Por: Juan Guillermo Osorio

La jornada del día de no carro y no moto es una jornada en la cual de manera voluntaria se solicita a la comunidad universitaria no acceder con automotores al campus con el fin de reducir la cantidad de emisión.

La actividad se viene desarrollando desde el año 2012 de manera voluntaria y se constituye en una jornada lúdica y reflexiva frente a la situación global que afronta el medio ambiente.

En la primera jornada los coordinadores evidenciaron oposición al desarrollo de la actividad. Algunos integrantes de la comunidad Universitaria ingresaron de todas maneras sus vehículos puesto que no era de obligatorio cumplimiento, consistía más que todo en una actividad educativa.
La segunda jornada se caracterizó por ser un acto administrativo a través de una circular de la rectoría que convocaba a las personas para que se vincularan a la iniciativa.

¿Qué impacto ha generado esta jornada dentro de la universidad?

Hasta la fecha el Sistema no cuenta con datos que sean medibles, no llevan a cabo estudios estadísticos del impacto que tiene la jornada frente a las emisiones constantes en la Universidad. Aun así, el mayor impacto está dado en la sensibilización y educación de la comunidad frente al uso de vehículos y su impacto en el medio ambiente.

“La cuestión es que la gente aprenda y se dé cuenta que es necesario poner de nuestra parte para disminuir la emisiones contaminantes haciendo de cierta manera algunos sacrificios como dejar de usar algún día su vehículo”, considera la Ingeniera Yolanda Perdomo, profesional de apoyo de la Unidad de Gestión Ambiental.

Es perceptible que luego de dos jornadas los miembros de la USCO han dejado de lado la apatía y resistencia hacia el “Día de no Carro no Moto”. Estudiantes, docentes y administrativos se han involucrado más a las actividades lúdicas y académicas que se desarrollan en el día.

¿Qué dice la comunidad?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Adolfo Tengono, estudiante de noveno semestre de Contaduría Pública, considera que la campaña realmente no ayuda mucho a concienciar a las personas sobre la importancia del cuidado del medio ambiente.

“En una ocasión llegue a pensar que la jornada era como un especie de convenio entre la Universidad y el parqueadero privado de afuera; a las personas no se les tiene culturalizada frente al tema y el trasfondo de la actividad. Muchos estudiantes, docentes y administrativos lo que hacen es venirse en sus vehículos y los guardan en parqueaderos cercanos a la institución”, señala el estudiante.

Él, lo lo ve como un día de no parqueadero, y cree que se deberían iniciar el desarrollo de campañas que lleguen más a la conciencia de las personas, cuestionándolos sobre ¿porque es importante no usar vehículos privados todos los días?¿Por qué sería mejor usar el transporte público?

Por su parte, Efrein Mosquera Villareal Coordinador del área de Vigilancia y Aseo de la Universidad Surcolombiana, afirma, que como institución educativa la actividad representa un modelo a seguir. Un ejemplo para que se fomenten este tipo de actividades y se incentive a las personas a tomar conciencia de la importancia del día de no carro y no moto. Considera que debería desarrollase de manera más constante, no solamente un día año para que se genere un hábito; como ocurrió con el pico y placa en las ciudades, que era mal visto y ahora ha generado repercusiones favorables tanto en movilidad como en la disminución de emisiones contaminantes.

“Todo proyecto o iniciativa presenta algunas barreras, en la cultura huilense se está muy dado a presentar ciertas resistencias frente a cambios que de una u otra forma van a ser generosos con el medio ambiente. Es probable que los beneficios no se vean a corto plazo sino a largo plazo”, agrega el Jefe de Vigilancia.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Para Leidy Jhoana Caraballo estudiante de tercer semestre de Contaduría Pública la jornada es buena y beneficia a la Universidad al mantenerla por lo menos un día menos congestionada, y aportando a la disminución de los contaminantes en el aire.

“Si bien el desarrollo de la jornada de alguna me afecta en lo personal ya que nos hemos acostumbrado a transportarnos en nuestros propios vehículos y en mi caso el trasladarme desde la oficina a la Universidad y luego a mi hogar, considero que es una contribución que debemos realizar, apoyando y fomentando actividades como estas que son cada vez de mayor importancia teniendo en cuenta la contaminación que nosotros mismos generamos, destruyendo cada día el lugar que habitamos”.