Por: Juan Gonzalo Betancur – Bajandoelriomagdalena

 

Con agua también se arranca de lo profundo de la Tierra el crudo de los pozos más viejos que tiene el país y por ella también se transportan millones de barriles de hidrocarburos.

Agua y petróleo

 

En 1918 Colombia abrió su primer pozo petrolero en el Magdalena Medio. Muchas perforaciones con más de 80 años de vida, siguen en servicio.

Agua y petróleo

Una de las técnicas utilizadas para prolongar la vida útil de viejos pozos petroleros, como los que se tienen en el corregimiento El Centro, de Barrancabermeja, es la inyección de agua para hacer salir el crudo.

 

“Nosotros movemos el país”, afirma sobre la empresa estatal Ecopetrol el ingeniero Jaime Fernando Villamizar, líder de Herramientas del COR, Centro de Optimización de la Refinería de Barrancabermeja, dependencia que es el cerebro que coordina la producción de ese complejo industrial.

Lo que también advierte Villamizar es que uno de los elementos que mueve a la refinería es el agua del río Magdalena.

“De él tomamos el 80 % del agua que utilizamos para el funcionamiento y la producción de esta gigantesca planta. El 20 % restante es de la ciénaga San Silvestre. Luego de utilizada, la devolvemos a su origen completamente purificada”, explica este ingeniero químico.

Y anota con orgullo: “Cumplimos toda la normatividad ambiental para devolver el agua al río”.

Desde afuera, la refinería se ve enorme, pero solo al recorrerla se ve su verdadera dimensión: adentro tiene tres barrios, unas vías como de autopista en las que no se puede superar los 50 kilómetros por hora, y está armada por una red de tuberías y torres que se mezclan como una madeja de hilo que, sin embargo, está perfectamente organizada.

Agua y petróleo

 

El agua es fundamental en buena parte del proceso de refinación del petróleo. La refinería de Barrancabermeja está a orillas del río Magdalena.

 

El ojo sobre esta mina de dinero

 

La refinería –aún de propiedad de los colombianos, aunque en el primer gobierno de Álvaro Uribe Vélez abrió las puertas a su privatización con la venta del 10.1 % a inversionistas nacionales– tiene en la producción de combustibles su principal negocio.

Pero también fabrica decenas de derivados de la industria petroquímica que son materia prima, entre otros, para insecticidas, bolsas plásticas, pinturas, ceras, betunes, llantas, asfalto, lubricantes industriales y automotores, ácido sulfúrico, disolventes, gas licuado para producción a gran escala y uso doméstico, y hasta para hacer velas, fósforos y papel parafinado, que tienen como destino el mercado nacional. Por eso allí dicen que mueve al país.

Y es una importante fuente de ingresos para el tesoro nacional. Aun así, funcionarios del gobierno del presidente Juan Manuel Santos se atrevieron hace poco a proponer vender más porcentaje de la empresa para financiar proyectos como las carreteras de cuarta generación, iniciativa importante que se volvió su obsesión al punto de lanzar al aire tonterías como las de vender empresas eficientes y estratégicas para las finanzas estatales como Isagén (generadora de energía eléctrica) o parte de Ecopetrol.

Agua y petróleo

Los equipos de la refinería funcionan con agua desmineralizada. Con 254 hectáreas, este es el complejo industrial más grande de Colombia.

La autopista de agua

 

Pero el río Magdalena sirve también como autopista para mover hidrocarburos. “Ecopetrol utiliza el transporte fluvial para el transporte de los excedentes de la refinería de Barrancabermeja hasta la refinería de Cartagena. Transportamos 99 % de combustible pesado que se utiliza para la exportación al comercio internacional”, explica Néstor Daniel Torres Laverde, supervisor de Operaciones Fluviales de la estatal petrolera.

Para ello se contratan empresas transportadoras particulares que llevan el producto en botes, es decir, en unos planchones enormes de diferente tamaño y capacidad que son empujados por el río por un remolcador. Así lo hacen por un trayecto de 656 kilómetros entre Barrancabermeja y Cartagena, para lo cual demoran entre 4 y 5 días bajando, y entre 5 y 6 días subiendo.

Agua y petróleo

La pericia y el conocimiento del capitán y los pilotos siguen siendo claves para llevar a buen puerto las embarcaciones fluviales, pese a la tecnología que hoy tienen. Este es la cabina de mando del remolcador Toledo, de la Naviera Fluvial Colombiana.

 

Una de esas firmas es la Naviera Fluvial Colombiana, compañía fundada en Medellín hace 95 años y que ha sobrevivido a toca clase de dificultades de la navegación por el Magdalena.

Su vicepresidente de Operaciones, Raúl Muñoz, asegura que los últimos remolcadores que han conseguido tienen planos y diseños avalados con ingenieros de amplia trayectoria internacional.

“En Estados Unidos tenemos firmas que nos diseñan los remolcadores y con ellos nos vamos a Alemania donde está el centro de ensayos hidráulicos más grande del mundo, donde cogen el diseño, lo hacen a escala y nos hacen las correcciones. Luego procedemos a mandarlos a construir, muchos en nuestros propios astilleros”, comenta Muñoz.

El proyecto de recuperación de la navegación por el Magdalena que impulsa el actual Gobierno Nacional y que tendrá una inversión de 2.5 billones de pesos, pretende aumentar la carga que se mueve por la arteria fluvial de 1.5 millones de toneladas anuales, a 6 millones de toneladas.

De eso, buena parte será hidrocarburos; pero también gran cantidad de productos mineros dentro de la política gubernamental conocida como “la locomotora minera”.

Agua y petróleo

 

Por medio de su Sistema Satelital de Navegación Asistido, Ecopetrol hace seguimiento a los remolcadores (conocidos en el río como lanchas) que transportan sus productos. Con este aparato, el piloto de la embarcación mira cuál es el canal del lecho por donde puede navegar.

Agua y petróleo

 

Estos son los denominados “botes”, planchones en los que se cargan los productos.