“Me agarraron saliendo de la casa de mi abuela el lunes (23 de febrero de 2015) a las diez de la mañana en el municipio de Hobo (Huila), me rodearon entre cinco, seis. Me tomaron de la mano y me dijeron que los acompañaron al camión. Les dije que no porque tenía derecho a una citación. Me pensaba escapar, pero después de que me quitaron los documentos no pude. Les dije que tenía una discapacidad en la columna, que tenía los discos degastados y no podía realizar esfuerzo, cargar pesado. “No se preocupe allá tenemos todos los aparatos para hacerle radiografías, para hacerle todo tipo de examen que se requiera para usted”, aseguraron.

Me trajeron hacía Neiva, con otro muchacho del municipio. Nos formaron, nos pusieron a hacer aseo. Yo en algunas ocasiones no hacía y tampoco me disponía para prestar servicio militar.

Luego de que me habían dicho que tenían todos los aparatos para hacer cualquier tipo de exámenes, lo único que hicieron fue desnudarme y tocarme las partes íntimas, me examinaron la pulsación del corazón, me miraron los ojos, la nariz y me hicieron hacer un ejercicio físico – que no pude hacer por el problema que tengo en la columna- aun así me dijeron que era apto; no me creyeron la discapacidad. “Aquí han venido mucha parranda de HP”, “esto aquí viene mucho mentiroso”, “yo no le creo nada”, pidieron que les demostrará con pruebas.

Les comenté que tenía los documentos pero se me hacía muy difícil hacerlos llegar desde Venezuela, poner a voltear a mi mamá para que me los mandara. “Bueno mándeme fotos”, dijeron. Me mandaron las fotos desde Venezuela por Facebook, se las mostré, y comentaron que no se veía nada, que eso podría ser de otro, no le dieron credibilidad a los documentos fotografiados y me aseguraron que me iban a mandar a la Tagua (base militar Putumayo).

Yo no firme ningún papel, yo no les hacía caso. Me tuvieron cuatro días recluido en un salón grandísimo donde habíamos varios. A las tres de la mañana teníamos que levantarnos y a las seis de la tarde estar encerrado. Las comidas eran buenas.

Había gente ahí desde hace tres semanas, dos semanas, tres días, los iban recogiendo y cuando completaban el cupo del avión los mandaban. Los compañeros míos, yo no sabía dónde los habían recogido, pero hicimos amistad ahí. A ellos los mandaron ayer (miércoles 25 de febrero), 17 para la Tagua. Quedamos cuatro y hasta el momento que me dejaron ir ya iban once.

De tanto yo insistirles y ellos ver que yo no firmaba ningún papel y no podían llevarme -Yo le insistía que tenía un problema-, me dijeron que iban a realizarme el examen, pero me pidieron traer dinero porque no me iban a dar ni un peso. Acepté y conseguí el dinero. Yo sabía que no era una perdida de plata porque sé lo que tengo, yo sabía que iba salir mal.

Obtuve el dinero y quedaron que el miércoles (25 de febrero de 2015) me hacían el examen, pero no me cumplieron con eso. Fue ahí cuando decidí comunicarme con el Comité Permanente por la Defensa de los Derechos Humanos (CPDH).

Con la actuación del Comité, me llamaron y me dijeron que era un HP, que me habían tratado bien como para que los hubiera denunciado. Les dije que no había sido así, y que no me habían realizado el examen que yo iba a pagar, para demostrarles que si tengo una discapacidad. argumentaron que en Neiva no lo hacen. Cuando les pedí el nombre del examen que me iban a hacer, me enredaron y me dijeron que me iban a llevar para el aeropuerto. Pero ya sabía que me iban a soltar.

Cuando me bajé del camión me dijeron que no hiciera nada, que me quedara quieto, que todo bien, como para asustarme”.

¿Cómo fue el proceso?

Como menciona el joven, el CPDH Huila en cabeza de Andrés Barona fue el encargado de interceder para que no fuera llevado a zona de conflicto como soldado. Hablamos con Barona sobre el caso y el tema de las “batidas”.

Suregión.com: ¿Cómo tiene conocimiento sobre el caso el Comité?

Andrés Barona: Ha inicio de 2014 un grupo de estudiantes de la Asociación Nacional de Estudiantes de Secundaria (ANDES), entre los que se encuentra la novia del joven, organizó un taller sobre la objeción de conciencia en el municipio de Hobo, yo fui al lugar y comenté en qué consistía el derecho a objetar conciencia al servicio militar obligatorio. Comenté la Sentencia 879 de 2011 que prohíbe las mal llamadas “batidas”, que configuran una detención arbitraria según Naciones Unidas; no es obligación de un joven que su conciencia le dice que no ir a prestar servicio.

Tuve comunicación con la novia del joven y me comentaron el caso. El martes en la mañana tuvimos contacto telefónico con él y le dijimos que la única posibilidad que había en el momento era vía hábeas corpus, el cual consintió y dijo que iba a esperar que si le resolvían el tema médico. Al día siguiente (miércoles 25 de febrero de 2015) nos llama y nos dice que efectivamente no lo hicieron, seguidamente optamos por radicar a las 10 de la mañana del jueves (26 de febrero), el hábeas corpus que ya teníamos elaborado, y ese mismo día, a las cinco de la tarde, recibimos la alegre sorpresa del joven informando que ya estaba libre.

Suregión.com: ¿Por qué el habeas corpus?

A.B.: (escuchar audio)

Suregión.com: La Corte ha proferido Sentencia por las “batidas” ¿Por qué este reclutamiento es ilegal?

A.B.: La Ley 48 de 1993, con su Decreto reglamentario 2048 del 93 y la Sentencia C879 de 2011, dicen que todo el procedimiento de reclutamiento son siete pasos, los cuales no se pueden hacer en una sola jornada. Sin embargo el Ejercito ve a un joven y al no tener libreta lo sube al camión por la fuerza, si se resiste en algunas ocasiones ha habido jóvenes y casos registrados que son golpeados, es conducido y en menos de 24 horas está en una base militar, expuesto al conflicto armado en algún lugar de la selva colombiana.

Lo que dijo la Corte, es que efectivamente la Ley reconoce unas excepciones (indígenas, desplazados, hijos únicos, responde por su familia, etc.), pero aun así -lo que hemos notado en terreno- el Ejército está reclutando a jóvenes con estas excepciones. En el caso puntual del joven, hay una excepción contemplada en la Ley 48 del 93, y es que quien no apruebe los exámenes físicos y tenga situaciones físicas que le impidan prestar el servicio militar no será obligado. Sin embargo, como lo describe el joven, el procedimiento y examen médico que le realizan no permite examinar si un joven tiene dificultades para moverse, para saber cómo está su capacidad psicológica; son pruebas que se realizan de paso y terminan reclutando gente que se expone a fuertes situaciones físicas en zonas de combate. En últimas, si un militar sorprende a un joven sin libreta lo único que puede hacer es extenderle una citación y si el joven no va el día y hora donde lo citen, comienza a ser remiso.

 

Fotografía principal tomada de: www.micomunados.com

 

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