El llamado del presidente Juan Manuel Santos a desescalar el lengua hostil hacia el proceso de paz, ha sido presentado por los medios de comunicación como una nueva avanzada de las FARC a un Gobierno que baja la guardia y pone en riesgo la integridad de los colombianos. El anuncio de la guerrilla de iniciar un nuevo cese unilateral al fuego en el territorio nacional, lo que se traduce en detener las hostilidades. Así como el seguimiento del Gobierno Nacional para un inminente cese bilateral. Son hechos que mantienen concentrada la opinión pública. (Ver: La «cartilla» de Santos para hablar de las FARC).

 

Las bases de la opinión pública

Partiendo desde lo más elemental, se entiende que la opinión, según Berganza, es la “forma menor de conocimiento que consiste en el mero juicio personal valorativo acerca de un hecho”. Y lo público como el “interés que cada uno de los distintos grupos que conforman la sociedad tienen sobre todos los hechos que interesen a una comunidad. Asimismo público también se determina a todo aquel sector social que se encuentra informado o está pendiente de la información”.

Combinando los dos términos, la opinión pública puede entenderse como una congregación de cada una de las diferentes condiciones humanas donde está presente “la locura, debilidad, perjuicios, sentimientos negativos, sentimientos positivos, terquedad”, dice a mediado del siglo XIX, en una de las más puntuales definiciones, el británico Robert Peel, retomado por Rospir.

La educación se convierte en el factor determinante al momento de conformar la opinión pública, ha dicho el profesor Carlos Fernando Gómez García de la Universidad Surcolombiana. Una opinión Pública con visión de la crítica o como forma de control social, se determina por el nivel de la discusión.

 

Redes Sociales y opinión pública

Pero, ¿dónde están las discusiones actualmente? Es una realidad que los avances tecnológicos, hasta hace una década “nuevas tecnologías”, han cambiado el ejercicio de este valor de la sociedad. “Los medios electrónicos modificaron en parte las formas de construir la opinión pública (…) La opinión pública ahora es un fenómeno emergente, no es más top-down sino bottom-up… La opinión pública actualmente es un dato semiótico que emerge de una red de millones de interacciones en tiempo real donde se cruzan Google News, trending topics, hashtags, visitas a YouTube, etc., etc. Esta red tiene zonas de mayor densidad y peso (quizá algunos de los viejos medios como la TV) y áreas importante pero fluías (Twitter)”, analiza, desde el campo de la comunicación, el profesor e investigador argentino Carlos Scolari, quien igualmente considera que a esa actividad comunicativa 2.0 efervescente y los movimientos sociales, las plazas y los mapas colectivos, en que se traduce la opinión pública, le falta poder de la institución, la capacidad de la decisión y la incorporación de las estructuras comunicativas tradicionales que no saben cómo hacerlo en la nueva dinámica. (Ver: Opinión pública vs. opinión publicada).

Aun así, resalta de manera optimista el profesor Scolari, que lo más interesante que pasa con las redes, es que la sociedad es más polifónica y “los medios tradicionales luchan como gato panza arriba para defender un espacio menos polifónico, donde ellos tenían casi el monopolio de la voz pública”. De esta manera, cree el académico, el concepto de agenda y opinión pública pensados para el broadcasting, deben ser revistos y, eventualmente, sustituidos por otros. “Hay una proliferación de agendas, y la opinión pública tiene un carácter diferente, fluido y reticular, que cambia en “tiempo real””, concluye. (Ver: Mediaciones. Conversaciones fragmentadas en la red).

 

Opinión pública y proceso de paz

De esta manera Juan David Cárdenas Ruiz, Magister en Estudios Políticos del Instituto de Estudios Políticos y Relaciones Internacionales IEPRI, Universidad Nacional de Colombia, tituló el artículo fruto de la investigación, producto del Seminario de Investigación en Comunicación Pública impartido en la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Sabana. En el cual analiza las actitudes e imaginarios de los bogotanos frente al proceso de paz de La Habana entre el gobierno colombiano y la guerrilla de las FARC. (Ver artículo).

Encuentra que en una negociación que se ha caracterizado por contar con escasa participación de la sociedad civil y por el hermetismo informativo, la opinión pública (la construcción de los imaginarios sociales y las actitudes frente a la paz y los diálogos) necesariamente evoluciona de la mano de la construcción lingüística y comunicativa que se presenta en la realidad, que en ausencia de información oficial (para 2014), es influenciada por terceros.

Lo que demanda el establecimiento, en mayor medida, del “proceso comunicativo con sectores opositores del proceso quizás ya no tan populares, pero sí muy influyentes comunicativamente y, por otro lado, con sectores de la sociedad civil que apoyan el proceso pero demandan espacio dentro del mismo para poder expresar sus opiniones”.

El planteamiento del estudio recae en la manera como los medios de comunicación, los sectores políticos y los negociadores de la Habana se encuentran constantemente en diversos escenarios (televisión, radio, redes sociales) posicionando sus construcciones sobre el proceso, desde sus intereses particulares) en una opinión pública diversa, pero mayoritariamente coyuntural, que se mueve de acuerdo a las emociones.

El gran escenario (la opinión pública) donde en últimas estará el futuro de las negociaciones, el fin del conflicto armado del Estado con las FARC, las bases para avanzar con el ELN y la definición de las garantías para el debate político. Es el más codiciado y todos lo saben, ¿es consciente la misma opinión pública del poder que tiene? (Ver: La opinión pública no la construyen solo los medios).