“El cielo diáfano en la mañana, la tormenta furiosa de los árboles, la lluvia torrencial en la ventana… ¿Qué piensan de estas frases chicos?… No mientan, están horribles. Cuántas veces no han escuchado: Tu nombre grabado en el atardecer”.
Con estas palabras Laura Massolo comenzó su taller “Contrastes y resplandores en el cuento” en la sala 1 de la biblioteca central de la universidad Surcolombiana, el pasado martes 1 de septiembre. La escritora argentina fue una de los dos invitados internacionales que acompañaron la segunda versión de la Feria del Libro Surcolombiana, celebrada del 31 de agosto al 4 de septiembre. Para ella, el movimiento cultural que movió esta iniciativa fue asombroso: «Me parece espectacular lo que se fomenta acá para que los estudiantes tengan contacto con el libro. Tiene un impulso impresionante y va a dejar huellas».


Laura Massolo durante el taller «Contrastes y resplandores del cuento».
Un día antes Massolo presentó su cuarta novela “Sol menor”, junto a la jefa de programa de la Licenciatura en Literatura y Lengua Castellana Yolanda Díaz Rosero. En su papel de presentadora, la docente Díaz confesó una pequeña vergüenza. Los ejemplares de “Sol menor” no se encontraban impresos en Colombia, así que la jefa de programa leyó la novela entera en formato PDF por la falta de tiempo. “El libro de Laura no lo teníamos aquí en Colombia y era muy difícil acceder a él porque ya se acercaba la feria. Entonces tocó leerlo en PDF y eso me resultó absurdo porque estamos hablando precisamente de promocionar el libro” recordó entre risas.
Este pequeño contratiempo reforzó la intención de la Feria de acercar el libro físico a las personas. Para la profesora Díaz esta gesta cultural representó el esfuerzo de un gran equipo de trabajo para reunir una serie de editoriales y promocionar la obra de escritores de talla nacional e internacional. “Es una oportunidad para que el estudiantado, el profesorado y los administrativos puedan acercarse a los libros, los autores, escuchar las diferentes charlas y participar de los talleres” señaló la jefa de programa, al invitar a aprovechar los espacios.
Un espacio para la lectura
La Feria del Libro Surcolombiana nació de una preocupación común entre el coordinador del evento, el profesor Betuel Bonilla Rojas, y el vicerrector académico, el profesor Leonardo Herrera. “Creemos que, desde la academia, tenemos un rol fundamental en dar línea a todo lo que tiene que ver con el mundo de la academia. La academia incorpora el libro, incorpora la lectura e incorpora las reflexiones que se desprenden de la lectura” comentó el profesor Bonilla sobre la responsabilidad académica que materializaron en el proyecto.

Este año se asumieron dos grandes apuestas: traer invitados internacionales y abrir las puertas a las instituciones educativas de la región surcolombiana. Para el profesor Betuel, el impacto de este trabajo va mucho más allá de cualquier ganancia. “Creo que alguien que se priva de leer un libro es alguien que no entiende la necesidad de crecer como seres humanos. Solo se crece como humano cuando ensanchamos el horizonte de comprensión del otro, que es lo que hace finalmente la literatura”.
El corazón de la feria: librerías y editoriales
Para cumplir el propósito que originó la feria, el Hall Central de la Universidad Surcolombiana fue ocupado por diversos stands de librerías y editoriales.


Juan David Cáceres Pinzón, fundador de la librería La Madriguera y egresado de Licenciatura en Literatura, buscó democratizar la lectura con una selección de obras clásicas y ejemplares de segunda mano a precios cómodos. El objetivo final fue que los estudiantes se llevaran un libro a casa. «Los libros son una necesidad básica esencial. El libro es igual a una libra de arroz, a una libra de carne, a una docena de huevos», afirmó convencido de la importancia de la lectura para transformar la sociedad.
Este valor del libro lo respaldó Victoria Andrea Bahamón, librera de la editorial de la Universidad Surcolombiana. Tras resaltar el éxito en las ventas del stand institucional, Victoria defendió la importancia de la lectura para la salud física y el crecimiento intelectual. «El libro físico no es tan malo para la vista y ayuda mucho para la memoria. También ayuda al ser humano a explorar más su mente, su creatividad, su comunicación. El libro ayuda a ser más crítico, analítico, comprensivo y reflexivo».
Leer la región desde la región
Durante el evento se realizaron talleres, presentaciones de libros, conversatorios y recitales de cuento y poesía. Acompañada de presentaciones culturales y espacios de book sale, la Feria del Libro Surcolombiana apostó por el lugar que ocupa la palabra escrita en diferentes escenarios. Entre ellos, la producción propia del departamento del Huila.
Andrés Felipe Roa, como tallerista, orientó a más de 100 participantes de la universidad y colegios de municipios como La Plata el taller «Puro Corrillo: claves para volver significativas las anécdotas», brindando herramientas para transformar su historia de vida en cuentos. Además, en su faceta de editor presentó El hombre que nunca fuiste de Víctor Trujillo, el primer libro de narrativa breve queer del departamento del Huila. Y desempeñó su labor como librero del proyecto local Lecturas a blanco y negro, dedicado a la compra, venta y trueque de libros usados o nuevos. Desde sus diversos roles destacó que la feria acerca la comunidad a los creadores locales: «Lo más bonito de esta iniciativa es cómo se vuelve puente para que los escritores regionales, espacios como clubes de lectura, talleres en formación, tengan modo de compartir todos sus procesos».

A este interés por la escritura departamental se sumó la psicóloga y poeta Sairis Amaya, quien desde su proyecto Poema Río indagó sobre la poesía femenina en la región. Amaya participó en el recital poético «Voces del Huila» e hizo un llamado a leer a autoras regionales como Silvia Lorenzo y Amparo Fortaleché. «Hay múltiples huilenses que estamos haciendo el ejercicio de escribir y sobre todo hablar de nuestra tierra. La invitación es para que lean a los autores huilenses y que también se animen a escribir».
Para los futuros lectores con un café en la mano
Para Samuel Granados, estudiante de Comunicación Social y Periodismo, la feria representó una sorpresa inesperada. Aunque confesó que no solía ser un seguidor de la lectura, encontrar nombres de autores que había escuchado y leer las sinopsis de las obras lo hizo entrar en la tentación de comprarlas. Samuel destacó el valor de contar con un espacio que visibilice los escritores: «Podemos mirar no solamente autores de talla mundial, sino también de talla nacional. He visto varios autores huilenses y colombianos que han sido muy relevantes para la lectura colombiana. El tema de que la gente pueda verlos o comprarlos es algo que ayuda a que crezca la literatura».
Ese mismo asombro por las letras locales lo compartió Salomé Jaramillo Bonilla, estudiante de Biología Aplicada y apasionada por la lectura. Salomé calificó la experiencia como sumamente enriquecedora, su mayor sorpresa fue descubrir un stand dedicado exclusivamente a escritores del Huila que hasta entonces desconocía. «No conocía escritores huilenses, la verdad. Conocía solo un poeta de San Agustín, Huila. Y pues obviamente José Eustasio Rivera, pero del resto nada más. Y encontré escritores nuevos del Huila. No sabía que había tantos».


Estudiantes visitando los stands. Fotos tomada de la cuenta oficial de Facebook de la Universidad Surcolombiana.
Finalmente, entre los stands de libros el espíritu regional encontró una nueva forma de presentarse. En su stand, Rafael Martínez atendió a los visitantes sirviendo café marca Obic, una variedad Papayo Ombligón cultivada a 1.600 metros de altitud en el norte del Huila. Rafael, quien participó con su stand en la versión anterior, vivió el evento con la emoción adicional de tener a dos de sus hijos estudiando la Licenciatura en Literatura en la institución. Como ávido lector compartió una idea para acompañar la lectura: «El kit de un lector es el libro y un buen café».
