Leyla Marleny Rincón, profesora, ambientalista e investigadora de la USCO, ha sido una incansable defensora de los ecosistemas hídricos del oriente de Neiva. Su trabajo sobre “¿Cuál ha sido el impacto por uso y manejo de las fuentes hídricas del oriente de Neiva, a partir del año 1961?” Partió de la importancia de reconocer las afectaciones para comprender la magnitud del problema, procurar correctivos y acciones tendientes a la recuperación, en miras a “un verdadero desarrollo sostenible”.
El investigadora ha estado próxima a la generación de conocimiento interdisciplinar en áreas como medio ambiente, gestión ambiental, desarrollo organizacional, historia, sociología, ecología, geografía y urbanismo. La publicación presentada responde a una indagación que se enmarca dentro de los lineamientos de los actuales planes de desarrollo que tiene la Alcaldía de Neiva y la Universidad Surcolombiana en el sentido de formular alternativas para problemas de relevancia social.
“Las autoridades y actores sociales locales y departamentales necesitan elementos de juicio bien fundamentados a la hora de diseñar planes y programas de desarrollo que permitan insertar convenientemente la ciudad en contextos globales y competitivos”, expresó la investigadora durante la presentación del informe.
Los puntos críticos de la zona de reserva hídrica
Las pesquisas se desarrollaron en cuatro zonas donde se han identificado las principales tensiones en relación con la ocupación del territorio en predios de las cuencas hídricas y la afectación de ecosistemas considerados estratégicos para la ciudad urbana; correspondiente con la microcuenca La Jabonera con un área de 660.500 metros cuadrados, la microcuenca La torcaza con un área de 4.123.873 m2, microcuencas La Toma-Curíbano-Curibanito con un área de 2.665.192 m2 y microcuencas Avichente-Chaparro-Barrialosa con un área de 2.900.678 m2. Una mirada multidisciplinaria desde las ciencias naturales y las ciencias sociales.
“Autoridades ambientales, responsables, contradictorias y complacientes”
Para la profesora Rincón y su equipo, es contradictorio lo que desde hace unas décadas ocurre en la ciudad de Neiva con las microcuencas. Señala como directas responsables a las autoridades ambientales de la ciudad.
En el informe final resalta los postulados de la Agenda ambiental de la Corporación Autónoma del Alto Magdalena (CAM) del año 1996 sobre la importancia de proteger estas áreas: “Las quebradas de La Toma, Avichente y El Curíbano deben ser tratadas ecológicamente, no edificando sus áreas aferentes y construyendo, paralelas a ellas, parques longitudinales de protección ecológica y ambiental”
La zona de estudio resulta clave, por ser un ecosistema estratégico urbano del oriente localizado en el sector oriental del perímetro urbano de la ciudad, delimitado entre los ríos Las Ceibas y la quebrada la Tórtola, donde nacen las quebradas El Chaparro, Avichente, El Curíbano, La Toma, zanja honda y la Cabuya.
A pesar de la riqueza, en 1999, la misma CAM otorgó la licencia ambiental para el desarrollo de la urbanización Caminos de Oriente, bajo el argumento que “el Curíbano es un sistema acuático de origen artificial que carece de los atributos necesarios para ser considerado un ecosistema estratégico” y “no presenta plantas lacustres propias de zona de humedal …No se observó a nivel de flora y fauna registro de especies endémicas o en peligro de extinción, ya que no se presenta un hábitat natural que genere el ambiente necesario para la reproducción de aves, mamíferos y reptiles”, con base en estudio SGI L.t.d.a.
“Sistema Verde de Neiva”, antes y ahora
(Imágenes tomadas de presentación informe final)
Antes: 1961
Resalta la franja verde correspondiente a la magnitud de la vegetación en el área

Ahora: 2014
Sobresalen las zonas rosa correspondientes con los niveles de urbanización en la zona

Los impactos en la vegetación de las microcuencas
El estudio es pionero por sus reveladores hallazgos. Sus hallazgos dejan la forma en que la vegetación de la microcuenca La Jabonera de 1961 a 2014 ha pasado de 660.500 metros cuadrados a 342.047, disminuyendo a 52 por ciento el área de bosque de galería, matorral y pasto natural y aumentando en 48% por ciento el área ocupada por la urbanización que se extiende sobre 318.453 metros cuadrado.
(Ver gráfica tomada de informe final de investigación)

La situación se evidencia en menor medida en la microcuenca de la quebrada la Torcaza, donde de los 4.123.873 metros cuadrados de vegetación, 173.821 metros fueron ocupados por el urbanismo. El área de vegetación, compuesta por bosque de galería, matorral y pasto natural, se redujo en un 6 por ciento.
(Ver gráfica tomada de informe final de investigación)

El panorama se se agudiza en el caso de la microcuenca la Toma – Curíbano -Curibanito y la microcuenca Avichente – El Chaparro– Barrialosa – Laguna Los Colores. En el primer ecosistema las cifras del estudio demuestran que la vegetación en el área ha pasado de ocupar 2.665.192 metros cuadrados a 1.157.563 metros. El urbanismo sobre la zona que según la ley debía ser protegida se extiende sobre 1.505.420 metros.
(Gráfica de animales tomada de presentación final de investigación)

En el caso de la Avichente, de los 2.900.678 metros cuadrados de vegetación, entendidos como el 100 por ciento, 1.744.901 fueron reemplazados por el área urbanizada, correspondiente a un 29 por ciento. El restante porcentaje fue urbanizado.

En este último ecosistema, la investigación liderada por el docente e investigadora de la Universidad Surcolombiana, Leyla Rincón, pudo identificar y caracterizar las especies de plantas y animales que por lo general habitan la zona de recarga hídrica del oriente de la ciudad de Neiva.
(Gráfica de animales tomada de presentación final de investigación)

“También se apreciaban animales silvestres como pájaros, conejos, iguanas los cuales ya no se ven por el sector…”, se reseñó en los resultados del estudio.
El Registro florístico en el humedal encuentra que las familias más representativas por mayor número de especies son, en su orden: Leguminosae con 20 especies (19.04%), Cyperaceae con 17 especies (16.19%), Poaceae con 13 especies (12.38%) y Asteraceae con 11 especies (10.47%). Un ecosistema con 106 especies,, 74 géneros y 33 familias
(Gráfica de plantas tomada de presentación final de investigación)

Las voces de los implicados
La indagación también recogió las apreciaciones de las principales entidades de control, seguimiento y protección de los humedales en la ciudad de Neiva. Tanto la CAM, La Contraloría Regional Huila y municipal de Neiva, La Secretaria de Medio Ambiente, La Curaduría de Neiva, la Secretaria de Planeación y la Personería del municipio. las autoridades expusieron que “tienen conocimiento de la presencia de fuentes hídricas localizadas en el oriente de Neiva”. Pero son la CAM y la Contraloría Regional Huila, como ente ambiental y de control, las instituciones que menos reconocen que “el crecimiento urbanístico de la ciudad ha deteriorado las fuentes hídricas”. De igual forma es la CAM, en esta ocasión con la Secretaria de Medio Ambiente las que expresan que “las normas ambientales vigentes son suficientes para proteger las cuencas hídricas”. En ese mismo sentido según la misma CAM y la Curaduría de Neiva, son ellas las entidades que “siempre aplican, responsablemente, las normas ambientales, respecto a las fuentes hídricas del oriente de Neiva”.
La secretaria de Medio Ambiente, la Curaduría y La CAM son las que más creen en la posibilidad de recuperación de las fuentes hídricas deterioradas, la experta en temas ambientales, Leyla Rincón, cree que no lo es, pero manifiesta que es posible salvar lo que aún queda si se hace lo que ayer no se hizo desde los entes ambientales, de control y la misma ciudadanía que se muestra apática.
[A continuación pase el cursor sobre la imagen interactiva para ver los testimonios de funcionarios de entidades y líderes comunales y académicos]
Fotografía principal tomada de presentación informe final de investigación