Tras el inicio del quinto ciclo de los diálogos de paz entre el gobierno nacional y el ELN, en La Habana, SuRegión hace un análisis de lo que han sido los caminos recorridos y las expectativas que se alimentan en torno a la posibilidad de concretar un acuerdo final.
Por: Luis Carlos Prohaños, periodista SuRegión
Una de los retos principales que va a tener este Quinto Ciclo de diálogos es la reactivación y la concertación de un cese al fuego “estable y robusto” -como lo definieron ambas partes- para las próximas elecciones presidenciales. Ambas partes coinciden en esta necesidad. “El reto de este ciclo es pactar un nuevo cese del fuego bilateral, temporal y nacional, mejor que el anterior”, declaró Pablo Beltrán, jefe negociador del ELN. «Llegó la hora de concretar los siguientes pasos que tienen que ver con acordar un cese al fuego estable y robusto así como una metodología que impulse la participación de la sociedad en la construcción de la paz», afirmó por su parte Gustavo Bell, jefe negociador del Gobierno.
Las partes tienen por delante un reto mayor: la consolidación de un avance definitivo de las negociaciones que pueda revertir la desconfianza generalizada entre la sociedad colombiana acerca de la viabilidad y el futuro de las conversaciones de paz.
Un camino largo y pedregoso
Los últimos dos gobiernos nacionales han puesto como bandera de su administración los diálogos con los movimientos insurgentes más antiguos de América Latina: las FARC Y el ELN (Ejército de Liberación Nacional), con el fin de llegar a la terminación del conflicto “llevando a buen término conversaciones con todos los grupos armados que han hecho parte del mismo”. También la disposición y el llamado al diálogo por parte de estos grupos al margen de la ley ha sido un factor fundamental. Sin embargo, antes de estos 4 ciclos realizados con el ELN, y de la firma del acuerdo final con las FARC, han existido otros acercamientos para llevar a cabo fases exploratorias de negociación.
En la siguiente línea del tiempo se presentan los acercamientos, sin éxito, que se habían realizado antes de la fase actual:
Los diálogos en firme
En la segunda semana de mayo de 2018, se ha anunciado a la opinión pública la reanudación de los diálogos, en su quinto ciclo. Los ciclos anteriores dieron lugar a importantes avances; sin embargo, también han existido dificultades que han sido piedras en el zapato para la posibilidad de un entendimiento.
El primer ciclo se realizó en Quito, después de que se llevaran a cabo los acercamientos exploratorios en Brasil, Venezuela y Ecuador, con Noruega como garante. Esta etapa inició el 7 de febrero y terminó el 6 de abril de 2017.
El segundo ciclo también se adelantó en la capital de Ecuador. Se terminó el 30 de junio de 2017 y logró avances significativos en la conformación de un lenguaje común entre ambas partes.
El tercer ciclo: se adelantó en Quito, desde el 24 de Julio hasta el 4 de Septiembre de 2017. Y ha sido, hasta el momento, uno de los momentos cumbre de la negociación.
El cuarto ciclo: también se verificó en Quito, desde el 23 de octubre y el 1 de diciembre de 2017. Durante este ciclo se hicieron balances de lo que había sido hasta ese momento el Cese al Fuego Bilateral.
Estos han sido los grandes avances que han dejado la secuencia del desarrollo de los diálogos:
Fuente: Equipo Paz Gobierno y ELN de Periodico Suregion
Dificultades
El proceso de conversaciones actual se ha visto afectado por distintos traspiés que han causado un nivel de tensión entre ambas partes. Estas son las principales dificultades que enfrenta un proceso que tiene grandes retos en su quinto ciclo:
La persistencia de las acciones armadas del ELN en algunas regiones del país
Según Julio Cesar Arenas, investigador del Conflicto Armado de la Corporación Nuevo Arco Iris, “los operativos militares y de hostigamiento estratégico, estimulan las posturas radicales al interior del ELN, en especial en las regiones de Arauca, Catatumbo y Chocó. De manera simultánea el ELN no ha desistido de su proyecto estratégico de «Resistencia armada».
Esta fue una de las razones por las que el Gobierno Nacional decidió suspender los diálogos temporalmente y el incio del Quinto Ciclo en Enero de 2018. El presidente declaró que el ELN debía demostrar coherencia entre sus palabras y sus acciones.
La calidad y cantidad de la participación de la sociedad
Según Luis Eduardo Celis, en la Fundación Paz y Reconciliación; «El ELN ha insistido en su tesis de participación social, para desde esta participación promover los diálogos y negociaciones. La dificultad es involucrar actores con poder y con protagonismo, que vayan más allá del «pequeño» mundo social y político que siempre hemos insistido en estas negociaciones”.
Además, es creciente la necesidad de poder articular con una mayoría de organizaciones sociales que representen en un grado significativo a los principales sectores sociales. Ya existe un punto de partida que fue en octubre del 2017, con la participación de más de 200 personas en el marco de las Audiencias Preparatorias.
Incluso, en abril de 2018, salió a la luz pública un comunicado conjunto en el que tanto la delegación del gobierno nacional como del ELN insistían en la necesidad de la participación social. Según lo expresado, es fundamental para «la construcción de un diseño común del proceso de participación.»
La violencia política
La persecución y el asesinato sistemático de líderes sociales en los últimos dos años, que en los primeros tres meses de 2018 ha dejado el saldo oscuro de al menos 45 personas asesinadaa, según el informe del programa Somos Defensores, es una de las mayores preocupaciones y dificultades que afronta este proceso.
Sumado a lo anterior, el pasado mes de abril, fueron capturadas más de 30 personas pertenecientes a organizaciones sociales en Nariño, Cauca y Valle del Cauca. Según afirma el ELN, las redadas se han hecho “con el objetivo de criminalizar la protesta y la movilización social”.
Por esto, la violencia política es uno de los mayores retos que tendrán que resolver y poner sobre la mesa del debate incansablemente el Gobierno Nacional en conjunto con el ELN, puesto que en la situación actual ambas partes tienen un grado de responsabilidad y de compromiso.