Muy fructífero resultó el “Conversatorio: ¿Los hombres pueden ser feministas?” liderado por la estudiante Katherín Tabárez Tamayo,  del programa de Ciencia Política de la Universidad Surcolombiana, el cual hizo parte de la Cátedra Surcolombiana que ofrece este programa. A largo plazo se espera que se institucionalice un área electiva sobre Estudios de género, que permita profundizar en temas como feminismo, género, nuevas masculinidades, cuestiones que generan bastantes dudas e inquietudes entre los estudiantes universitarios. Por ahora, el evento llevado a cabo el pasado 4 de Marzo en el auditorio Olga Tony Vidales, permitió desdibujar mitos y prejuicios sobre la lucha feminista, y cuestionarnos sobre la sociedad que estamos construyendo.

A este conversatorio fueron invitados(as) las profesoras Sol Angy Cortés y Claudia Álvarez, expertas en estudios feministas y de género, y los jóvenes: Manuel Lozano Nivia, representante de la comunidad LGBTI y miembro de la organización comunitaria Severa Flor; Cristian Raúl Trujillo, politólogo de la Universidad Surcolombiana, y Duván Cardozo,, estudiante del semillero de investigación de estudios de género Tejiendo Emancipación. Katherín Tabárez, contó con el apoyo de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas, del programa de Ciencia Política de la Universidad Surcolombiana, y del Centro de Investigación y Capacitación Comunitaria, CINCCO.

Ellos(as) abordaron desde sus distintas perspectivas el nacimiento del feminismo, su importancia a través de los tiempos, las violencias de género, el patriarcado, y la pregunta central: ¿pueden los hombres ser feministas?, en torno a la cual se presentaron leves disensos, que fueron resueltos en medio del diálogo abierto, plural y respetuoso, que caracteriza a la academia.  

El feminismo es la expresión de resistencia de las mujeres, que a lo largo de las épocas y en los distintos contextos han sido excluidas, estigmatizadas y censuradas en la vida pública; en Europa, en medio de un ambiente de persecución a la ciencia, la cultura y las artes, como se caracterizó a la Edad Media, la Santa Inquisición legalizó la aniquilación de mujeres científicas, artistas y escritoras, por considerarlas una amenaza al stuto quo establecido por la Iglesia Católica. En aquel tiempo se acusaba a las mujeres de brujería y se les enviaba a la hoguera.

Aunque basta aclarar que mucho antes también existió esa visión que determinaba que el rol de las mujeres debía ser meramente el cuidado de sus hijos(as) y el mantenimiento del hogar,  es decir la vida privada, por lo que mujeres como Hipatia de Alejandría, filósofa, matemática, astrónoma, que se destacó en su rol como maestra en la Escuela Neoplatónica, fueron censuradas y asesinadas, como ella, a quién linchó una turba de cristianos en el 415 d.c.

Posteriormente, con el nacimiento de los Derechos del Hombre en el marco de la Revolución Francesa, en la que según afirmó la profesora Sol Angy Cortés <<no se tuvo en cuenta a profundidad el papel de las mujeres>>, tendrían lugar las luchas por los derechos al voto democrático y a la propiedad privada, impulsadas por la  Declaración de Seneca Falls también conocida como la Declaración de Sentimientos y Resoluciones de Seneca Falls, que es el documento resultado de una reunión celebrada en julio de 1848, firmado por sesenta y ocho mujeres de diversos movimientos y asociaciones políticas de talante liberal y próximos a los círculos abolicionistas, lideradas por Elizabeth Cady Stanton y Lucretia Mott, para estudiar las condiciones y derechos sociales, civiles y religiosos de la mujer.

Esto marcó un referente que sería utilizado en el siglo XX por las sufragistas en países como Inglaterra, Estados Unidos y Alemania, para reivindicar su derecho a la participación política plena sin restricción por su sexo. Sin embargo, se presentaba cierto rechazo a la participación de mujeres de color. Como afirma Claudia Alvarez, Socióloga, Especialista en Estudios de Género y Feminismo de la Universidad Nacional, el Movimiento Feminista era liderado por mujeres blancas, de clase media y alta, con hogares tradicionales -modelo pesebre: hombre, mujer e hijos(as)-, por lo que no recogían las exigencias, ni reivindicaban los sentires de mujeres de otras latitudes, otras razas, como las latinas, que poco a poco fueron empoderándose. Es decir, hay diferentes feminismos y diversos momentos en su devenir, las llamadas Olas, en las cuales hay cambios no solo en las sujetos, sino en las agendas que orientan sus luchas. Es decir, las mujeres se expresan desde un lugar de enunciación específico que está condicionado por su posición histórica- geográfica.

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Moderadora y panelistas del conversatorio

Por otro lado, la discusión entorno al sexo y el género, arroja luces sobre que el primero hace referencia a lo biológico, mientras, que el segundo hace referencia a una construcción cultural que se produce en los distintos contextos. Pero se abre una discusión en cuanto al sexo y es que este es “producto del discurso del género”, es decir que la concepción binaria: hombre/mujer, ha sido construida fruto de esta sociedad Patriarcal, Neoliberal, Capitalista, Neocolonial, que impone teorías y manipula la opinión pública de acuerdo a sus intereses económicos y políticos.

Anne Fausto Sterling propone que en sentido contrario a esa construcción social binaria del sexo, existen múltiples categorías que ella analiza mediante los estados intersexuados, es decir la intersexualidad,  la cual <<se caracteriza por una ambigüedad genital, clasificable dentro de una escala de severidad, que se puede empezar a manifestar en cualquier momento desde el nacimiento hasta la adultez>>.

Así mismo, los panelistas plantearon tener en cuenta la orientación del deseo, que desarrollan todos los cuerpos independientemente de sus genitales, y que no se enmarca dentro de la visión binaria establecida.

En cuanto al concepto de Nuevas Masculidades, el politólogo Raúl Trujillo, autor de la monografía titulada “Nuevas Masculinidades y Construcción de Paz en el departamento del Huila”, planteó que los hombres no pueden ser del todo feministas, puesto que al no tener un formación corporal femenina desde el punto de vista estético, no han vivenciado ni vivenciarán las diversas violencias a las que las mujeres son expuestas. Se debe hablar, dijo Trujillo, de  aliados por la equidad de género, lo despertó un disenso que fue expresado por Sol Angy Cortés, quién explicó que las personas heterosexuales, poseen un privilegio dado por la sociedad, que en cierto modo los limita a involucrarse en luchas lideradas por mujeres, pero que sí se puede ser feminista en la medida en que se cuestione la estructura heteropatriarcal en la que han crecido, porque esto les permitirá salirse del esquema establecido, desde donde podrán comprender e interiorizar la lucha feminista.

No se trata solamente de la violencia que el sistema ha ejercido sobre las mujeres, sino sobre los hombres mismos, al cuestionar su falta de “hombría” a la hora de participar en la guerra o ignorar sus habilidades para el cuidado de los hijos(as), incluso por no pensar en una licencia para paternidad cuando nacen sus hijos. Teniendo en cuenta lo anterior, Claudia Álvarez invitó a los hombres a protagonizar sus propias luchas que también tienen una connotación feminista, porque el feminismo no es la lucha de las mujeres contra los hombres, sino de todos y todas los conscientes y empoderados, contra el sistema patriarcal y heteronormativo dominante.

Por su parte, Duván Cardozo afirmó que en sociedades como la colombiana, tan marcada por la violencia hacia las mujeres -no solo física y verbal, sino también psicológica, económica y política-, se hace necesario generar, en alianza entre Gobiernos y Mujeres de diversos niveles socioeconómicos, políticas con enfoque de género que no se limiten a regular la paridad y/o cuota  de mujeres en cargos públicos, sino que generen espacios reales de formación, empoderamiento, oportunidades laborales, culturales y deportivas, para que las mujeres se desarrollen según sus gustos e intereses. También recalcó que el que haya mitad hombres y mitad mujeres en entidades estatales, no garantiza que los derechos y peticiones de las mujeres se traduzcan en políticas y acciones reivindicativas, sino que debe ser analizado muy bien, para que no sea más que un acto políticamente correcto, donde prime el oportunismo y el desconocimiento de la lucha feminista.

Finalmente, algunos de los(as) asistentes participaron opinando sobre el tema en discusión. Alejandro Sepúlveda, estudiante de Ciencia Política de la Usco, fue enfático al afirmar: <<los hombres también sufrimos el Patriarcado>>, según él por la obligación que tienen jóvenes como él de ir a la guerra, de asumir una masculinidad violenta y dominante, que él por ejemplo rechaza  alegando la objeción de conciencia, por lo que hizo un llamado a que el feminismo sea visto como una lucha transversal, contrahegemónica y de resistencia que debe ser asumida por todos(as).

Carla Polanía, otra de las asistentes, hizo un llamado a reivindicar lo que entendemos por femenino, puesto que se han creado estereotipos no sólo del hacer, sino del ser mujer, por lo que se deben generar nuevas propuestas, ideas y prácticas del ser mujer.

Participación de Carla Polanía

Claudia Álvarez, una de las panelistas cerró con esta pregunta/reflexión para el auditorio: <<¿Cuándo llegará el día en el que no se necesite ser abusada(o), experimentar el sistema opresor, para ser feminista?>>

Nota del autor: Escribo esta nota informativa, porque siendo un hombre, creo, valoro y me vinculo desde mi lugar de enunciación a la lucha feminista, porque es justa, oportuna y dignificante.