La CEPAL ha instado a la región de América Latina y el Caribe a consolidar y preservar los avances económicos y sociales alcanzados hasta ahora, en un contexto de desaceleración y volatilidad internacional, y de creciente presión de la sociedad por bienes públicos colectivos de calidad, como educación, salud, transporte y seguridad; el desafío entonces es orientar los sistemas tributarios hacia una mayor equidad, teniendo en cuenta que al menos 15 países latinoamericanos han llevado a cabo reformas fiscales en los últimos años. (Ver: Las reformas tributarias deben perseguir la igualdad de derechos en la región, plantean en la CEPAL).
Para José Hilario Araque Cárdenas, profesor de Contaduría Pública de la Universidad Surcolombiana, con 20 años de experiencia en la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales de Colombia (DIAN), un sistema tributario debe responder a los principios constitucionales de equidad, justicia, igualdad, progresividad y eficiencia que a nivel mundial se predican respecto a los impuestos. Un mandato al que poco apunta la estructura tributaria actual de Colombia, de allí la amplia crítica que se cierne hacía ella.
En los últimos 20 años el país ha tenido más de 10 reformas tributarias que se han guiado a resolver el déficit fiscal, más “no a garantizar finanzas con una estructura que aplique los principios desde el punto de vista teórico – económico, es decir que la tributación de los colombianos responda a su capacidad de pago”, explica el profesor de Contaduría de la USCO, agregando que hay sectores de la sociedad que deben pagar más y responder al principio de progresividad pero son los que pagan menos debido a los beneficios tributarios de la legislación que los cobijan. Entre los beneficios se encuentran descuentos, excepciones y no grabación de algunos ingresos y elementos, por ejemplo la utilidad en venta de acciones es un ingreso no grabado que en últimas beneficia a los más adinerados, mientras las rentas de trabajo cuentan con una grabación que impacta a los asalariados. “Una muestra fiel de la inequidad”, según el experto.
Justicia Tributaria en Colombia hace en 2013 una descripción de la gran desigualdad que existe en Colombia, con la historia de Don Justo (clase media) y Don Luis Carlos (clase alta):
Por su parte el economista Edgar Manuel Obando y quien laboró en el Banco de la República, sostiene que el sistema absorbe parte de la riqueza social a partir de las tasas de interés y aporta a la concentración de la riqueza. Se trata entonces de “un sistema impositivo que no funciona porque está monopolizado: los mismos que controlan la economía colocan las normas y las leyes”, indica el economista.
En el caso de la inversión extranjera la política contempla una serie de prerrogativas que hacen atractiva la inversión en Colombia. Pasó de ser un sistema que gravaba con el impuesto a la renta las utilidades obtenidas por una sucursal de una sociedad extranjera, pero a la vez le cobraba un impuesto complementario por transferir sus utilidades a su casa matriz en el extranjero, a una política que grava solo en caso de que las sucursales extranjeras se establezcan de manera permanente en el territorio nacional.
Pero Colombia no el único país con estas características, la crítica es generalizada en la gran mayoría de los países de América Latina por impulsar políticas tributarias coyunturales, a diferencia de Chile que se posiciona como un país que ha consolidado una estructura tributaria que consulta la capacidad de pago de los ciudadanos, “una reforma tributaria estructural, es decir que todos ponen, todos pagan y los beneficios tributarios, si los hay, son para todos”, dice el profesor Araque Cárdenas. Recientemente el Ministro de Hacienda de Chile, Alberto Arenas, ha dicho que “la responsabilidad fiscal es un tema central en la agenda económica de un país, que no solo tiene que ver con el equilibrio de las finanzas públicas sino también “con una mirada de Estado en el diseño de las políticas públicas”. (Ver: América Latina y el Caribe: Los ingresos fiscales se mantienen estables).
Una reforma tributaria para la paz
La más reciente reforma tributaria tuvo lugar en el año 2014 (Ley 1739) mediante la cual se creó el impuesto a la riqueza, la taza de impuesto a la renta para la equidad, se prolongó el gravamen de los movimientos financieros (4 por mil) y se realizaron modificaciones a la estructura teórica del impuesto sobre la renta para la equidad (CREE) debido a fallas estructurales de la anterior reforma, optando por que la misma base gravable del impuesto a la renta sirva para determinar el impuesto para la equidad.
El Tiempo.com explica la última reforma:
Pero el compromiso del Gobierno Nacional, consignado en la Ley 1739, es con la adopción de una reforma de tipo estructural donde todos paguen y tengan los mismos beneficios tributarios. En esa medida y en el contexto actual del país (proceso de paz), el Estado ha conformado una comisión de altos expertos en materia tributaria para proponer al Ministerio de Hacienda una reforma con estas características. (Ver: Reforma tributaria actual abre paso a otra en 2015).
El tema de los impuestos no es parte de las conversaciones en La Habana, de alguna manera no es el escenario propicio, aun así, de firmarse un acuerdo de paz entre las partes se harán sumamente importante contar con recursos; “precisamente una reforma tributaria estructural es ideal para hacerle frente al posconflicto”, sostiene el profesor Araque Cárdenas.
Por su parte el profesor de Economía de la Surcolombiana Edgar Obando, resalta una problemática igualmente importante y aguda en el país que impacta directamente el sistema tributario colombiano, se trata de la corrupción. Un fenómeno que “hace al sistema ineficiente” en su relación con el gasto público. Precisamente “el sistema de Chile es eficaz porque la corrupción es baja, entonces si suben el impuesto pero aplican bien las políticas públicas no tiene que incrementar demasiado porque el hueco fiscal no crece demasiado”, asegura el economista.
Colombia no es el ejemplo a seguir pero ya tomó la decisión, durante el año 2015 los expertos prevén una nueva reforma, esta vez de carácter estructural que blinde la construcción de la paz y en general la economía del país. Con la desaparición del conflicto armado el país se favorece en la parte tributaria, pero, según Obando, “si el Estado no es equitativo en sus tres pilares (el crecimiento PIB, la equidad y la sostenibilidad ambiental) la crisis social correría el riesgo de agudizarse”.
Imagen principal tomada de video: ¿Cómo funcionan los impuestos? Lo que debe saber sobre la nueva reforma tributaria