Por: Adriana Ortis Fernández

Yilber Tafur Muñoz se desempeña en este oficio desde hace más de 34 años. Su piel oscurecida por los rayos del sol que todos los días desde que tenía la edad de 6 años ha soportado son reflejo de que el trabajo de un “zorrero”, como tradicionalmente se le conocen a las personas que laboran con estos vehículos de tracción animal, no es nada fácil. Madruga todos los días para recorrer las calles de la capital del Huila, principalmente el centro donde se concentra todas las ferreterías; lo hace en compañía de dos de sus cuatro hijos que toman las riendas de los caballos que le dan el impulso a sus otras dos “zorras”, en un trajín que se torna agotador con el paso de las horas y los días de la semana.

Yilber a sus 39 años dice que los avatares de las calles en su trasegar a bordo de una carreta son la mayor herencia que su padre le enseño desde que era niño. Sabe que lograr reunir en sus bolsillos Treinta, Cuarenta y hasta Sesenta mil pesos depende de las circunstancias del día, solo tiene claro que del producido debe sacar para darle de comer al animal media de Afrecho y Mogolla que le cuestan alrededor de Cinco mil pesos, además del pago que debe hacer por “la manga”, donde suelta el caballo después de cada jornada”. Desde su experiencia es claro al afirmar que las condiciones de los que laboran en este oficio son muy difíciles hoy en día, y lo mejor es cambiar de trabajo, pero para hacerlo es necesario contar con alternativas reales de progreso.

 

El caso de Neiva

El Decreto 178 del 2012 (ver documento) prohíbe que se continúe usando los vehículos de tracción animal, más conocidos como “zorras” en todo el país. Hasta el 31 de enero del 2013 los alcaldes de Colombia tenían como plazo para sustituir este tipo de transporte y plantear otras alternativas.

En Neiva existen cifras oficiales de las “zorras” que transitan por la ciudad, aunque sin lugar a duda son muchas más las personas que subsisten de este trabajo informal. Hace más de 8 mes finalizó el plazo y el proceso no tiene avances, en cambio los zorreros siguen acelerando el ritmo en busca del sustento mientras esperan soluciones integrales.

Miguel Antonio Andrade médico veterinario que desde su labor en la Dirección de Desarrollo Integral (DRI) del municipio ha venido adelantando la reposición de dichos vehículos, afirmó a medios locales que la Ley de la República debe brindar a los aproximadamente 114 “zorreros” alternativas guiadas a planes de negocios o la opción de un motocarro. Desde el año 2012 el Alcalde ha venido socializando la propuesta con todos los que dependen de este trabajo, y a partir de los censos realizados prosiguió con el diagnóstico económico de cada una de las familias, el cual consiste en determinar el nivel educativo, los ingresos económicos diarios, las capacidades laborales y los intereses en materia de empleo (ver enlace)

Terminado el diagnóstico iniciaron procesos de acompañamiento psicológico, aunque según indicó Andrade no ha sido fácil la negociación con las dos asociaciones que agrupan los “zorreros” debido a los desacuerdos internos con respecto a la clase de proyecto productivo, y el interés por recibir dinero en efectivo que para la administración no asegura un plan de negocios. Otro de los inconvenientes que ha tenido la implementación de estas alternativas ha sido la escasez de recursos, la Alcaldía solo ha destinado 500 millones para el proyecto, que serán implementados en las propuestas planteadas para mejorar la calidad de vida de las primeras 25 personas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Para el “zorrero” Yilber Tafur el problema se agudiza cada vez más para ellos. Están desesperados porque terminan pagando comparendos ambientales de 600 mil pesos que no se compara con los 30 mil pesos que se ganan al día, afirma que van a terminar endeudados sin tener siquiera para obtener los supuestos carromotos que hasta la fecha no se han visto, y que según la Alcaldía se debe a la falta de recursos. Tafur analiza la situación y es consciente de que se debe cambiar de trabajo porque las condiciones actuales lo ameritan, y aunque su vida ha estado ligada a la “zorra” concluye que está cansado y quiere mejorar la calidad de vida para su familia.

Los “zorreros” a nivel nacional

Manizales comenzó desde el 2011 iniciativas que lograron parcialmente la entrega de 36 motocarros, sin lograr la eliminación total de estos vehículos. Barranquilla no ha pasado de censos, y de un presupuesto de 32 mil millones que no se han efectuado. Cali que cuenta con “1450 cocheros” no ha logrado cambios en el transporte. En la capital del Caquetá los caballos deambulan como perros por las calles sin que se vean claras políticas para superar este flagelo. Medellín con una inversión de 2.896 millones es la Ciudad que ha logrado la sustitución entregando 142 motocarros a cambio de caballos (ver enlace).

En diálogo con El Tiempo, la directora de Tránsito del Ministerio de Transporte Ayda Lucy Ospina afirmó que “depende de la voluntad política de cada alcaldía”.