El pasado jueves 2 de abril, en el marco de la celebración de la Semana Santa para el mundo católico, en Gigante, Huila la línea de atención del Banco de Alimentos dirigida por la fundación en honor a Monseñor Ismael Perdomo Borrero entregó 100 mercados a familias vulnerables.
Ante la necesidad de organizar la caridad en el municipio, la labor liderada por la pastoral social de la parroquia San Antonio de Padua en cabeza del presbítero José Arley Bermeo Carvajal busca atender a la población que por diversas circunstancias no puede trabajar o no recibe ayudas del Estado.

Una ayuda social para el pueblo giganteño
La línea de atención del Banco de Alimentos surge después de la socialización del plan de desarrollo del municipio de Gigante durante el periodo de gobierno 2020-2024. Dentro de los problemas planteados estuvo la organización de la caridad. Tras la llegada de la pandemia en 2020, la atención a familias en situación de pobreza se convirtió en prioridad.
En ese contexto, la parroquia San Antonio de Padua decidió volver a habilitar la fundación Monseñor Ismael Perdomo Borrero. Se creó la línea de atención del Banco de Alimentos en la búsqueda de ayudar a familias vulnerables por las limitaciones del confinamiento en el municipio. La fundación recibe su nombre por la representativa figura giganteña de la iglesia católica en proceso de canonización.
“En aquella ocasión teníamos en seguimiento a 440 familias, nos compartíamos listados con la administración municipal. Entregamos al principio 85 mercados y subimos hasta 191 por semana, es decir, que estuvimos moviendo 1 a 2 toneladas por semana de alimentos para atender estas personas. Cuando terminamos el confinamiento redujimos la lista y seguimos atendiendo a unas 150 personas. Actualmente tenemos aproximadamente 105 familias en rastreo y los turnamos en tres listas.” Comentó el párroco José Arley Bermeo Carvajal.
El Jueves Santo y la clausura por Navidad son las fechas especiales donde se busca dar un valor agregado a los mercados entregados y aumentar su número. El pasado 2 de abril se agregó pescado y leche a las entregas, gracias a las donaciones de particulares. Y en la festividad navideña se trata de incluir una ancheta, vino y galletas.

Las donaciones del Banco de Alimentos provienen de socios de la fundación con apoyos mensuales y particulares, como finqueros, comerciantes locales y la feligresía. La pastoral social de la parroquia es la encargada de la organización de los mercados y la logística de las entregas semanales.
No obstante, hay desafíos como procurar el suficiente abastecimiento de recursos, en busca que los mercados cumplan con los víveres básicos para la manutención de la familia beneficiada. Y situaciones de interacción con individuos sin justificación que buscan aprovechar el beneficio por ambición y reaccionan con descortesía a la negativa.
La logística detrás de la mano extendida
María Piedad Cuellar, coordinadora de la pastoral social desde 2023 detalló el proceso de entrega:
“Manejamos tres listados. Inicialmente cada listado de 35 o 40 personas, las cuales se revisan que sí están pasando por una necesidad y que verdaderamente lo necesitan. Entonces la metodología de entregar las boletas es que lleguen a esas familias que se han canalizado desde un inicio. Y da igual si esas personas no llegan o no reciben su mercado, si hay otras personas que lo necesitan, se les entregan”.
Con esta estrategia consiguen ejercer control tanto en la cantidad de mercados que se entregan como en las personas que reciben el beneficio. Así aseguran que el destinatario final sea quien realmente necesita de la ayuda alimentaria.
También resaltó el papel de la pastoral social más allá de la labor del Banco de Alimentos. No solo entrega mercados, sino que visita a enfermos postrados en cama con elementos de aseo adicionales y ofrece una “voz de aliento” y acompañamiento espiritual.


Entrega de mercados a beneficiarios. Fotos tomadas por Rafael Martinez.
El impacto más allá de los alimentos
Las cifras corroboran la trascendencia de esta actividad social:
Desde el inicio de la fundación con corte al 31 de diciembre de 2025 se han dado 10.293 ayudas correspondientes a 158 toneladas en alimentos. Y en lo corrido del presente año se han entregado 358 ayudas correspondientes a 6 toneladas.
José Herney Garcés, es uno de los 105 beneficiarios de la línea de atención del Banco de Alimentos. Después de sufrir un derrame cerebral, se vio imposibilitado para trabajar y encontró en esta labor social su principal apoyo.
“Es una gran ayuda porque, sinceramente, hay personas que no podemos trabajar. Entonces, nos beneficiamos con esta ayuda”.
Mencionó como el vínculo social con la comunidad sirve de puente, permitiendo que personas solas se asocien como beneficiarios para reclamar sus propios mercados.
Pero esta labor social no solo impacta la vida del receptor de estas ayudas. Transforma la vida de las personas involucradas dentro de la organización de la actividad: la perspectiva de sus propias realidades y la relevancia de su aporte personal al cambio social.
“Esta actividad social que vengo realizando desde 2023, sinceramente creo que me ha ayudado más a mí, que a las personas que estoy liderando. Porque para mí ha sido enriquecedor todo este proceso. Creemos que no tenemos nada y mentira que lo tenemos todo. Tengo salud, tengo techo, tengo familia. Y entonces en esta situación me doy cuenta de que hay personas que viven solas, que están enfermas, que están pasando por muchas necesidades.” Reflexionó María Piedad Cuellar.
Hacia una caridad integral y juvenil
El crecimiento de esta obra aspira vincular nuevas generaciones. Las personas que participan en el proceso son mayores de treinta. María Piedad Cuellar, coordinadora de la pastoral social, hace un llamado a la juventud:
«Necesitamos jóvenes. Ustedes mueven muchas redes sociales. Es el voz a voz, el transmitir el mensaje de que muchas personas necesitan ayuda».
El reto es entrar a los mundos digitales y convocar más donación de tiempo a la actividad, con miras en asegurar que el legado de caridad no se detenga. Para así fortalecer esta labor social e impactar a más personas.
El objetivo final es devolver la dignidad a las personas beneficiadas, no simplemente mitigar su hambre. Mientras el presbítero José Arley Bermeo sueña con ampliar la asistencia hacia el mejoramiento de vivienda, la realidad actual sigue enfocada en aquellos que encuentran en un mercado su única red de apoyo
Para el párroco, la meta es clara: «Me interesa atender a las personas vulnerables. Aquellos que no tienen otra forma de adquirir un beneficio».

La labor del Banco de Alimentos se sostiene de la caridad, la solidaridad y el aporte voluntario de la comunidad que reconoce la necesidad del otro y su papel transformador para la realidad social. Quienes deseen vincularse a esta pueden hacerlo a través de la cuenta de ahorros del Banco Agrario No. 43918300629-2 o llevar sus donaciones a la casa cural de la Iglesia San Antonio de Padua ubicada en la carrera 5, en el Parque Central de Gigante, Huila.
