Por: Juan Sebastián Arias Palomá
Empecemos con la eliminación de la reelección presidencial y de altos cargos del Estado, gracias a ello se acabarán los monopolios y “roscas” entre los funcionarios que los componen, permitiéndoles a nuevos integrantes llevar temas frescos y de actual prioridad en la coyuntura nacional.
Hablando de nuevos aires en la legislación del país, aparece la eliminación del voto preferente. Con su abolición ya no se votará por un candidato sino por el partido que lo represente; todo esto para lograr que las propuestas de ley que se avecinen estén con el apoyo de una bancada y no se hunda por la falta de conciencias homogéneas.
Tornándose así de “blanca” la situación, el senado estaría compuesto por 89 senadores por circunscripción nacional, dos por circunscripción indígena y 11 por cada uno de los departamentos con menos de 500 mil habitantes.
Pero con ello varios problemas proliferan, por ejemplo la representación afro se queda sin curules pero con representación formal, el cual no está colmando las expectativas requeridas porque sus dos voces más representativas se han quedado mudas, dejándolos a un costado y en riesgo de que sus derechos sean totalmente vulnerados.
Pero el protagonismo de la discordia se lo llevaría la eliminación del Consejo Superior de la Judicatura y la Comisión de Investigación y Acusaciones de la Cámara, porque se establecería el Tribunal de Aforados, varios representantes de los diferentes partidos han dicho que son “los mismos payasos con nuevo circo”; se correría el riesgo de que las denuncias a ex presidentes y altos magistrados se queden en la impunidad.
El tema del fuero penal militar es otro asunto que viene tomando mucha fuerza a nivel nacional por el grave retroceso que significaría, según diversas expresiones, frente a temas como: genocidio, desaparición forzada, tortura, ejecuciones extrajudiciales, violencia sexual y desplazamiento forzado. (Ver: Organizaciones internacionales advierten grave retroceso si se amplía el fuero penal militar).
Por otro lado, una consecuencia de las malas administraciones de nuestros gobernantes es como tapar el hueco fiscal de 12.5 billones de pesos de una reforma tributaria que extiende la vigencia del impuesto a otros cuatro años a personas que tengan ingresos mayores a los 1000 millones de pesos.
Esperemos que aquellos senadores que por inercia cada cuatro años están en el Congreso no sigan con bajas luces políticas a la hora de evaluar un proyecto, dejando temas de vital importancia en arrumes declinados. Se avecinan propuestas de ley sobre la seguridad social, la prohibición de la corridas de toros, los trabajadores sexuales, e iniciativas que resurgen como la adopción homosexual y la legalización de la marihuana que dieron mucho de que hablar en la esfera pública; se espera sean tenidos en cuenta en una Colombia que vive en constante transformación y pide a gritos la renovación de legisladores miopes que siguen en la Colombia bipartidista.
Fotografía: www.colombiaenaccion.gov.co