La sociedad colombiana debe tener la capacidad de repensarse luego de más de cinco décadas de conflicto, teniendo en cuenta las víctimas, los victimarios, el perdón y la reconciliación. ¿Cómo las instituciones y sus habitantes se están preparando para asumir las posibles implicaciones de una post negociación?
Reconociendo la importancia que tiene resarcir plenamente la crisis en el país, el doctor en Migraciones Internacionales y Cooperación Internacional al desarrollo Juan David Villa Gómez, desde el campo psicológico y del psicosocial, señala que la discusión en torno al perdón y la reconciliación en contextos de violencia política tiene una enorme complejidad por las múltiples sensibilidades y lógicas que en muchos casos aparecen contrapuestas y contradictorias, pero que se deben tener en cuenta plenamente.
Referente a la lógica religiosa indica que se ha constituido como una fuerza importante para analizar las actuaciones y decisiones de las personas víctimas directas y ciudadanos afectados.
De otro lado, manifiesta que las lógicas políticas de la impunidad y de no asumir la responsabilidad que se solapa detrás del discurso religioso hacen soportar el peso de la paz y la reconciliación sobre los afectados, la dinámica psicológica que se establece en esta persona la cual encuentra en el odio sentidos existenciales que le pueden ir consumiendo su salud física y mental. Por lo cual es un tema que se debe tratar con respeto intentando abarcar todas sus aristas con suma atención para que no sea cooptado por discursos que favorezcan la impunidad, pretendiendo ignorar la justicia, y en cambio invoque una paz futura.
“No es posible si no se saldan aspectos sustanciales del pasado especialmente aquellos en los que está implicado el horror, el trauma, la desolación, el despojo, la humillación y la exclusión de miles de personas”, dice el profesor Juan David Villa.
Existen dos formas para acercarse al proceso del perdón en contextos de violencia política. El primero de ellos es la subjetiva o el nivel psicológico y espiritual, lo cual hace referencia al nivel personal confrontándose con su propia experiencia, su vivencia, historia y los hechos que de una u otra forma han marcado su vida.
“Se trata de un plan en el cual la persona se confronte delante de sí mismo y de su entorno frente a su concepción espiritual, su vivencia, emociones, procesos propios, su lectura del contexto y de los hechos, asumiendo una posición en un movimiento que le devuelve su propio poder con un posición de dignidad incluso ante el ofensor”, comenta el Doctor Villa Gómez.
Lo cual, para el experto en Migraciones, no implica necesariamente una acción reparadora y judicial desde el Estado que equilibre la situación en el contexto social y político, aunque la presencia de acciones de justicia, reparación y la petición de perdón facilita el proceso permitiendo disminuir o eliminar la pena correspondiente al delito efectuado por una persona, efectivo procesos de negociación y desmovilización de grupos armados, a través de la amnistía, el indulto y la rebaja de pena o las penas alternativas.
Pero es claro, según escenifica Villa, que la consumación de la paz en su plenitud está condicionada por la decisión de la victima de perdonar al agresor o en su defecto mantener en su dimensión íntima el resentimiento, el odio y hasta el deseo de venganza; “desde una instancia política y jurídica se le podría pedir a las víctimas que no hagan uso de la justicia por mano propia, sin embargo desde esta instancia se tendrán que garantizar mecanismos de acción que permitan equilibrios, restableciendo o reparando el daño que se ha instaurado”, agrega el académico, planteando que también puede pasar que un sobreviviente pueda perdonar a un agresor sin que se haya mediado ningún nivel de justicia y los hechos permanezcan en la impunidad, sin que esto signifique que dentro de un estado de derecho no se pueda ejercer algún tipo de justicia con quienes han cometido atrocidades.
En ese sentido, resalta que una lógica de impunidad no permite restablecer los equilibrios y en el largo plazo por la actuación de la venganza dará espacio a las dinámicas de la violencia, por ende es importante que en Colombia el desarrollo del perdón jurídico se lleve a cabo de la mano de un proceso social que admita niveles de verdad, justicia y reparación que facilite el perdón subjetivo y favorezca procesos de resocialización, dignifique a las víctimas permitiendo la reconciliación y la reconstrucción del tejido social.
“A nombre del perdón no se puede dejar de lado las normas y leyes que una sociedad ha construido para regular sus relaciones”, enfatiza el Doctor Villa, salvo que la misma sociedad se ponga de acuerdo en mecanismos jurídicos que permitan conmutar o eliminar la pena: como en el caso de los procesos de justicia transicional donde no se da impunidad por el contrario se salvaguarda la verdad y la reparación, señalando las responsabilidades y las sanciones morales y sociales.
El perdón no es un imposible, es posible y practicable ya que hace parte de la condición humana, la vida cotidiana está llena de fallos donde se acoge el error de la otra persona y se dan nuevas oportunidades”, dice el investigador, resaltando que es necesario aclarar que el perdón tampoco debe ser compatible con el olvido. “Un ejercicio humano del perdón permite reconocer al otro asumiendo la decisión ética, política y espiritual de no legitimar la violencia con la muerte o la agresión contra esa persona, aceptando que bajo ninguna circunstancia es justo o legítimo quitarle la vida a alguien”, de los contrario hace que los conflictos armados se sigan sosteniendo y acrecentando en forma de violencia social, concluye Villa Gómez.

Los anteriores postulados fueron expuestos durante el desarrollo del Seminario de Profundización en Conflicto Armado, Victimas, Perdón y Reconciliación organizado por estudiantes de último semestre del Programa de Psicología, adscrito a la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Surcolombiana. Un recorrido histórico por los procesos de paz en el conflicto armado en Colombia, los procesos de reinserción y atención psicosocial al victimario en el contexto del conflicto armado en Colombia, el lugar de la víctima en los procesos de la justicia restaurativa (ley restaurativa), el papel del psicólogo en el postconflicto, la construcción de una propuesta educativa para la paz, el perdón y la reconciliación desde un enfoque participativo en y desde los actores involucrados en el conflicto.
El seminario también contó con la presencia de la doctora en Ciencias Sociales, Niñez y Juventud, Myriam Oviedo Córdoba y Julio Roberto Jaime Salas, doctor en Gestión de la paz y de los Conflictos (ver perfil).