El pasado 9 de agosto, ante un nutrido grupo de estudiantes reunidos en el auditorio Olga Tony Vidales de la Universidad Surcolombiana, se realizó -en el contexto de la Cátedra Inaugural de Ciencias Sociales y Humanas-, la conferencia «El cuerpo y la guerra: desafíos para la investigación en ciencias sociales» organizada por la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas de la Usco y el CIS ( Centro de Investigación Social), a cargo del profesor Juan Pablo Aranguren, Director Académico de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de los Andes.
Por: Carolina Díaz y Nicolas Torres, periodistas SuRegión
Para desarrollar el tema de su conferencia, el profesor Aranguren se apoyó en el caso de las torturas a personas en Bogotá luego del robo de armas del Cantón Norte en la llamada «Operación Ballena Azul «, realizada por la guerrilla del M-19 el 31 de diciembre de 1978, así como en recursos visuales y textuales conseguidos en una investigación realizada sobre esos hechos por parte del conferencista.
Durante su exposición, Aranguren trató temas como las narrativas del daño y cómo estas se centraron solo en el sufrimiento de las personas que fueron torturadas, pero no contaron las historias de quiénes eran los que sufrían dichas torturas. También trató acerca de los impactos psicosociales que nos deja el conflicto armado y como todas las personas han estado implicadas en la guerra de alguna forma; a modo de ejemplo relató el caso de una madre víctima de falsos positivos que celebraba noticias de bajas en combate de integrantes de las FARC – EP, eso sucedía hasta que en uno de los listados de bajas aparecía el nombre de su hijo que presentaron oficialmente como miembro de este grupo, en lo que se constituyó en uno de los miles de «falsos positivos» que se han perpetrado en la historia reciente del conflicto en el país.

Al final de esta conferencia, Suregión entrevistó al profesor Juan Pablo Aranguren, a quien le formulamos tres breves preguntas que nos ayudarán a resumir lo que abordó en su conferencia.
SR: ¿Cuál es la importancia de tener en cuenta los impactos psicosociales de los hechos de violencia?
JPA: – Yo creo que el principal punto es que como sociedad tenemos que reflexionar sobre el hecho de que los impactos de la guerra no se limitan solo a las víctimas y a los combatientes, si no que se extienden a toda la sociedad. Y cuando hablamos de impactos psicosociales, estamos hablando de impactos que tienen que ver con la vida cotidiana de todos los habitantes del país, que tienen que ver con nuestras familias y con las instituciones en las que trabajamos, y en esa medida, si somos capaces de revisitar nuestra historia familiar, las historias institucionales del lugar donde trabajamos o estudiamos, podemos encontrar en realidad que la guerra ha tocado también esos contextos y no solo ha tocado el contexto de las víctimas y de los combatientes.
¿Qué nos puede permitir el analizar las diferentes narrativas que se encuentran en el conflicto?
– Parte del problema del conflicto colombiano , es que hemos construido unas narrativas profundamente tocadas e impactadas por el conflicto mismo. Es decir, nos hemos visto enfrentados a que la manera como hemos narrado la guerra ha sido una narrativa profundamente ligada a las condiciones de producción de la guerra misma, son lo que yo he llamado las narrativas sobre la efectividad del daño, centradas en registrar el sufrimiento, el dolor y el daño. Pero no en comprender las experiencias subjetivas e Inter subjetivas que se derivan de la producción de contextos de violencia.
¿ Cómo rescatar a los sujetos en unas narrativas del daño que nos hablan más del sufrimiento que del que sufre?
– Para rescatar al sujeto es necesario, por un lado, darle prioridad a las narrativas singulares, a las narrativas del uno a uno, no a las narrativas masivas que nos hacen creer o suponer que la experiencia de uno es representante de la del otro, que una historia puede ser representante o significativa para ilustrar todas las demás, si no que tenemos que volver al uno a uno. Y el otro punto es reconocer al sujeto implicado entre el dolor de los demás, es decir, el sujeto que registra, escucha, graba, pregunta; por que esa relación que se construye entre quien narra y quien escucha es una relación profundamente intersubjetiva, y si comprendemos, no solo la historia del narrador, si no que comprendemos la historia también de quien escucha, entendemos o rescatamos mejor al sujeto implicado. Es una relación de dos, dos sujetos implicados en esa producción de testimonio.
Esto es lo que nos dejaría una conferencia llena de reflexión, análisis y aprendizaje de temas pertinentes a la hora de tratar y enfocar relatos de sujetos que han sido afectados de un modo u otro por el conflicto armado, en investigaciones en el campo de las ciencias sociales.