Cristina Motta es una joven Sanroqueña que a temprana edad conoció el amor. Helio Marín Motta, padre de Cristina describe ese amor que yace en una pelota de futbol, misma motivación para cumplir sus sueños. Cristina escribe su historia en lo más alto del fútbol profesional, hace parte de la plantilla de la Selección Colombiana de Fútbol Femenina.


Por Marlen Julitza Meneses Meneses, periodista de Suregión.


Cristina Motta Chavarro, nació el 15 de septiembre del año 2005 en el centro poblado San Roque, Oporapa (Huila). A temprana edad conoció un sentimiento genuino trasmitido por un balón, sería el cómplice de sus sueños, también el motivante para no renunciar.


“Es algo innato, desde que uno nace, nace con ese chip, ese espíritu de hacer ese algo en la vida y Cristina siempre fue un amante de los balones”, expresa su padre, Helio Marín Motta.


Su proceso de formación futbolística inicio a la edad de 7-8 años en el centro poblado de San Roque. Allí tiene su primer acercamiento, a través de la escuela de fútbol impulsada por los jóvenes Yeison Casanova y Juan Diego Casanova. Cristina fue una de las primeras en hacer parte de dicho grupo. Dentro del trabajo llevado a cabo por estos dos jóvenes en el centro poblado, toman la decisión de realizar intercambios de participación e integración en el municipio de la Argentina, Huila. Es entonces, cuando Cristina y sus padres conocen al profesor Wilmer Cruz Chávez, quien era director del equipo de fútbol masculino llamado Club Deportivo los Yalcones. Es con este club que Cristina disputa su primer torneo departamental, un dato curioso es que solo habían dos niñas en el club, una de ellas era Cristina.

Cristina y el Club Deportivo Los Yalcones. Foto tomada del archivo fotográfico de la familia de Cristina.


Con el paso del tiempo su carrera continúo en el Club deportivo Fútbol Soccer Star Femenino, al lado del profesor Ángelo Estiven Pineda. Es el profesor Pineda quien pone a soñar a la familia Motta, ya que su visión era llegar a la selección Colombiana, pues para él, “ella era muy talentosa, y podría llegar muy lejos”. A partir de ello, sigue trabajando para alcanzar su sueño…

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Luego por cuestiones del destino su familia sale del centro poblado de San Roque y llegan al municipio de Silvania, Cundinamarca. Estando allí conocen al profesor Mauricio Bermúdez, quien brinda su apoyo y lleva a Cristina al futbol de salón por dos años. Esta sería una época de alegrías, ganó múltiples torneos y fue goleadora en diversas ocasiones. Lo anterior significo el llamado a la selección Cundinamarca de Fútbol, donde conocería también al profesor Miyer Rojas, a Angie Ramírez y Santiago Reyes, quienes brindaron su apoyo para que Cristina siguiera su carrera. Y después de años de luchas al lado de sus padres, tanto que Don Helio manifiesta que “han sido esos padres alcahuetas que la han llevado a entrenar o a jugar torneos donde fuera necesario”, así como la guía de sus profesores, Cristina logra llegar este año al equipo profesional Fortaleza Fútbol Club Femenino.


Su gran desempeño como lateral izquierda en el equipo de Fortaleza la llevo hacer parte del microciclo orientado por el profesor Carlos Paniagua, director técnico de la Selección Colombiana de Fútbol femenina categoría sub-17. Gracias a la confianza dada por el profesor Paniagua para disputar el mundial femenino sub-17 en la India, Cristina logra su meta.

Foto tomada del archivo fotográfico de la familia


Cristina expresa que la experiencia vivida al lado de la Selección Colombiana Femenina de Fútbol categoría sub-17 ha sido maravillosa, han logrado consolidar una familia antes que ser solo un equipo de fútbol. Llega a ser tan fuerte los lazos que han construido dentro de este gran equipo que lo que le duele a una, les duele a todas, y es que es claro que dentro del terreno de juego surgen errores individuales que llegan a marcar la diferencia, pero el respaldo siempre esta. Ello fue evidente en el mundial que disputaron en la India, la selección fue sinónimo de entrega y heroísmo, pues llenaron de orgullo al pueblo colombiano.


Para finalizar, Cristina suscita orgullo al pueblo opita, así como también inspira y motiva a niñas y jóvenes a dejar a un lado los límites y creer en sí mismo. Esto no solo abre una puerta a la visibilización del deporte del sur del Huila, sino que también ayuda a acabar la estigmatización que genera jugar y ser mujer. ¡Gracias guerrera!