Por: Alfredo Vargas Ortiz*

Lo primero que hay que señalar es que el proceso está en un momento crítico pues ya son 2 años de diálogo, y pese a que nunca se había avanzado tanto con este grupo insurgente, los resultados para la gente de a pie y para las personas del común es que las FARC E.P, sigue realizando secuestros, asesinatos, reclutamientos y un sin número delitos que ponen de moda las razones de la ultra derecha de nuestro país para pensar nuevamente en la salida armada al conflicto, un retroceso que nos llevaría por el camino de la muerte y la desolación de más de 50 años.

En segundo orden, se debe evidenciar que acciones como esta son una fuente de argumentos que le restan la legitimidad necesaria para ser un proceso de paz exitoso, pues la legitimidad medida por el grado de aceptación y de respaldo al proceso, se pierde cuando las promesas se incumplen, las FARC. E.P, dijo no volver a secuestrar y lo ha realizado en múltiples oportunidades, resulta lamentable que se hubiese tenido que esperar a que fuese una persona “importante” como si el hecho de secuestrar a una persona no fuera grave en un país que predica que todos somos iguales.

En tercer lugar hay que decir que las FARC. E.P debe demostrar la seriedad de sus intenciones liberando de manera inmediata al Brigadier General Rubén Darío Alzate, a sus acompañantes y a los soldados, pues las obras son amores y no se puede seguir diciendo que se quiere negociar, utilizando mecanismos de presión indebidos, pues los ojos del mundo están puestos en nuestro conflicto y una acción como esta pondría en evidencia una vez más, la poca o mucha voluntad que tiene este grupo insurgente frente a los diálogos de paz.

Finalmente se propone explorar otras opciones en la negociación y mecanismos que blinden el proceso, uno de ellos podría ser un cese al fuego con una comisión de verificación, que permita evitar este tipo de hechos, pues hay que ser realista, el estilo de negociación que se adoptó, del esquema dialogo-guerra, es frágil pues los contendores juegan a mostrar fuerza para tener mayores posibilidades en la mesa de dialogo.

Quienes creemos en el proceso de paz imploramos que no se levanten de la mesa y que cedan en sus intereses pues la paz es un derecho al que están imperativamente vinculados quienes hoy están sentados negociando.

 

*Abogado Universidad Surcolombiana, Magister en Derecho Universidad Nacional de Colombia, Doctorando en Derecho Universidad Nacional de Colombia, Docente de Planta Universidad Surcolombiana, Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas Director del Grupo de Investigación Derecho Internacional y paz.

Fotografía principal con imagenes tomadas de la web