un daño ambiental, debe indemnizar el daño causado. La ausencia de culpa no debe entrar en juego y bastará la prueba del daño y su imputación. Esta hipótesis se presenta de todas formas, a pesar de que «la regla general en materia de propiedad sobre los recursos naturales renovables es que estos pertenecen a la Nación”, porque bien puede ocurrir, por ejemplo, que mediante una acción popular un ciudadano intente que la Nación indemnice el bien ambiental dañado, de conformidad con los artículos 9 y 14 de la ley 472 de 1998”.
Más allá de la responsabilidad directa, según el profesor Henao, también el Estado no escapa a la obligación por afectaciones cuando permite la contaminación a terceros, es responsable por daños transfronterizos, por ejercer ilegalmente las funciones ambientales y por limitación de dominio.
Iniciativas desde la USCO
La Universidad Surcolombiana no es ajena a la crisis ambiental y a la responsabilidad, de ahí que el pasado 30 de marzo llevó a cabo el “Primer desafío todos contra el derroche, no carro no moto” actividad liderada desde la Oficina de Gestión Ambiental, en la cual se desarrollaron diversas actividades donde participaron equipos representativos de toda la comunidad académica.
Según la coordinadora del Sistema de Gestión Ambiental Carla Urrea, la universidad no tiene la capacidad de recuperación del dióxido de carbono que genera; el inventario de flora evidencia que la totalidad de árboles en la academia es más baja que el número de vehículos y motos. El objetivo de la dependencia universitaria es disminuir las emisiones atmosféricas.
Carla Urrea añade que según encuesta realizada en la Universidad, el 70% de los estudiantes tienen carro. “La idea es realizar un estudio más detallado sobre presencia de motos, en articulación con grupo de investigación de la Facultad de Ingeniería”:
El Ahorro de agua y energía nos compete a todos
Valorar el recurso hídrico y energético en la institución, son otras iniciativas pensadas en la USCO.
En la cuestión del agua, los planes quinquenales incluyen el cambio de todas las baterías sanitarias de la Universidad por baterías ahorradoras de agua. Asimismo, el cambio de macromedidores y micromedidores que permitan determinar niveles de consumo de agua; además del cambio de redes hidráulicas que remedien el desperdicio.
“En materia energética, todas las compras que está realizando la Universidad en aires acondicionados, computadores, y lámparas fosforescentes, son tecnologías limpias”. A continuación Carla profundiza en el tema:
¿Qué está haciendo la comunidad universitaria para ahorrar? Las prácticas internas y externas de miembros de la Universidad Surcolombiana son develadas a continuación:
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En la actualidad, el país enfrenta una grave crisis en cuanto a energía, agua potable y por contaminación atmosférica; responsabilidad que vincula al ciudadano en común y al mismo Estado responsable de políticas minero-energéticas que impactan el medio ambiente y los ecosistemas. La Universidad Surcolombiana reconoce no ser ajena a este oscuro panorama, y en planes de desarrollo establece que todas las obras que ejecute estarán soportadas en tecnologías limpias y amigables con los recursos naturales.
Fotografía principal: Selva Colombiana
