“Si nos unimos todos, vamos a lograr la paz”
Juan Manuel Santos


Por: Alfredo Vargas Ortiz

Puede afirmarse que no exista algún colombiano sensato que no quiera que Colombia este en paz, mucho menos de quienes nos encontramos en un territorio como el de la Región Surcolombiana, centro de atención del actual conflicto interno armado. Dado que soy de un municipio como Algeciras Huila, lugar en donde pude experimentar los horrores de la guerra desde ambos bandos, y que por ello, me he dedicado estudiar el conflicto colombiano, considero pertinente proponer algunas reflexiones sobre los retos que imponen una salida negociada al conflicto interno armado en nuestro país.

Las cifras de la guerra

Llevamos más de 50 años, en conflicto y ello ha supuesto el sacrificio de una infinidad de personas víctimas de la violencia. El contexto internacional de violencia generalizada es propio del ámbito latinoamericano, tal como lo advierte el estudio realizado por Instituto de Control de las Armas Ligeras, a pedido del PNUD, en el que se revelan altos índices de homicidios, solo superados por los africanos, lo que tiene como trasfondo el tráfico de drogas, la actividad criminal y las bandas juveniles* . La ONU precisan que unas 750 mil personas mueren anualmente debido a la violencia mundial y 500 mil de ellas por la criminalidad en países donde no hay guerras.

En el caso Colombiano según el observatorio de D.H de la Presidencia de la República en el 2010, ocurrieron 12.844 homicidios, para el 2011, 12.159, existiendo un leve descenso, en iguales periodos acontecieron 32 masacres, con 154 y 149 víctimas respectivamente, para estos mismos años 283.880 y 286.758, personas fueron desplazadas por la violencia, lo que muestra un aumento en este evento. En cuanto a los actos terroristas ocurrieron 405 eventos en el 2011 y 451 en el 2012. En el caso del Departamento del Huila, para el 2009, 262 personas, fueron víctimas de homicidios, y 256, en el 2010, para el primer periodo 5.607, personas fueron desplazadas, y en el 2010, 2.754.

De acuerdo al Ministerio de Hacienda y Crédito Público, el presupuesto aprobado por el Congreso de la República fue de 165,3 billones de pesos para 2012, de los cuales 23 billones de pesos se destinarán a defensa, la misma cifra para educación y ciencia y tecnología 22%. De este valor para las víctimas de la violencia existen $2,9 billones, dentro de un eje del presupuesto denominado consolidación de la paz.

Y entonces ¿El gobierno le está apostando a la paz?

Debe reconocerse que el cambio es notorio, las inversiones y modificaciones al presupuesto ya mencionadas son prueba de ello, el interés de sacar adelante iniciativas como la ley de víctimas y de tierras, el marco jurídico para la paz, y por supuesto, el giro a las relaciones internacionales que bien o mal nos ha significado ser la sede de la cumbre de las Américas y restablecer las relaciones con países importantes para la economía colombiana como Venezuela y Ecuador. Esta voluntad política se materializa con el reconocimiento por parte del Presidente de la República de iniciar posibles diálogos de paz, con la FARC y el ELN, manifestación que por supuesto ha tenido sus detractores, (Llamados “los señores de la Guerra” por Gustavo Duncan) pero lo que se ve es un clima propicio para que se den las cosas, pues en últimas, todos nos ilusionamos con la paz, pero como diría Pacífico Cabrera “pero nadie se compromete”.

¿En qué nos tendríamos que comprometer? y ¿Cuáles son los retos del Conflicto?

1. Entender que el país requiere reformas estructurales, en lo económico, lo político y lo social: La concentración de la tierra, en pocas manos, tal como lo muestran hoy, la implementación de la ley de víctimas y de tierras, frente a las 11.594 solicitudes, para un total de 920.384 hectáreas, pone en evidencia que no es un cuento chino la apropiación violenta de la tierra que de manera histórica algunos querían resistirse a reconocer. Un modelo económico que favorece al sistema financiero, haciendo que este incluso en tiempos de crisis económica reporte datos históricos de utilidad, es una muestra fehaciente de la exclusión, a la que se ven sometidos los menos favorecidos. Nuestro sistema político tiene que modificarse en el sentido de hacer más viable el control político y ciudadano, y por supuesto, combatir la corrupción haciendo de la meritocracia una obligación y no una opción.

En lo social, la principal apuesta tiene y debe ser la educación, como diría García Marque “De la cuna hasta la tumba”, pero de excelencia y calidad, con pertinencia en el entorno, y con altos niveles de inversión en investigación e innovación. Dicha educación no solo debe ser escolarizada si no también desescolarizada para los que no hayan tocado una institución educativa o si lo han hecho pero lo han olvidado, actúen con valores y principios de la cultura de la legalidad, y así restarle al número de muertos que podríamos evitar si simplemente cumpliéramos las reglas.

2. Hacer una paz negociada de frente al país, la agenda no tiene que ser oculta, y debe incluir a todos los actores sociales: Ya ha sido tradicional en los proceso de paz, que se entienda que la paz se consigue con la negociación y concesión de prerrogativas a los victimarios (indultos y amnistías) pero con el respectivo desconocimiento de los derechos de las víctimas.

3. La paz en Colombia no se consigue negociando solo con las FARC y el ELN: Mientras siga intacto el combustible de la delincuencia y la ilegalidad, el narcotráfico, causante de la creciente y desmedida presencia de bandas criminales, la delincuencia juvenil y cotidiana, podemos correr el riesgo de tener un postconflicto peor que el conflicto mismo como ocurrió en Guatemala. La verdadera negociación de una paz implica atacar los cordones de miseria y marginalidad, el aumento de inversión social, el crecimiento sostenible y responsable con nuestra mega biodiversidad, la recuperación de la familia como núcleo esencial de la sociedad, la superación de las violaciones constantes a los derechos humanos por parte del Estado frente a legítimas protestas sociales a proyectos hidroeléctricos leoninos como el Quimbo en el Huila.

4. Lograr la reconciliación nacional tiene un precio: López * la idea de reconciliar implica la existencia de un acuerdo o contrato que si bien puede ser que no extinga el conflicto lo transforma y lo regula, cambiando las relaciones entre las partes y haciendo que la visión antagónica e incompatible entre ellas se convierta en una visión de complementariedad y aceptación. Buscar una “visión de complementariedad”, supone un reto difícil de superar, toda vez, que asistimos a una sociedad totalmente polarizada en la que no existe todavía un proceso serio de transición democrática en la que los victimarios garanticen los derechos de la víctimas a la verdad, la justicia, la reparación y la garantía de no repetición como un paso fundamental para la reconciliación, ahora bien, como lo señala Brunkhorst *no se trata de la reconciliación de actores individuales con sus víctimas o sus familiares directamente afectados, pues nadie les puede exigir reconciliación o perdón, la reconciliación es más de la colectividad afectada por el hecho, y/o de la comunidad afectada en sus buenas costumbres, consigo mismo y sus familiares, a los que pertenecen por igual los grupos de victimarios.

Hay que utilizar la fórmula reparación y reconciliación, (Jaramillo y Duncan* ) esto es que la una es consecuencia de la otra, pues la idea es que quienes han sido víctimas de estos grupos vean que sus derechos y su propiedad les son restituidos; al igual que la sociedad se sienta compensada por estos grupos, por lo que será más fácil que la sociedad pueda disponerse a la reconciliación, que no es otra cosa que un acuerdo sobre unas reglas de juego compartidas. Adicionalmente, si el Estado no encausa esos sentimientos de venganza a partir del monopolio de la justicia corre el riesgo por un lado, de que se desborde la criminalidad, como ocurrió en Sur África en la segunda mitad de los noventas, y adicionalmente se deslegitima el sistema y no crea Estado en esos vacíos . En resumen se asume la reconciliación, como aquel proceso en donde las partes en conflicto llegan a un acuerdo basado en el respeto mutuo, la tolerancia y una visión complementaria de sociedad, pero por sobre todo se toma la reconciliación como el producto de una negociación vinculante entre las partes en donde el cumplimiento de los derechos de la víctimas a la verdad, la justicia y la reparación hace parte de la agenda de negociación, la cual se desarrolla y consigue a partir de las reglas de la democracia participativa, representativa pluralista y con enfoque de derechos.

Documentos de referencia:

*INSTITUTO DE CONTROL DE LAS ARMAS LIGERAS. [En línea] Consultar en: http://www.primicias.com.do/articulo,15551,html, [2008, noviembre 29], Adicionalmente "La OEA señala que mientras el promedio mundial es de cinco homicidios por cada cien mil habitantes, en América Latina tenemos un promedio de unos 27 homicidios por cada cien mil habitantes" (…). La incidencia delictiva, según la más reciente encuesta del Latinobarómetro, indica que en 1995 el 29% de los latinoamericanos había sido víctima de un delito pero para 2007 el porcentaje se elevó al 38%. Una estimación reciente de Naciones Unidas dice que "a pesar que esta región sólo representa el 8% de la población global, el 75% de los secuestros del mundo tuvieron lugar en esta región", (…) el costo de la inseguridad es del 15% del Producto Interno Bruto en América Latina. [En línea] Disponibleen:http://www.laprensa.hn/Internacionales/Ediciones/2008/10/07/Noticias/Latinoamerica-tiene-mayor-tasa-de-homicidios. [29 noviembre 2008].

*LÓPEZ, Mario. Problemas políticos y jurídicos en la reconciliación. En: Las víctimas frente a la búsqueda de la verdad y la reparación en Colombia. Bogotá D.C: Editorial Pontifica Universidad Javeriana. 2006 p. 91

*BRUNKHORST. O. Cit; p. 43.

*JARAMILLO, Sergio y DUNCAN, Gustavo. De la transacción a la construcción: el proceso con las Autodefensas. [En línea] Disponible en: www.verdadabierta.com/web3/archivos-para-descargar/category/9-procesos-de-justicia-y-paz?download…la…a…proceso-con-las… -.[14 junio 2008] 2006. p. 6.