
Por: Luis Montealegre
Lengua Castellana USCO
No habían pasado tres años; el país no terminaba de conocer la magnitud de las acciones realizadas por los “paras”; no se conocía del profundo hueco humano y democrático dejado y creado por estos, y empezábamos a sentir una oleada de violencia e intimidaciones en todo el país por parte de unos grupos que al parecer eran desconocidos en todo el territorio nacional.
Bajo el nombre de “Águilas Negras”, con un número de 25 grupos con un pie de fuerza superior a los 3.000 hombres que operarían en un mayor de cien municipios del país, empezando así otra cruzada llena de dolor y embargo para los colombianos. Estos se reconocían como disidentes de los “Paras” y desmovilizados que reincidían en actividades delictivas; hechos que se pueden derivar por: 1) pocas garantías para una reinserción integral en la vida nacional brindadas por el Estado y, 2) el posible despliegue de una nueva fase paramilitar, la cual permitiría para algunas figuras de poder político y económico, que ya tenían una vinculación directa con dineros y acciones inconstitucionales, un desaire; así como una posible reorganización político-militar para la toma de urbes más que de lo rural.
Luego se les denominarían “Bacrim” (Bandas Criminales), estas se reorganizarían hasta quedar solo 6 en todo el territorio nacional, con un número superior a los 5.000 mil hombres (cifra dada por la Policía en 2012) distribuidos en 110 municipios en todo el país; logrando ejercer un control territorial, de rutas para el narcotráfico, poderes políticos en cargos como alcaldías, asambleas, consejos y al parecer el congreso. Parece que las bandas han logrado conservar parte de la estructura política y económica dejada por los “Paras”, y si eso fuese así, las preguntas a seguir serían: ¿Por qué denominarlas “bandas” como si fueran un número muy reducido de miembros? ¿Quiénes son los reales dueños del paramilitarismo hoy convertido en bandas criminales? ¿Por qué el afán del gobierno por desvincular las bandas del fenómeno paramilitar? ¿Por qué las bandas incrementan su número de miembros en lugar de disminuir? ¿Por qué hablar de “Bacrimpolítica”?
Los colombianos tenemos una lista extensa de interrogantes por hacer y que debemos obtener respuestas con el ánimo de crear un real ambiente de paz que sea duradera y estable, que permita un crecimiento de la democracia y un real progreso del país en sus estructuras sociales y culturales.
*Foto: www.arcoiris.com.co