El “fracking” o fracturamiento hidráulico es el método empleado para extraer hidrocarburos (petróleo y gas) que yacen en rocas poco permeables (yacimientos no convencionales), lo cual, dadas estas condiciones geológicas, no permite el movimiento de fluido. Para la ejecución de esta técnica se inyectan grandes cantidades de agua a alta presión mezclada con cierto tipo de componentes químicos que facilitan la salida de dichos hidrocarburos a la superficie.
Recientemente en la Ronda Colombia 2014, se ofreció un total de 98 bloques para explotación de hidrocarburos, de los cuales, 18 fueron ofrecidos para realizar fracking de petróleo y gas de esquistos o lutitas. Aun cuando hace casi dos años la Contraloría General de la República ya había advertido sobre los riesgos que acarrea la implementación de esta técnica, los directivos de estas entidades, ministros y demás representantes del gobierno se hacen los de la vista gorda ante las consecuencias de este procedimiento.
Columnistas de opinión, medios de comunicación, usuarios de redes sociales, comunidades, activistas y organizaciones ambientales, no cesan en anunciar lo que puede ser el fin de los ecosistemas, el declive del agua como único líquido vital y el inicio de daños irreversibles a la salud humana.
Mientras en países europeos y algunos estados de Norteamérica la técnica está prohibida, en Colombia ya fue aprobada su implementación. Amylkar Acosta, exministro de Minas y Energías en Colombia, firmó la resolución 90341 del 27 de marzo de 2014, aduciendo que Colombia ya está preparada para asumir el reto de explotar yacimientos no convencionales de manera sostenible y responsable, además añadió que “permitirá un progreso en la industria y un mayor aporte del sector al desarrollo económico y social del país”. A su vez, basó su argumento en ejemplos como Estados Unidos, donde el presidente Barack Obama respaldó esta técnica debido al crecimiento económico y energético que ha conllevado esta práctica.
No obstante, vuelven y juegan los debates en materia de medio ambiente y costos sociales. Las maneras sostenibles implican restablecer los daños que actividades como éstas pueden generar. Los numerosos proyectos de extractivismo minero energético han podido dar grandes resultados en materia económica y de productividad, pero también perjuicios a poblaciones y ecosistemas que el gobierno y las multinacionales implicadas poco o nada han hecho para reparar.
En entrevista concedida a RCN el viceministro de Minas Orlando Cabrales, aseguró que los riesgos están debidamente establecidos para la adaptación de esta técnica. Así mismo, justificó la llegada del fracturamiento hidráulico como una alternativa ante el poco suministro de gas que hoy existe en el país.
Comunidades en el Huila dicen no rotundo al "fracking"
En la Ronda Colombia 2014, la adjudicación de áreas para explotación con fracking arrojó doce municipios del Huila que estarían en el área o bloque de influencia para la extracción de petróleo con esta técnica: Hobo, El Agrado, Garzón, Altamira, Pitalito, El Pital, Timaná, Tarqui, Tesalia, Gigante, Guadalupe y Elías.
Labriegos, líderes, campesinos, cafeteros y habitantes del municipio de Gigante y Garzón, se reunieron en la inspección de La Vega el pasado lunes para manifestar su inconformismo y dar su voz de rechazo ante la llegada de esta técnica al departamento, y por otro lado, expresar un no rotundo a la implementación de un nuevo pozo por parte de la multinacional Emerald Energy, que pretende instalarse en la plataforma Iskana, localizada en inmediaciones del Cerro Páramo de Miraflores.
Elver Calderón Ninco, líder comunitario del municipio de Gigante, asegura que en los corregimientos de Zuluaga y Silvania, los proyectos minero energéticos, específicamente los petroleros, han estado presentes por años convirtiéndose en una problemática permanente para los pobladores. No obstante, según Elver, con la llegada del fracking la problemática se volverá más compleja. “No estamos de acuerdo ni con la explotación de yacimientos convencionales y no convencionales. Hay que tener en cuenta que esta zona es vulnerable por la presencia del páramo y gracias a él fluyen importantes ríos y fuentes de agua”, recalcó el líder.
La locomotora minero energética sigue andando sin frenos. La técnica del fracking empezará a regir a partir del próximo año en el país. En el Huila, las comunidades continuarán levantando su voz de protesta mientras se llevan a cabo más actividades que hagan frente a la problemática con este tipo de explotación.