El hombre que unió la danza y la memoria en el Huila

Por:  Santiago Herrera Bocanegra, periodista de SuRegión.com

Vive la pregunta de cómo alguien termina por ser conocido como uno de los grandes bailarines del folclor huilense y uno de los primeros que escribieron sobre la danza del Sanjuanero Huilense. Es comprensible que la “tierra naranjada” , como se conoce al departamento del Huila, cobije entre sus ríos, montañas y soles enceguecedores, a una persona con una cantidad de energía positiva tan fuerte que puede parecer hasta incontenible. Y es que el artista antes de ser artista es humano, uno de los papeles más difíciles de explorar, por eso no es de extrañar que esta persona haya dicho que “en el arte no tenemos que formarnos como artistas, lo más importante es formarnos como personas, porque es que al artista a veces le falta esa parte humana, y para mí no es artista”.

Al arribar a la “Academia de baile Mariana” del maestro Arlex Amézquita Méndez, me doy cuenta de que es el hogar de su familia, no solo el de su esposa, Adriana, y el de Mariana joven de 12 años, hija de ambos y musa de la academia; sino de todos aquellos bailarines y bailarinas que, como dice el mismo maestro, más que estudiantes, en realidad son integrantes de una familia de 70 miembros. Y es que la familia resulta tan importante para él, que la denomina como lo más valioso que él tiene en su vida.

“Algún día usted tiene que bailar mijito” le decía Doña Luz Mila a su pequeño hijo Arlex, cuando iban a los reinados en el Estadio Urdaneta Arbeláez. Arlex, acostumbrado a ir en estos reinados en los brazos de su madre, se quedaba dormido en el piso hasta que llegaban a la casa en la madrugada. Doña Luz Mila, una mujer del campo, inculcó en sus cuatro hijos: Arlex, James, Gilberto y Armando el amor por la cultura Huilense de ahí que Arlex y sus hermanos estarían destinados a encontrar en la danza del Huila una forma de vida y una leyenda personal.

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Fotografía: Canal Trece Colombia. En ella la señora Luz Mila Méndez con uno de sus hijos en brazos.

Es el día 23 de enero de 1961 en el que Gilberto Amézquita y Luz Mila Méndez, una familia de Baraya- municipio del departamento del Huilla nombrado así en el año 1884 en honor al símbolo independista el General Antonio Baraya- conciben a su primogénito  en la ciudad de Bogotá, la capital de país, y a los pocos meses del nacimiento de Arlex, la familia Amézquita Méndez llega a la ciudad de Neiva en el departamento del Huila.

El nacimiento de Arlex se da en medio de una Colombia dirigida por el bogotano liberal Alberto Lleras Camargo ,quien ejercía por segunda vez en el poder ejecutivo en un territorio nacional marcado por los inicios del Frente Nacional y la visita en Bogotá del aquel entonces presidente de los Estados Unidos, John F Kennedy , y la primera dama Jacqueline Kennedy, con fines políticos claros relacionados al programa estadounidense denominado “Alianza del Progreso”, el cual tenía como objetivo evitar la expansión del comunismo en Latinoamérica.

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Fotografía: Canal Trece Colombia. En ella la familia Amézquita Méndez

Junto con Arlex nacen unas de las fiestas más importantes del sur de Colombia, especialmente del departamento del Huila, pues tan solo 27 días antes del nacimiento del maestro surge la ordenanza 064 de 1960 que pidió a la Dirección de Turismo la organización del Reinado del Bambuco, asimismo, también ordenó la apertura de los concursos con premios a las mejores danzas folclóricas, carrozas y conjuntos musicales. Este importante suceso unió a la familia de Arlex de manera increíble, pues al nacer estas celebraciones, su madre y toda su familia salían del campo para dirigirse a la ciudad adornados con disfraces – ya que antaño la gente estaba acostumbraba a hacerlo- para disfrutar de estos eventos culturales.

Desde mucho antes de la llegada de los españoles a la región del departamento en 1538, diversas comunidades indígenas ya habitaban el territorio – mismas que se opusieron al proceso de colonización- tales como los Pijaos, los Andaquíes, los Yalcones, los Paeces y los Tamas. El proceso de colonización trajo consigo, dentro de muchas cosas, la imposición de la religión católica que por un lado causo la prohibición de costumbres y celebraciones propias de las comunidades indígenas del territorio como la celebración del “Inti Raymi” conocido como el Año Nuevo Indígena en el día 24 del mes de junio; y por otro lado generó la abrupta implantación de celebraciones de origen cristiano como la fiesta de San Juan (25 de junio), llamada así por los españoles en honor a uno de los santos de la antigua Europa Cristiana: San Juan Bautista.

La danza comenzó apoderarse del cuerpo de Arlex desde muy pequeño, pues a los cuatro años ya bailaba. El niño de piel morena, junto con uno de sus hermanos, movía el cuerpo al son de la música y entonaba con su voz blanca melodías durante las veladas del Club de Amas de casa al que su madre, Doña Luz Mila, asistía en esa época, debido a que en dichas noches a los hijos les correspondían hacer peñas culturales.

A los cinco años de edad, el primogénito de los Amézquita Méndez bailaba el Sanjuanero en las veladas del Batallón Tenerife en el Liceo Tenerife Primera Promoción. Años más tarde, cuando crearon la Escuela Departamental de Danza, debido a que había en su mayoría mujeres y existía la viva necesidad de que s e inscribieran más hombres, a los seis años, las vecinas que conocían el gusto por el baile de Arlex lo llevaron a dicha escuela, por supuesto con el permiso de su madre. Allí, el pequeño conoció al maestro Humberto Garzón, el primer profesor de Ballet clásico y pionero de la danza clásica en el territorio Huilense.

Además de cantar y bailar, Amézquita, hombre disciplinado, sonriente y de gran presencia escénica dice “mi sueño era aprender a enseñar también”.

Fue la Universidad Surcolombiana el alma mater que formó al joven de cabello largo y muy crespo como Licenciado en Educación Física. Si bien es cierto la melena de aquella época ya no lo acompaña, es precisamente esa reminiscencia, junto con muchas otras, la que viene a su cabeza al recordar una de sus épocas más lindas e inolvidables, tal como lo comenta él.

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Fotografía: Canal Trece Colombia. En ella Arlex tiene camisa con diseño a rayas horizontales de colores blanco y azul

Dentro de la multiplicidad de trabajos que ha tenido Amézquita se destaca su labor como director de la Escuela Departamental de Danza, su labor como profesor en el Instituto Huilense de Cultura y su ejercicio como coordinador de bienestar en la Universidad Nacional Abierta y a Distancia (UNAD).

Fue entonces cuando junto a la agilidad deportiva y la riqueza artística condensada en el cuerpo de Amézquita – que de por sí ya era distinguida por todos- se conoció también, cual grata e inesperada sorpresa, su faceta como escritor e investigador.

Es tan fuerte la creencia y pasión del maestro Arlex por el ejercicio de la enseñanza, que hace más de 20 años creyó que podría guardar en páginas todo aquello que se vive y se respira en el Huila cada vez que se escucha al Sanjuanero; cada vez que se baila una rumba huilense; cada vez que se disfruta de un asado huilense; cada vez que se viaja por esas escaleras y toboganes a los que llaman carreteras, para ir de un pueblo a otro mientras el verde de la naturaleza entra por los ojos pero el paisaje del territorio se queda en el alma, pues la tierra anaranjada de Colombia, como se conoce al Huila, no descansa hasta ver felices a aquellos y aquellas que padecen sus calores, escuchan al Río Magdalena y huelen el café que navega en el aire.

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Fotografía: Facebook de Arlex Amézquita Méndez. En el maestro bailan El Pasillo en la década de los 80.

Hace aproximadamente 25 años, bajo la dirección de Yesid Morales, a la Biblioteca Departamental llegaron unos libros de danza desde la ciudad de Bogotá. En uno de los apartados de un libro se hablaba del Sanjuanero y, debido a que Arlex fue director de la Escuela Departamental de Danza, Morales le pidió la opinión al maestro sobre los contenidos literarios. Una vez abierta la página del Sanjuanero, de manera inmediata el maestro dijo “este libro no sirve” a lo que Morales respondió “pero si ni lo miró”. La reacción del maestro Amézquita se debió a que en la ilustración de una de las paginas, la chica bailando el Sanjuanero portaba un sombrero. La conversación siguió y Morales le preguntó “¿Qué podemos hacer si no hay nada escrito sobre eso?”, entonces el maestro se dijo a si mismo: “La culpa no es de los que escriben, sino de nosotros que no escribimos, los huilenses estamos en una tradición oral nada más y no estamos escribiendo”, y a partir de esa reflexión, hizo su primer salto de fe en la escritura.

En febrero del año 2000 y con cien ejemplares, se publica una cartilla con contenido caricaturesco llamada “Huila, danzas folklóricas del pasado siglo. El Sanjuanero Huilense”. El objetivo con esta cartilla era publicar una edición por cada danza, es decir 15 ediciones, sin embargo, debido a que fue el maestro quien financió su propia obra, quedó en la quiebra y por ello solo salio a la luz pública la edición del Sanjuanero huilense.

Algo curioso e importante de resaltar es que el maestro de manera creativa no solo implementó la caricatura como recurso de enseñanza, sino que también creo su propio lenguaje teórico-practico como guía para que las personas entendieran la planimetría de los pasos del San Juanero.

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Fotografía: Santiago Herrera. En ella la portada de la primera cartilla
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Fotografía: Santiago Herrera. En ella el lenguaje creado por Amézquita para explicar la planimetría del Sanjuanero para comprender sus pasos

El segundo libro “Huila, danzas folclóricas del siglo pasado, 100 años del Departamento del Huila (1905-2005)” publicado hace diez años tiene un título parecido a su primer trabajo, pero con particularidades que lo hacen muy diferentes, ya que este último ahonda no solo en la danza, sino también en mitos y leyendas del Huila, las fiestas departamentales, las regiones de Colombia y otros temas relacionados a la identidad Huilense.

El libro “Rajaleña, Rumba, Pasillo, Bambucos y Sanjuaneros” (2019) es su último trabajo escrito y en él, además de los temas abordados en su segundo libro, también habla de los tres Sanjuaneros del sur: el del Tolima, el Caquetá y el Huila. Esta última obra escrita es producto de múltiples modificaciones, una proyección de más de dos años, una recolección de datos mucho más profunda, visitas a los territorios, diálogos con actores importantes referentes a los tres Sanjuaneros y una autofinancian entre él y su pareja.

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Fotografía: Santiago Herrera. En ella la portada de la segunda cartilla
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Fotografía: Santiago Herrera. En ella la portada del último libro publicado por el maestro Arlex Amézquita Méndez.

“Ya cumplí mi ciclo, yo creo que ya le cumplí al Huila”, dice el maestro antes de contar que hace siete años decidió no bailar más Sanjuanero en reinados oficiales, así como tampoco tiene planeado escribir más.

Da la impresión de que la sencillez y la humildad de este hombre es genuina, pues cuando habla de su proceso investigativo dice “yo no hablo de investigación, hablo de compilación, hablo de recoger la información de las personas que están transmitiendo nuestra cultura oralmente y la estoy plasmando en coreografías y en los libros”. Para él resulta enredado hablar de una metodología de investigación, así que más bien cuenta que lo importante es hacer visitas a las fuentes, recoger información, entenderla, vivenciarla y proyectarla.

Con expresión sincera, una sonrisa tímida y como si ni él mismo se lo creyera, el maestro afirma que es muy feliz a pesar de que no tiene riqueza, pues su familia y su trabajo son mas importantes que el peso en su bolsillo. Hoy en día, su hogar, la Academia de baile Mariana, es el hogar de mucho y muchas, así como también es un santuario de memoria en donde compositores huilenses importantes como el compositor y maestro Álvaro Córdoba han ido allí para enseñar a los y las jóvenes sus propios orígenes y la riqueza que alberga en el Huila.

Imposible omitir la historia de cómo la academia recibió el nombre de “Mariana”. Adriana Castillo, ingeniera de sistemas, pareja de Arlex fuera y dentro del escenario, muy tímida y sonriente mientras dialoga conmigo, pone en evidencia lo sensible y detallista que es su compañero sentimental, pues cuenta que el nombre de la academia y su logo es producto de un regalo hecho por Arlex que, chistoso y cariñoso a la vez, le recuerda esos viajes que emprendían cada ocho días a veces ella a Neiva, a veces él al municipio de Suaza, para estar juntos.

Hace unos años Arlex se quedó con Adriana por una semana en Suaza, así que cuando el hombre tuvo que regresar a Neiva aprovechó la ausencia de ella en el apartamento – debido a que estaba en el trabajo- y le dejó uno de esos regalos que tenía la costumbre de hacer en la habitación de Adriana siempre que debía partir. Esta vez, cuando Adriana entró a la habitación lo primero que pensó fue “uy, el señor del arriendo me va a matar”, y lo segundo fue “¿qué me dejó ahí?” pues su pareja le había dibujado una “M” con otro elemento en la parte de arriba del lugar junto con el dibujo de una rosa que cubría gran parte de la puerta del baño. Adriana, segura del cariño de cada trazó, aún no contaba ni con un atisbo de lucidez frente al significado de aquel símbolo en su habitación. Ella buscaba respuestas.

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Fotografía: Facebook oficial de la Academia de baile Mariana. En ella el logo de la academia

En aquellos años el municipio de Suaza no contaba con servicio telefónico de fácil acceso, debido a eso Adriana debía subir una montaña para poder llamar a su querido, una vez ambos al teléfono se dijeron:

ARLEX: ¿Le gustó el regalo?

ADRIANA: Sí, ¿qué significa?

ARLEX: Es para que nunca me olvide. Significa Arlex Amézquita Méndez, Adriana y Mariana.

Entonces todo cobró sentido para Adriana. Han sido 14 años de conocerse desde que la estudiante de ingeniería de sistemas vio por primera vez al maestro en la Universidad Antonio Nariño. Son nueve años los que han caminado como pareja estos dos bailarines del folclor huilense y siete años de haber emprendido el proyecto de la academia.

Aunque quizás ya no lo volvamos a ver en un escenario danzando con las reinas, el reflejo de quien es Arlex Amézquita se ve en cada uno de sus estudiantes, quienes, llevados de la mano por este maestro, intentan encontrarse a sí mismos como artistas. Aquel que olvida a Arlex y su obra, olvida al Huila y los tesoros que esta tierra cobija.

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Fotografía: Arlex Amézquita Méndez.

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