Por: Paulina Yáñez Vargas
“Esta vez hay razón para pensar que es posible” fue una de las primeras frases del autor del libro Acuerdo Posible, solución negociada al conflicto armado colombiano. Las cavilaciones del estadounidense que ha estudiado los procesos de paz de sesenta países del mundo dieron luces sobre la situación de las actuales negociaciones y de las lecciones que dejaron las anteriores. El asunto, más que pertinente, también fue discutido por el padre Mauricio García Durán, graduado en Ciencia política y teología y doctor en Estudios de paz, refiriéndose específicamente a la participación de la sociedad civil en los procesos de paz.
Chernick habló de un conflicto armado que si bien ha cambiado, también tiene una periodicidad. Él lo divide en cuatro fases: la guerra partidista, el Frente Nacional, los años 80’s con los paramilitares (conflicto multipolar e inserción de la droga) y la época de Uribe. “Uribe no logró acabar con la guerra pero cambió la dinámica de la misma” expresó. En cuanto a las agendas de las negociaciones de paz, éstas han estado marcadas por dos tipos: una amplia que trata de realizar grandes reformas y otra reducida al desarme. Su planteamiento: la solución del conflicto armado no se dará sino se atacan las raíces del mismo y, en ese sentido, manifestó su conformidad con la agenda actual. “Es muy realista, tiene los puntos acertados”.
Entre las lecciones que han quedado luego de los anteriores diálogos, para Chernick, son: a) El fracaso de un proceso de paz es muy costoso; b) hay que tener cuidado con los saboteadores (para esta coyuntura serían los paramilitares los que más le preocupan); y c) Se debe tener cuidado con el contexto internacional- “Esta vez estamos en un buen momento” dijo-.
El asunto de la participación de la sociedad civil en las negociaciones fue tratado por el padre Mauricio García Durán. García reseñó las maneras en que, a través de diálogos regionales, marchas de apoyo a políticas de paz, propuestas de paz integral y hasta movilización “anti-guerrilla”, los ciudadanos han sido partícipes de la búsqueda de la paz desde 1982 en el gobierno Betancourt a 2010 en el de Uribe. De esas iniciativas también se dilucidaron aprendizajes: la importancia de consolidar una “masa crítica” de apoyo al proceso de paz, llevar a cabo diálogos (regionales) de acuerdo a los puntos de la agenda, hacer seguimiento al Derecho Internacional Humanitario y desarrollar una movilización social que presione a las partes a negociar. La presencia física en las negociaciones no es imprescindible pero sí el aporte a los temas centrales de los diálogos. “La paz necesita de una configuración distinta de relaciones sociopolíticas” concluyó.