Era un lugar desconocido para todas, tan solo habíamos escuchado decir que era un sitio en el que la vida era diferente, quizás a lo que habíamos conocido antes, aunque no era la primera vez que tendríamos un acercamiento con una comunidad vulnerable y de escasos recursos, pero como cada experiencia es diferente nos asaltaban temores y muchas preguntas. Aún así, nos embarcamos en el proceso con grandes expectativas y dispuestas a conocer la otra cara de Neiva y sus verdaderas historias de vida.

Supimos, al preguntar aquí y allá, que la Escuela Popular Claretiana quedaba en los Alpes, al sur Oriente de Neiva. La gente que nos respondían nos miraban con curiosidad –qué querrán hacer estas niñas por allá- y nos prevenían con sus comentarios, nos aconsejaban que no lleváramos grandes cosas, que era un lugar marginado y la seguridad era dudosa. En fin, nos pusieron en sobre alerta, pero nada nos hizo cambiar nuestro entusiasmo, pasamos a través de los prejuicios y la idea de aprender y de ayudar en sus procesos nos animó aun más.

Era un miércoles de marzo, el sol ardiente nos acompañó ese día como es costumbre en esta ciudad, la ruta a la que nos subimos fue la número ocho de Cootranshuila que nos llevó en un recorrido por algunos barrios, a medida que nos íbamos acercando a los Alpes, las casas se iban haciendo más sencillas, más pequeñas, menos arregladas y de diferentes materiales, a lo lejos divisamos el CAI, supimos que era nuestra llegada.

Preguntando dimos con la escuela, lo primero que notamos fue el colorido, lugar donde por todos lados se reflejaba el amor por esta escuelita; la profesora Gema, persona encargada de apoyar este proyecto en la institución es quien nos da la bienvenida. Su sonrisa nos relaja, nos hace sentir como de la casa, en su cara se refleja el gran amor, compromiso y aprecio que tiene por la institución, y las ganas de seguir luchando por brindarle a sus niños la mejor ayuda para que cada día se reconozcan como ciudadanos completos y seres autónomos y emprendedores.

Son los niños quienes dan vida a esta escuela, la quieren tanto que la cuidan como si fuera su casa, aunque se puede decir que ésta es su otra casa porque aquí reflejan lo que son, y comparten con sus compañeritos parte de sus vidas; en las paredes de la escuela se demuestran sus vivencias, que han sido plasmadas para tener siempre presente que son una comunidad que ha luchado por lo que ha querido, y aunque no ha sido nada fácil, están felices de saber que con esfuerzo, dedicación y amor lo han logrado; allí en esos murales llenos de colores guardan en sus memorias sus grandes triunfos y victorias.

A las 9 de la mañana charlamos con la profe Gema sobre lo que queríamos hacer, sobre lo que la escuela quería de nosotras lo cual sería nuestro compromiso. En el transcurso de nuestra conversación, los niños salieron a descanso; el silencio que nos acompañaba se esfumó en segundos cuando empezamos a escuchar, música de fondo, risas, cantos y corrillos de niños. Por la ventana del salón donde estábamos se podía ver a los niños corretear por todos lados, la energía de los niños se sentía en el ambiente y nosotras seguíamos con el deseo y el ánimo de conocer al grupo de niños que nos acompañarían en este proceso; luego la profesora nos acompañó a pegar unos carteles que habíamos llevado para hacer la convocatoria a los niños de los grados 3º, 4º y 5º de ambas jornadas, que quisieran hacer parte del proyecto. A ellos les gustaron nuestros carteles y les produjo mucha curiosidad el tema de los talleres.

Después de unos minutos regresó la calma, los niños volvían a sus salones de clase, así que la profesora Gema nos llevó a los salones de 5º, 4º y 3º para que comunicáramos la gran noticia del inicio de los talleres de Radio y Prensa este año. Los niños, quienes son la flor de la escuela, personitas que reflejan felicidad de estar en este lugar y que con sus caritas sonrientes nos recibieron con los brazos abiertos, muy contentos de que estuviéramos con ellos, nos contaban que lo único que querían era aprender más y más, sin importar que sea en el tiempo libre, pues precisamente para ellos significa aprovechar mejor el tiempo –qué mejor que hacer cosas nuevas y no estar por ahí aprendiendo cosas malas-, como ellos mismos dicen.

Luego de Medio día, nos presentaron en formación a los niños de la jornada de la tarde, igualmente comunicamos el día y la hora de los talleres para que los niños de 3º, 4º y 5º que quisieran conocer el mundo de la radio y la prensa se inscribieran. Quedamos muy contentas con esta primera jornada de acercamiento con los niños y niñas de ambas jornadas, nos entusiasma la idea de consolidar un grupo dispuesto a construir en conjunto conocimientos sobre la radio y la prensa.

Ya se acaba el día y nos vamos con muchas ideas y con la alegría de saber que estos niños ven en este espacio la oportunidad de explorar medios diferentes, y de ver que los llena de emoción pensar que serán ellos mismos los encargados de realizar audios para radio y textos para prensa, con la seguridad de poder dar a conocer sus vidas, ser escuchados por los demás y reflejar en sus productos lo que son, lo que viven y lo que quieren ser.

 

Por: Yessica Goméz, Erika Chaux, Edna Cabrera