Sara Cáceres, estudiante de Biología Aplicada en la Universidad Surcolombiana combina su pasión por la ciencia con un profundo amor y talento para la música. Aquí, Sara nos cuenta un poco más de como nacen estas dos grandes pasiones en su vida y lo que significan para ella.

Un vínculo natural con la biología

El interés de Sara por la biología tiene raíces familiares. Su abuelo, antes de establecerse en Neiva, dedicó su vida al campo, mientras que su madre siempre ha sido una apasionada por las plantas. Este vínculo cercano con la naturaleza influyó en su decisión de estudiar Biología Aplicada en la Universidad Surcolombiana, una elección que tomó en el último año de secundaria al conocer más sobre esta carrera.

Foto de archivo de Sara Cáceres

Hoy, cerca de culminar su formación universitaria, Sara afirma con entusiasmo que sus expectativas se han cumplido y que, a lo largo del tiempo, ha desarrollado un especial interés por el campo molecular.

Su trayectoria en la biología le ha permitido vivir experiencias significativas en el trabajo de campo, explorar lugares asombrosos del país y fortalecer su conexión con la naturaleza. Entre estas vivencias, destaca dos momentos inolvidables.

La primera fue una visita a la Cueva de los Guácharos, donde el intercambio de conocimientos con sus compañeros fue lo más valioso para ella. Cada estudiante, con intereses diversos dentro de la biología, compartía sus saberes, enriqueciendo así el aprendizaje mutuo. Además, el contacto directo con la naturaleza le brindó una profunda sensación de paz y conexión personal.

Foto de archivo de Sara Cáceres

El segundo momento memorable fue su visita al Páramo de las Papas, lugar donde nace el río Magdalena. En esta experiencia, además del enfoque biológico, se exploró la dimensión social del territorio. Lo que más le impresionó a Sara fue cómo las comunidades locales inculcan a sus hijos el respeto por la naturaleza. Un ejemplo inspirador es la escuela del corregimiento de Valencia, en el Cauca, donde cada estudiante desarrolla un proyecto relacionado con las actividades tradicionales de la región, como la ganadería, la agricultura o la lombricultura. Sobre esta experiencia, Sara expresa que “Es de admirar que niños tan pequeños le agarren tanto amor a trabajar su tierra”.

Foto de archivo de Sara Cáceres

Estas vivencias no solo le permitieron conocer más a fondo la biodiversidad del país, sino también comprender los procesos sociales y culturales que se desarrollan en estos territorios. Además, le dejaron una reflexión clara sobre el impacto negativo del ser humano en el medio ambiente, un daño tan profundo que, según ella, pone en duda el futuro de la vida en el planeta.

Una vida marcada por la música

El amor de Sara por la música también tiene un origen familiar. Desde antes de su nacimiento, su madre ya trabajaba en la Corporación Nacional Batuta, lo que la llevó a crecer rodeada de melodías y de la riqueza emocional que transmite este arte. Con el tiempo, aprendió a tocar varios instrumentos, pero fue el violín el que capturó su corazón.

Para Sara, la música es una vía de exploración emocional y una forma de desconectar del mundo exterior. Así lo expresa con sus propias palabras:

“La música te ayuda a explorar mucho tus emociones, además, también te ayuda a dejar tu mundo por un ratico y eres solo tú con tu instrumento”.

Foto de archivo de la Corporación Batuta

Entre las experiencias musicales que más la han marcado, destaca un concierto en 2018 en el Teatro Colón de Bogotá, organizado por Batuta. En este evento participaron niños de toda la región andina, brindándole a Sara la oportunidad de compartir con otros jóvenes que, al igual que ella, sentían una profunda pasión por la música. Recuerda con emoción lo impactante que fue ver el teatro lleno de personas dispuestas a sentir lo que los intérpretes querían transmitir.

Más recientemente, en 2024, vivió otra experiencia inolvidable al participar en un concierto con la Orquesta Sinfónica Nacional de Colombia. Esta oportunidad surgió gracias a un taller impartido en Neiva, donde los maestros invitaron a los estudiantes a formar parte del Gran Concierto por la Paz, realizado el 23 de septiembre en el Parque de la Música Jorge Villamil Cordovez.

Foto de archivo de la Corporación Batuta

Sobre esa experiencia, Sara recuerda lo mucho que le encanto esta experiencia y que “se sintió mucha emoción y nervios. El estar al lado de profesionales que han dedicado su vida al mundo de la música y poder compartir con ellos y transmitir esas sensaciones de felicidad”.

Para ella, las emociones que ha experimentado a lo largo de su trayectoria musical son inigualables. Lo resume con una frase que refleja su sentir:

“Qué emoción que a la gente le guste lo que hago; y que a mí me guste que a la gente le guste”.

Además de la música sinfónica, Sara también ha destacado en la música tradicional del Huila. Es integrante del grupo Bambú Ensamble, con el que ha llevado los sonidos de su región a diferentes rincones del país. Junto a ellos, logró un importante reconocimiento al ganar el concurso “Antioquia le Canta a Colombia” en la categoría de grupo vocal, un logro que considera un hito en su carrera y en la difusión de la música huilense.

Foto de archivo de Sara Cáceres

Un futuro lleno de sueños y compromiso

A pesar de su destacada trayectoria musical, Sara no deja de lado sus aspiraciones académicas. Tiene planeado realizar una maestría en biología celular y molecular en el extranjero, con un enfoque especial en el estudio del cáncer. Esta elección está motivada por experiencias personales que han marcado su vida y por su deseo de contribuir a mejorar los procesos de diagnóstico y tratamiento de esta enfermedad.

¿Quién es Sara Cáceres?

Sara Cáceres es una persona resiliente y apasionada, que pone el amor como bandera en todo lo que hace. Su historia refleja un equilibrio entre la ciencia y el arte, dos mundos que ha sabido fusionar con dedicación y entrega.

Siempre dispuesta a dar lo mejor de sí, Sara busca transmitir paz, felicidad y amor a quienes la rodean. Es, en esencia, una persona mágica que a través de sus múltiples talentos, especialmente la música, continúa compartiendo alegría y esperanza con el mundo.

Foto de archivo de Sara Cáceres