Por: Alejandro Poveda
Norma Constanza Mancilla es una mujer de 26 años que vendió flores el día de la mujer. Muchos hombres se detuvieron en el semáforo para comprar y regalar a sus novias, esposas, madres e hijas. Con sus cuatro hijos estuvo desde las seis de la mañana hasta entrada la noche en su “puesto” de trabajo, ni el rayo de sol en Neiva impidió que su energía se marchitara.

Norma vive en el asentamiento “Bajo Tenerife” de la ciudad de Neiva con sus hijos de 10, 8, 2 y cuatro meses, y es consciente que debe trabajar para suplir las necesidades de su hogar, por eso no se detuvo ni siquiera el 8 de marzo, día en que el mundo conmemora a la mujer. Durante la jornada de trabajo recibió muchas felicitaciones, pero para ella significó más las rosas que le compraron, el dinero es algo indispensable y temporadas como la de hoy no se puede dejar pasar.
En otro ángulo de este día se encuentra doña María Chala, ella se dedica a la docencia. Lo primero que hizo en la mañana fue llamar a saludar a su hija y “alagarla” como ella misma lo dice. En su memoria tiene presente a su madre y a todas las mujeres que por su esfuerzo, lucha y grandeza han sido ejemplos para su vida. Doña María dedicó el día a recibir mensajes de los hombres de su familia, que exaltaron su condición de mujer.
También compró arreglos florales en el semáforo para regalar, se los vendió Laura Tatiana de 17 años; ella también salió a ganarse algo en el día de la mujer. Laura piensa estudiar psicología, no tiene hijos y vive con su pareja hace cinco meses. Trabaja para aportar a casa y estuvo desde las siete de la mañana en el semáforo cercano al Éxito. Para ella ha sido muy difícil estudiar por sus condición económica, por eso decidió trabajar desde los 14 en oficios varios.
Se dice que ningún país ha logrado encontrar un punto de igualdad entre hombre y mujeres. El 8 de marzo para la gran mayoría fue un día de celebración, festejo y conmemoración de los significativos esfuerzos de las miles de mujeres que luchan por una inclusión política, social, económica e igualitaria; precisamente nosotros recorrimos la ciudad para hablar de mujeres que también son ejemplo de lucha. Como doña María, Norma y Laura no tuvieron el lujo de celebrar en un buen restaurante con su familia y llenarse de flores, que no fueran para vender.

Pero también encontramos a Leonardo, quien se sumó a las ventas del semáforo desde las seis de la mañana aprovechando el día de la mujer y su economía. A sus cortos 14 años de vida, ya piensa y ayuda a su mamá “que trabaja muy duro para mantenerlo a él y sus hermanos”; valora el esfuerzo que ella realiza cada día y por ello entiende lo duro de la situación, para él no es solo la que aporta todo en la casa, sino su ejemplo de vida. Dice que la vida de las mujeres es muy dura porque la sociedad no les da el valor que merecen.