Por: Andrés Mauricio Melo Huertas

Podemos observar un ejemplo claro en las series infantiles y juveniles con modelos como el de Disney, sus películas llenan cientos de salas de cine en todo el mundo, las protagonistas son hermosas reinas y princesas de cabelleras rubias, rostros con facciones perfectas, figuras esbeltas y linaje real, para ellas la felicidad se presenta extremadamente fácil, representada en un "príncipe azul", que esperan para contraer matrimonio el día siguiente de haberse conocido, y concebir hijos. ¿A caso no se discrimina y vulnera el derecho a soñar de personas pobres, afrodescendientes o pertenecientes a culturas diferentes? ¿Todas deben ser rubias, de ojos azules y tener linaje real para ser una princesa?

La controversia sobre este imaginario se ha propiciado en los últimos años, a raíz de las prácticas de mujeres que desde niñas se sienten atraídas por estas tendencias. Los medios de comunicación han tenido directa responsabilidad en el establecimiento de estos estereotipos, especialmente la televisión.

En la actualidad redes sociales como Facebook y Twitter, con sus populares "memes" e imágenes que contienen mensajes alusivos a cualquier tema, han impulsado la crítica hacia Disney, podemos encontrar una imagen particular donde las princesas no tienen cabello en apoyo a la lucha contra el cáncer en niñas, las cuales son creadas por cibernautas para cuestionar la exclusión y promover la aceptación de la diversidad en toda la sociedad.
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En nuestro país, podemos hacer referencia a diferentes medios que abordan diariamente en su parrilla de programación novelas y series en las que las mujeres se ven envueltas en situaciones de abuso, acoso, maltrato físico y verbal, discriminación y estigmatización. Situaciones que hacen parte del diario vivir de nuestro país, pero que no cuentan con el tratamiento adecuado, en cambio un tema tan importante como la violencia de género se muestra desde el amarillismo, una realidad preocupante.

El pasado 25 de Noviembre del presente año, fue lanzada una campaña titulada “Ni con el pétalo de una rosa” que promovía el respeto y la no violencia contra la mujer. Los resultados arrojados por la iniciativa fueron positivos: logro la unidad de hombres y mujeres colombianos y altamente abordada por los medios durante este día (fue viral en la red).

Una noble causa que a modo personal creo que es contradictoria con lo que exponen diariamente los medios en su parrilla de programación, para entretener a los colombianos durante la franja Prime Time. En los dos canales privados de televisión es común que se presenten telenovelas con escenas con alto índice de maltrato, violencia y maltrato, que no solo refleja la problemática actual a la que se expone una mujer en Colombia, sino que viéndolo desde una manera crítica y diferente afianza la estigmatización de la mujer, al mostrarla sumisa y muchas veces débil frente a una determinada situación o persona; Estigmatizar el papel de la mujer dentro de una sociedad es un referente de estos medios.

Solo queda una pregunta por responder ¿no es acaso deber de los medios de comunicación servir de mediadores para la resolución de conflictos y problemáticas de una sociedad? El día en que los medios masivos de comunicación prefieran contar historias memorables de nuestro país, se preocupen por la cultura y promuevan los valores y educación en los individuos, podremos empezar a cambiar nuestra sociedad.