Una inyección de campo para contrarrestar la pandemia de la necesidad

Por: Alejandra Zúñiga y Carlos Motta, periodistas de Suregion.com en Pitalito

El reportaje gráfico que presentamos junto con esta nota, busca narrar parte de las realidades que se viven en el campo laboyano en medio de la pandemia. El sector económico se ve fuertemente afectado cuando el café escasea, es por ello que estos cosechadores trabajan con tanto esfuerzo y dedicación, para que muchos colombianos logren llevar un plato de comida a casa. Hay múltiples diferencias entre el campo y la ciudad, formas de vida totalmente desiguales, costumbres que caracterizan a unos y otros. Pese a las diferencias que los separa, hay un sector en específico que los unifica y los hace totalmente dependientes, sin lugar a dudas la economía de Colombia y del Huila en específico depende en gran medida de la cosecha cafetera; las formas de vida han cambiado, muchos trabajadores tanto de la ciudad como del campo  han perdido sus trabajos por proteger y salvaguardar su bienestar a causa de la Covid 19.  

Suregion.com te invita a ver el siguiente reportaje gráfico: https://flic.kr/s/aHsmTPQWjw

La pandemia ha golpeado fuertemente los grandes cultivos, especialmente el café. Cuando inició el primer pico fuerte del Covid 19, muchos cosechadores vieron como su producto se caía de los árboles, no había quién los trabajara. La pandemia encerró los sueños de muchos campesinos que pretendían abastecer sus necesidades con esas cosechas que les tocó dejar caer, apenas se permitieron los desplazamientos, con dolor en el alma, les tocó volver a empezar y seguir labrando sus tierras.  

Los dueños de las fincas se las han ingeniado para conseguir el personal necesario para trabajar en el campo, donde el día inicia a las 5 de la mañana. A la hora en la que sale el sol, los trabajadores llegan a sus puntos de trabajó para coger la mayor cantidad de café, hasta que el sol se esconda, a eso de las 6 de la tarde. El precio por arroba de café varía dependiendo del sector o el lugar donde se encuentre, el valor puede rondar entre los cinco mil y los ocho mil pesos aproximadamente.

El campo es un lugar donde el aire puro se respira sin tapabocas, allí los jornaleros presumen que la pandemia no puede llegar, y por eso los agricultores en su gran mayoría no utilizan los protocolos de bioseguridad que se recomiendan por las autoridades sanitarias. La pandemia se vive muy diferente en la ciudad en comparación con  la zona rural. Mientras en la zona urbana se exige el uso obligatorio de tapabocas, en el campo se recibe a los recién llegados con un cafecito o un juguito dependiendo de la ocasión.

Suregion.com te invita a ver el siguiente reportaje gráfico:

https://flic.kr/s/aHsmTPQWjw

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