Por: Laura Marcela Perdomo 

@marlauper

La Cuenca Hidrográfica del Río Las Ceibas es la única fuente abastecedora de agua que tiene la capital del Huila y alberga cerca del 30% de su población. Es, además, uno de los ecosistemas estratégicos más importantes del departamento.

A pesar que la zona ya cuenta con antecedentes de intervención petrolera desde hace diez años por parte de compañías como Petrobras y actualmente Ecopetrol, las alarmas se encendieron el año pasado cuando la empresa canadiense anunció el inicio de exploraciones sísmicas en la cuenca. Si bien para este proceso no se necesitan permisos de ningún organismo estatal contrario al de una explotación, el propósito de ésta última, según las comunidades y la administración municipal y departamental, es inminente.

En un primer momento, la socialización del proyecto se realizó en la vereda Los Cauchos del corregimiento Las Ceibas donde los campesinos se opusieron radicalmente. A su vez, se negaron a firmar las actas de asistencia que confirman la realización de estos espacios informativos en cumplimiento a uno de los requisitos que exigen los entes ambientales a las compañías petroleras: desarrollar consultas abiertas a las comunidades sobre las acciones que quieren emprender. Ante dicha negativa se abrió la discusión, los habitantes de la zona reaccionaron y los medios de comunicación locales empezaron a divulgar la problemática.

Y es que según cifras del DANE, para el año 2014 la población de Neiva se estima en 342.148 habitantes aproximadamente. Una significativa cifra que dejará mucho qué pensar en caso de que la multinacional llegue a realizar dicha extracción de hidrocarburos afectando el abastecimiento de agua a la ciudad. A esto se suman los impactos ambientales, económicos y socioculturales al ecosistema, flora, fauna y comunidades que habitan allí.

Los antecedentes de un plan de ordenamiento ambiental

En el año 2002 se promulgó el decreto 1729 en Colombia. Este acto administrativo obligó a los gobiernos departamentales a desarrollar estrategias de preservación y conservación de las cuencas hidrográficas a través de Planes de Ordenamiento (POMCH). Para el caso de Las Ceibas, se coordinó desde la Corporación Autónoma Regional del Alto Magdalena (CAM) con el acompañamiento técnico y profesional de la Organización para la Agricultura y la Alimentación (FAO), perteneciente a las Naciones Unidas (ONU). 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Según Germán Rodríguez Parra, abogado ambientalista y Secretario de Medio Ambiente de Neiva, “el plan se impulsó gracias a un acuerdo interinstitucional donde quedaron establecidos unos compromisos en cabeza de varias instituciones. Los gobiernos departamental y municipal hicieron un aporte económico para la compra de predios con el fin de ampliar la zona forestal en donde nace el rio”. Varias actividades como mitigación de riego y educación ambiental, además de la compra de predios, integran el plan.

Después de un recorrido de 63 kilómetros, el río Las Ceibas desemboca a 430 metros sobre el nivel del mar (msnm) en el río Magdalena. Las zonas que la componen son alta, media y baja. Cada una posee áreas de interés para su protección. De acuerdo al POMCH, la que está destinada a la exploración y posible extracción de crudo está ubicada en la parte baja que integra el cinturón de vida del bosque seco tropical.

Por su parte, Mario Alberto Escobar, corregidor de Las Ceibas, manifestó que el POMCH ha traído una serie de conflictos, principalmente derivados del tema de predios. “El municipio ha comprado varios y eso ha servido, pero falta todavía fortalecer el campo social, sobre todo el tema de la reubicación, que a la fecha es una cuestión que se sigue discutiendo”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Cómite Cívico durante las reuniones en la ADIH

No obstante, frente al fenómeno de la explotación minero energética, “teniendo en cuenta la clasificación del uso de suelos que ha establecido el plan de ordenación del río la Ceibas, dicha acción no está permitida”, señaló Javier Cardozo Gutiérrez, coordinador de la ejecución del POMCH y miembro de la CAM.

Siendo así, ¿por qué una posible intervención de Alange Energy Corp en el ecosistema, cuando el POMCH no lo permite? Cardozo señala que la CAM como ente ambiental no es la competencia para otorgar las licencias. En este caso, es la Asociación Nacional de Licencias Ambientales quien tiene la potestad para hacerlo. Por su parte, el alcalde de Neiva Pedro Hernán Suárez, indicó que la CAM no puede ser juez ni parte del proceso. “Son aliados permanentes que suministran información necesaria e instrucciones precisas al respecto”, afirmó.

Ahora bien, si las corporaciones autónomas no son los organismos competentes para otorgar los permisos, queda el interrogante acerca de cómo surgen las oportunidades de apropiación de los recursos naturales en Colombia por parte de las multinacionales, más cuando el Artículo 8 de la Constitución Política de Colombia aduce que “es obligación del estado y de las personas proteger las riquezas culturales y naturales de la nación”. Frente a esto, los antecedentes en política ambiental nacional son, en primera medida, los causales de este fenómeno: confianza inversionista y locomotora minero energética, pilares de los dos últimos gobiernos en el país, sumada la flexibilidad jurídica que conllevan.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

No obstante, Leyla Rincón, ambientalista y presidenta de la Fundación Curíbano, manifiesta que en el momento de la implementación del POMCH no se miró con lupa el tema de las petroleras porque ya había algunas operando allí. “Cuando se hizo el plan este punto no apareció en la agenda. Entonces cuando llega una multinacional con un alcance mayor es cuando las comunidades se despiertan; infortunadamente la normatividad en este aspecto es demasiado flexible”, añadió.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Pese a todos los antecedentes, el plan ha permitido desde el año 2007, además de conservar la cuenca, generar conciencia y cuidado ambiental entre sus habitantes. Según cifras emitidas por la Secretaría de Medio Ambiente, se han invertido alrededor de 31 mil millones de pesos para su preservación. “Me parece inconcebible que con todo este esfuerzo que hemos hecho coloquemos en riesgo la subsistencia de nuestro municipio y el agua”, manifestó contundente el alcalde de Neiva.

Los detalles de la problemática

Existe un bloque denominado VSM13 que la multinacional Alange Energy Corp pretende explorar para luego, probablemente explotar. Concentra un área de interés que abarca 6.884 hectáreas que geológicamente es inestable. La intervención de la petrolera allí podría ocasionar, según expertos, perjuicios significativos en el ecosistema, como por ejemplo que el terreno ceda y el caudal del río se minimice.

 

Además, la mayoría de las fincas que se concentran allí poseen entre cinco y seis nacederos de agua. “Cuando se perfora la tierra y se resquebraja, el agua se baja, busca la senda por otro lado”, indicó Mario Alberto Escobar, frente a los impactos directos de una exploración sísmica.

“La problemática es múltiple y contradictoria con toda la política desarrollada en torno a la cuenca en el sentido de que a los campesinos se las ha dado mucha información sobre la necesidad de resguardarla”, recalcó Rincón.

No sólo a la parte alta se le atribuye un cuidado riguroso. Toda la cuenca en general permite el abastecimiento del líquido vital a la capital huilense. Audelina Espinoza, presidenta de la Junta de Acción Comunal de la vereda Los Cauchos, expresó que “desafortunadamente gran parte de las familias de Ceibas Afuera viven para el trabajo de las petroleras. Mientras que hay otras que le apuestan al ordenamiento, es decir, a preservar el ecosistema y el medio ambiente; a aprovechar las actividades de cultivo y demás”.

Las veredas afectadas por este proyecto son Platanillar, Santa Lucía, Ceibas Afuera, Floragaita, El Vergel y Los Cauchos, en el corregimiento Las Ceibas; Chaporro y Normandía en el corregimiento El Caguán.

Reacciones de miembros y líderes de las comunidades

 

Sin agua no hay vida: futuras acciones para defender Las Ceibas

La ONU estima que “después del aire para respirar y el abrigo para no perecer de frío, el agua es nuestra necesidad vital más imperiosa. Sin ella, apenas sobrevivimos tres días”. Sin embargo, esta premisa parece no tener importancia entre muchos habitantes, principalmente de las ciudades.

Ante esto, Rincón manifiesta que en el tema de Las Ceibas hay un tema grave y es la ruptura del cordón umbilical entre lo rural y urbano. “Los 330 mil habitantes de la zona urbana no tenemos esa relación con los campesinos que son los protectores de la cuenca; no los reconocemos ni a ellos y menos sus luchas”.

Por su parte, Ana Janeth Tejada, lideresa de la vereda Los Cauchos, siente que al campesino no lo valoran. “La ciudad vive lo mejor de la vida, mientras en el campo estamos dispuestos a muchas cosas (…) en la ciudad nos culpan, pero ¿quiénes contaminan el río y malgastan el agua?”. También se refirió a los medios de comunicación: “Nunca tienen en cuenta a las comunidades”.

Para los próximos días, el Consejo de Cuenca junto al Comité Cívico tienen programada una agenda de actividades. Desde el 12 de marzo al 9 de abril se realizarán jornadas de sensibilización a diferentes sectores de la sociedad en torno al cuidado del medio ambiente. El 27 de marzo a las 8:00 am en el Centro de Convenciones, un foro socializará el tema y finalmente el 10 de abril, la gran Movilización Cívica.

Además de esto, se tienen proyectadas acciones legales y jurídicas como audiencias públicas y consultas populares, para llevar a instancias mayores el caso.