En el Huila la gente está asustada. Nadie sabe qué podrá pasar, sobre todo ahora cuando el gobierno nacional sigue dándole luz verde a propuestas de explotación minera de cualquier tipo. El Huila, un departamento mayormente agrícola, con ecosistemas estratégicos que contribuyen a la sostenibilidad, ha sido un territorio vulnerable a las decisiones del estado en materia de medio ambiente. La explotación de recursos naturales traducido en represas, microcentrales eléctricas, proyectos mineros y petroleros, es hoy una preocupación latente por la escalada notoria que ha tenido en los últimos años.
Doña Diosa dice que quizás nos quedemos sin agua. Que de aquí a mañana ya nada quedará por cuenta de la llegada de las petroleras y las represas que van a acabar con el río. “Y si de pronto llega el fracking, pues peor”. Ella vive en una casa pequeña de La Jagua, un pueblo solitario, colmado de silencio, que a su vez pertenece a la capital diocesana del Huila: Garzón. Al lado de la iglesia, el camino que conducía a una pequeña ribera del río Magdalena ya fue sellado por cuenta de la multinacional Emgesa, quien hoy desarrolla el proyecto hidroeléctrico El Quimbo. En la inspección, a veces, circulan camionetas de la empresa que levantan el polvo encerrado en medio de las piedras que forman las calles. “Inicio de obra”, se lee en una pequeña vaya que antecede un cerramiento verde que indica que esa zona de la inspección ya forma parte de la construcción de la represa.
“Camaleón”, como se le conoce a un líder y dirigente de pescadores en El Hobo, se expresa preocupado, cree que El Quimbo va a “ser un desastre” y teme que el llenado ocasione hundimientos y sedimentaciones como aparentemente ha ocurrido. “Por eso es que están subiendo los muros”, dice. Hasta el párroco de La Jagua, Don Rufino, se torna inquieto cuando alguien toca el tema de las afectaciones ocasionadas a comunidades y ecosistemas por cuenta de los proyectos mineros y energéticos. “Estoy rotundamente en desacuerdo”, expresa. Doña Diosa también se lamenta por las personas que han vivido mucho tiempo en la zona y que por cuenta de las transnacionales han tenido que abandonar el territorio. “Es que es gente que ha vivido en su terruños toda la vida, sacarla es hacerle un daño terrible”, dice en medio de una conversación con estudiantes de Psicología de la Universidad Surcolombiana de Neiva.
Mientras tanto, afuera, en otras inspecciones de Garzón y Gigante la situación tambalea. En Zuluaga, La Vega, Tres Esquinas y Silvania los habitantes han protestado por la posible exploración de petróleo por parte de la Emerald Energy, en el pozo Iskana ubicado en inmediaciones del Cerro Páramo de Miraflores.
Jesús Quintero es secretario de la Asociación Intersectorial de Garzón y Gigante, organización que agrupa a comunidades rurales y urbanas de estos dos municipios del Huila para proteger el territorio de la ejecución de proyectos mineros y energéticos de multinacionales extranjeras. El pasado 1 de septiembre, ante un grupo de más de 200 personas entre campesinos, labriegos, jornaleros, líderes y voceros de organizaciones departamentales y nacionales reunidas en la inspección de La Vega en el municipio de Gigante, el líder exhortó a los pobladores a defender el Cerro Páramo de Miraflores. “¿Sabían que quieren volver a hacer sísmica en el cerro, sabían eso?”, preguntaba enérgico Don Jesús, en una acción de protesta contra la multinacional que desde 1996 tiene injerencia en el territorio.
El mismo abatimiento se percibe en los pobladores del norte del Huila. Una solicitud ante la Agencia Nacional de Licencias Ambientales (ANLA) pretende llegar hasta el bloque COR 11 que abarca los municipios de Colombia en el norte del departamento, Dolores (Tolima) y Villarrica (Cundinamarca), para explorar petróleo. La empresa: Canacol Energy. Las actividades podrían generar serias afectaciones a las más importantes fuentes de abastecimiento hídrico a la población como los ríos Cabrera, Riachón, quebradas La Negra, La Danta, La Guamaluna, La Lejía, La Palma y El Lindero. La misma empresa, a través de este mismo bloque, también busca explorar yacimientos en áreas comprendidas por los municipios de El Pital, Tarqui, Paicol, Gigante y Altamira.
“El páramo es vida, no sólo de los huilenses, sino del mundo”
Emerald Energy llegó al Huila en el año 1996. Lo hizo a través de la firma del Contrato de Asociación Matambo el 01 de octubre de 1996 con Ecopetrol, el cual abarca el Bloque Exploratorio Matambo y Campo Gigante. Luego, se expandiría con la ejecución de otros pozos no sólo en el departamento sino en otras zonas del país como los Llanos Orientales, Magdalena Medio y Amazonía.
En el Magdalena Medio, la multinacional suscribió su segundo contrato, esta vez con la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH). El contrato VSM 32, que comprende el Pozo Iskana, la quinta plataforma que concedió la Agencia Nacional de Licencias Ambientales (ANLA) a través de la licencia 1609 del 09 de agosto de 2011, es la que ha generado el rechazo colectivo de las comunidades, pues supone la re ejecución de las exploraciones en un área natural protegida, tal como lo declara la Corporación Autónoma Regional del Alto Magdalena (CAM) y los mismos habitantes de ese territorio.

La situación del Cerro Páramo de Miraflores es hoy comparada con otros casos como el Páramo de Santurbán en el Norte de Santander y el Páramo de Pisba en Boyacá, ambos sujetos a contextos de exploración minera. En la actualidad, es considerado el último banco de germoplasma virgen en el mundo.
Sin dejar de lado los posibles proyectos en otras zonas del departamento como microcentrales eléctricas y represas, el Huila, un departamento con relieves y climas variados, potencialidades agrícolas, diversidad en sus ecosistemas, pero ante todo optimismo ante los desmanes que ciertas circunstancias originan, al parecer está teniendo voz y voto a través de sus habitantes. Don Jesús, el mismo que al igual que muchos otros líderes ha tomado el micrófono y las riendas de la situación, no descarta que la clase dirigente del departamento también haya tomado cartas en el asunto. “El Huila hasta hace tres años empezó a tener conciencia frente a los ecosistemas y el medio ambiente. Es necesario que nos mantengamos así, la clase dirigente también ha sido muy receptiva y ha sido un peso fuerte para no permitir algunos proyectos”, indicó.

Por la defensa del Cerro Páramo de Miraflores
Así se manifestaron los líderes y habitantes del área de influencia del Cerro Páramo de Miraflores, que hoy vuelve a estar en la agenda de las comunidades por las últimas decisiones del Ministerio de Medio Ambiente en aras de explotar petróleo.